La planta de la pitahaya es un cactus suculento, rústico, epífito, trepador, con frutos de sabor agradable, el cual crece bajo el calor de las zonas tropicales de los estados de Guerrero, Puebla, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán. En México, en el año 2016, se contabilizó una superficie cosechada de más 800 hectáreas.

Esta fruta ha sido utilizada de varias formas, por ejemplo, las culturas prehispánicas celebraban la cosecha preparando una bebida llamada colonche, que es el jugo de la pulpa de tunas y de pitahayas fermentadas al sol en ollas de barro, también, esta bebida fue utilizada con fines curativos especialmente para tratar la tuberculosis y problemas pulmonares. Más tarde, cuando los pueblos fueron conquistados por los españoles, la pitahaya se producía con el fin de obtener un colorante rojo.

En la actualidad, el uso principal de la pitahaya es para consumo en fresco o bien preparada como bebida refrescante, de igual manera puede degustarse en puré, postres, mermeladas, jaleas, jarabes y frituras ya que posee un alto valor nutritivo, pues es rica en vitamina C, calcio, potasio y fósforo; asimismo se utiliza en repostería como colorante artificial, y en menor medida, sirve como forraje para el ganado.

Entre las cualidades y curiosidades de la pitahaya es que ¡sólo vive durante una noche! El cactus produce una hermosa flor rosada o amarilla, llamada comúnmente “Flor de Luna” o “Reina de la Noche”, la planta florece del atardecer a medianoche, es polinizada por polillas o murciélagos para finalmente marchitarse con la fuerte luz del sol.

Sabías que…

Los aztecas comían pitahayas cada vez que les era posible, por su alto contenido de agua, con ello prevenían la deshidratación y se libraban de enfermedades relacionadas con el calor.