Con el propósito de difundir el patrimonio documental de nuestra patria, así como el conocimiento de la función archivística, el Archivo General de la Nación (AGN), publica de manera ininterrumpida desde hace 89 años su principal obra editorial: el Boletín del Archivo General de la Nación (BAGN), conformado por colecciones históricas y de archivística en volúmenes que nacieron del fruto de sus labores llamadas simplemente Publicaciones del Archivo General de la Nación. En 1930 nace el órgano de difusión del agn, merced al acuerdo que firmó el coronel Carlos Riva Palacio, secretario de Gobernación, quien propuso al presidente de la República la conveniencia de crear un medio para la publicación y propagación de los manuscritos históricos resguardados por la institución, no sólo para eruditos y especialistas, sino para un mayor número de lectores nacionales y extranjeros.[1]

En septiembre de 1930, ve la luz el Boletín del Archivo General de la Nación “(…) órgano periódico, que a semejanza de los que editan otras instituciones similares en los países cultos, sirva para la publicación y propagación de sus manuscritos históricos, muchos de ellos importantes no sólo para eruditos y especialistas de la materia, sino para un mayor número de lectores nacionales y extranjeros, interesados en el estudio de nuestras tradiciones históricas, la azteca y la española, cuyo conocimiento ayuda a explicar nuestras características idiosincrasias raciales (…)”.[2]

Es así que, al paso del tiempo y de distintas publicaciones, el BAGN se ha convertido en una herramienta que marca el sentido del quehacer de la archivística y de la historia que dan preferencia en sus páginas a la reproducción (e investigación) del acervo histórico mexicano y los fondos que preserva el AGN, así como contribuciones que aunque se basan en documentos de archivos y bibliotecas del extranjero, guardan relación con el propósito del boletín por difundir productos de investigación en historia y archivística. Basta consultar algunos artículos de investigaciones históricas y de archivística para ilustrar lo dicho, por ejemplo, las colaboraciones de Nicolás Rangel, Rómulo Velasco Cevallos, Edmundo O'Gorman, Rubio Mañé, Julio Jiménez Rueda, Ernesto Lemoine, entre otros.

La evolución histórica del bagn como de sus contenidos le han permitido estar a la vanguardia en la rama de las revistas académicas en el país, de tal forma que ha conseguido que diferentes sistemas lo tengan en su catálogo, cumpliendo con los indicadores de calidad editorial requeridos, en otras palabras, el bagn está indexado; lo que da una seguridad plena de ser un boletín de calidad que se muestra a nivel nacional e internacional en índices como Latindex, Clase, Clarivate Analytics.

Hablar del BAGN es citar la historia del Archivo General de la Nación, ya que el lector puede apreciar en sus múltiples páginas los nombres, trabajos, referencias, ilustraciones que perduran a través de las décadas (en septiembre de 2019, 89 años de publicación continua), así como de los personajes que han trabajo para su creación y expansión dedicados a la orgullosa tarea de revivir el pasado y trascender el presente.

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Novena época, año 1, número 1: enero-abril 2019.

 

 

 

[1] Boletín del Archivo General de la Nación, primera serie, t. i, núm. 1, septiembre-octubre, 1930, pp. 147-149.

[2] “Acuerdo del C. Secretario de Gobernación”, en Boletín del Archivo General de la Nación, México, t. i, núm. 1, septiembre-octubre, 1930, p. 1.