Inauguración del “Foro de Alto Nivel sobre el Empoderamiento de las Mujeres Indígenas para la Erradicación del Hambre y la Malnutrición en América Latina y el Caribe”

  • Distinguido Lic. José Eduardo Calzada Rovirosa, Secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación de México (SAGARPA);
  • Estimado Dr. José Graziano da Silva, Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO);
  • Distinguida Mtra. Mely Romero, Subsecretaria de Desarrollo Rural de la SAGARPA;
  • Estimada Sra. Guadalupe Martínez, Representante del Consejo Asesor Indígena Regional
  • Estimada Sra. Mariam Wallet, Presidenta del Foro Permanente de las Naciones Unidas para Cuestiones Indígenas
  • Estimado Dr. Crispim Moreira, Representante de la FAO en México;
  • Representantes de las asociaciones de mujeres indígenas;

Distinguidos Ministros, Viceministros, Embajadores, invitados y participantes de América Latina y el Caribe.

  • Es para mí un honor darles la más cordial bienvenida a todos ustedes a la Cancillería y a México. A nombre del Secretario de Relaciones Exteriores, Dr. Luis Videgaray Caso, agradezco la oportunidad de estar aquí con ustedes y haber participado en la ceremonia espiritual a cargo de la Abuela Amalia, que nos permitió acercarnos a las tradiciones ancestrales que son parte de nuestra cultura y que compartimos en Latinoamérica y el Caribe.
  • Agradezco enormemente al Secretario de Agricultura, José Eduardo Calzada por su liderazgo en la organización de este foro y el papel destacado de la cooperación que México ofrece en el sector agropecuario y pesquero a Centroamérica y el Caribe, a través del fortalecimiento de capacidades y el intercambio de prácticas exitosas en la materia.
  • Muestra de lo anterior es la labor que realiza la SAGARPA y que nos sitúa como un país líder en el tema agroalimentario, ocupando el tercer lugar en la producción agropecuaria de América Latina y el número 12 a nivel mundial. Se destacan las inversiones para producir alimentos sanos y de calidad, que no solo han beneficiado a la población, sino que también al comercio internacional de productos agroalimentarios con una balanza comercial que presenta un superávit de cuatro mil millones de dólares con el mundo para 2017, la más alta en las últimas dos décadas.
  • En cuanto a la pesca, el Gobierno de México reconoce el papel importante que tiene esta actividad en el desarrollo económico y social, por ello ha diseñado estrategias dirigidas a una explotación racional y sustentable en este sector que son implementadas por SAGARPA y que vinculan a poco más de 300 mil personas entre las que destacan 15 grupos indígenas como los cucapá, seri, yaqui, purépecha, huaves, chontales, zapotecas y mayas, quienes emplean, en algunos casos, técnicas de pesca y acuicultura provenientes de la época prehispánica, cuyo común denominador es “la relación entre agua y vida”.
  • Este concepto, como saben, es el espíritu de la “Iniciativa Global de Crecimiento Azul, a favor de la seguridad alimentaria” que impulsa la FAO para alcanzar  el Objetivo de Desarrollo Sostenible 14 sobre la conservación y utilización de los océanos de forma sostenible” para, en palabras del Secretario Calzada, “hacer producir, pero también cuidar”.
  • Agradezco la presencia del Dr. José Graziano da Silva, quien es un gran amigo de México y que es el primer Director General de la FAO de origen latinoamericano. De igual manera, felicito al Dr. Crispim Moreira por su reciente designación como Representante de la FAO en México, con quien estoy seguro, continuaremos un excelente trabajo.
  • Reconozco y aprecio profundamente que la FAO haya seleccionado a nuestro país para la celebración del Primer Foro sobre el Empoderamiento de las Mujeres Indígenas para la Erradicación del Hambre y la Malnutrición en América Latina y el Caribe.
  • México, como miembro fundador de la FAO, mantiene una estrecha colaboración de más de 40 años con este Organismo que ha sido reforzada con el establecimiento de una Oficina de Partenariado y Enlace, primera en su tipo en América Latina y el Caribe.
  • Con ello se refleja el compromiso común para avanzar hacia la meta de un país sin hambre y apoyar a otros países, a través de la cooperación regional, como el programa Mesoamérica sin Hambre, iniciativa emblemática de la cooperación que impulsa fuertemente la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo con el apoyo técnico de la FAO para la erradicación del hambre en Centroamérica, República Dominicana y Colombia, y que considerad el componente de agricultura familiar.
  • Permítanme compartir con ustedes un resultado concreto de este programa. En diciembre pasado la AMEXCID tuvo la oportunidad de estar en la comarca indígena de Guna Yala en la isla Tigre del Caribe panameño, cuya población está compuesta por 950 personas, en su mayoría mujeres indígenas que mejorarán su calidad de vida al contar con un sistema de captación de agua de lluvia para consumo humano, reduciendo así enfermedades y promoviendo una mayor participación de las mujeres en las actividades productivas de la isla.
  • Como muestra de la importancia que México otorga a la relación con FAO, en marzo del año pasado se realizó la reapertura de la oficina para las agencias de Naciones Unidas con sede en Roma, encabezada por nuestra distinguida Embajadora Martha Bárcena que nos acompaña en este Foro, quien promueve un mayor diálogo en estos temas.
  • Quisiera hacer un gran reconocimiento a las mujeres indígenas, portadoras de una sabiduría agrícola milenaria que necesita ser valorada como un elemento de arraigo a la tierra.
  • Hoy el hambre en el mundo afecta a 815 millones de personas, 38 millones más que el año pasado, de ellas, según estimaciones recientes, las mujeres tienen mayor probabilidad de padecer inseguridad alimentaria en todas las regiones del mundo.
  • En América Latina, aunque se ha logrado reducir el hambre y la desnutrición, han aumentado la obesidad y el sobrepeso, sobre todo en mujeres y niñas. Ello representa nuevos retos para la salud.
  • En México, el 85% de las mujeres indígenas rurales vive aún en situación de pobreza e históricamente se encuentran entre los grupos más vulnerables. En los últimos años hemos progresado e implementado políticas públicas que toman en cuenta sus particularidades económicas, políticas y sociales. Sin embargo, aún hay un largo tramo que recorrer para subsanar esta discriminación estructural y mitigar la brecha de desigualdad social y de género.
  • Hoy más que nunca es necesario conjuntar esfuerzos para empoderar a las mujeres indígenas rurales quienes son el sector de la población más golpeado por la pobreza y la inseguridad alimentaria en el mundo.
  • Según el más reciente informe de la FAO, la proliferación de conflictos armados, perturbaciones causadas por el cambio climático y la imposición de hábitos de alimentación equivocados han hecho retroceder los avances alcanzados en la última década en seguridad alimentaria y nutrición.
  • Es en este contexto que debemos tener presente la vulnerabilidad de las mujeres, quienes representan el 43% de la mano de obra agrícola.
  • Sólo empoderando a las mujeres y promoviendo un desarrollo rural inclusivo podemos fomentar que su trabajo sea un motor de cambio que permita mejorar la seguridad alimentaria en el mundo y promover un desarrollo agrícola inclusivo que responda a los retos que enfrentamos en materia de inseguridad alimentaria.
  • Debemos garantizar que su trabajo sea visible, reconocido y remunerado justamente. Ello contribuirá a alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2 de la Agenda 2030 que busca “Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover la agricultura sostenible”.
  • El desarrollo de las mujeres del campo es una oportunidad para todos nosotros. Debemos tener presentes que ellas tienen un doble papel de madres y de productoras agrícolas, por lo que son decisivas en la composición en la estructura alimentaria de sus familias.
  • Por ello, mejorar su capacitación y formación en materia de agricultura sustentable y en modos de producción significa contribuir a resolver otros factores intrínsecos a ésta, como la mitigación y resiliencia al cambio climático, la conservación de la biodiversidad y la reducción de la migración.
  • Para el gobierno mexicano es fundamental hacer que las mujeres indígenas rurales superen la marginación, tengan acceso a salud, educación de calidad, nuevas tecnologías agrícolas, servicios financieros, mercados locales y regionales, a la vez que se toman en cuenta sus valiosos conocimientos tradicionales. Pues estamos convencidos que estos factores no son mutuamente exclusivos.
  • Estoy convencido que las conclusiones de este Foro orientarán las políticas públicas de los gobiernos y los programas de las Naciones Unidas.
  • Espero que este Primer Foro sea un paso decidido hacia la solución de los graves problemas que aquejan a las mujeres indígenas rurales y que seamos testigos de los frutos de este trabajo que empieza hoy.
  • Muchas gracias.