Distinguido Presidente del Consejo de Derechos Humanos, Embajador Achilles Henczel. 

Distinguida Vicepresidenta del Consejo de Derechos Humanos, Iruthisham Adam. 

Distinguida Comisionada de las Naciones Unidas ante el Consejo de Derechos Humanos, señora Navi Pillay. 

Honorables Congresos de los Estados Miembros y Observadores del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. 

Señoras y señores: 

Agradezco enormemente la oportunidad de dirigirme, como Secretario de Relaciones Exteriores de México, al máximo órgano universal de promoción y protección de los derechos humanos. 

Vengo aquí a manifestar el pleno compromiso del Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto de colaborar con el Consejo de Derechos Humanos, del cual México fue miembro desde su creación en 2006. 

Al más alto nivel de mi Gobierno, hay plena convicción de mantener una política de apertura al escrutinio internacional; esta política está encaminada a acompañar a mi país para la consolidación de las instituciones y el marco jurídico para la protección de los derechos humanos. 

Señor Presidente, señora Alta Comisionada, el Presidente de la República definió, desde su toma de posesión, cinco metas para México. En un entorno en el que la violencia amenaza la región, trabajamos por un México en paz; en un país que enfrenta carencias y desigualdad, trabajamos por un México incluyente; frente a la ignorancia y al retraso, trabajamos por un México que ofrezca educación con calidad; ante la falta de oportunidades, trabajamos por un México próspero; y en un contexto de crecientes desafíos para el mundo, trabajamos con pleno sentido de responsabilidad global. 

Un México que impulsa la conformación de un orden internacional más justo y equitativo. En suma, un país solidario que contribuya a la solución de los desafíos globales a través de la cooperación. Estos esfuerzos de Gobierno los haremos dentro del marco de los derechos humanos que reconoce nuestra Constitución y los Tratados Internacionales en la materia. El Gobierno del Presidente Peña Nieto, inició con una reforma muy clara en materia de derechos humanos. Se trata de una agenda que podemos definir en tres grandes vertientes: 

Primero, el fortalecimiento de las políticas públicas de derechos humanos y de las instituciones encargadas de velar por su protección; el Gobierno de México diseñará, con la participación de la sociedad civil, un nuevo Programa Nacional de Derechos Humanos; éste tendrá, como orientación central, la implementación de la reforma constitucional integral de derechos humanos aprobada en 2011. 

Igualmente, estamos consolidando el Mecanismo para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y de Periodistas y se ha iniciado una reestructuración del Instituto Nacional de Migración para tener las mejores herramientas para garantizar los derechos de los inmigrantes. 

Segundo profundizar el proceso de armonización legislativa, para que el marco jurídico nacional sea congruente con nuestras obligaciones internacionales en materia de derechos humanos. 

En un compromiso de Estado, los tres principales partidos políticos del país acordaron un Pacto por México que incluye el compromiso de impulsar el fortalecimiento de la legislación en materia de atención a las víctimas, derechos de los migrantes, derechos de los pueblos indígenas, uso legítimo de la fuerza y el combate a la tortura y a la desaparición de personas; en síntesis los derechos humanos están en el centro de toda la política pública encaminada al desarrollo económico y social. 

Me parece importante destacar el amplio consenso político que existe hoy en día en México sobre su importancia. 

La tercera vertiente es la política exterior de derechos humanos. Mantendremos una política de apertura y de diálogo permanente y constructivo con los órganos universales y regionales de derechos humanos. 

En este sentido, vamos a profundizar nuestra relación con la oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos; esta definición encontrará expresión material en un nuevo acuerdo de cooperación que fije las orientaciones para el trabajo futuro de la representación en México de esa oficina. 

Este acuerdo habrá de ser en beneficio de mi país y de nuestros hermanos de Centroamérica y el Caribe. 

Señor Presidente, señora Alta Comisionada, a partir de la definición de esta agenda y de estas prioridades, y a menos de 100 días de inaugurado el Gobierno, se han realizado acciones en favor de los derechos humanos. 

Destaco la publicación, el 9 de enero de 2013, de la Ley General de Víctimas, atendiendo a una de las demandas centrales de la comunidad de derechos humanos de mi país. 

El objeto de la ley es reconocer y garantizar los derechos de las víctimas del delito y de violaciones a derechos humanos, particularmente en lo referente a asistencia, protección, atención, justicia y reparación. 

Se trata de una ley basada en los más altos estándares de derechos humanos favoreciendo en todo momento la más amplia protección de la persona. 

Por lo que hace a los derechos sociales, el 22 de enero de 2013, se estableció en México el Sistema Nacional de la Cruzada Nacional Contra el Hambre; se trata de una estrategia de inclusión y bienestar social orientada a las personas que viven en pobreza multidimensional extrema. El Sistema se fundamenta en lo dispuesto por el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. 

En materia de derechos de los pueblos indígenas, el pasado 13 de febrero se creó la Comisión para el Diálogo con los Pueblos Indígenas de México; la Comisión tiene como objetivo lograr los acercamientos necesarios con los diversos pueblos indígenas de México para asegurar el irrestricto respeto a sus derechos humanos, atender sus necesidades y reforzar el derecho a su libre determinación y a su autonomía. 

Señor Presidente, señora Alta Comisionada, México ha contribuido y se ha beneficiado del Sistema Internacional de Protección y Promoción de los Derechos Humanos para introducir de manera irreversible los cambios que hoy definen una democracia moderna. 

El Consejo de Derechos Humanos continúa siendo una herramienta útil para anclar los avances nacionales de todos sus miembros, independientemente de su nivel de desarrollo. 

El Consejo debe consolidarse como uno de los tres pilares que sustentan el Sistema de las Naciones Unidas. En este proceso, el Consejo debe aspirar a encabezar cambios y no limitarse a seguir acontecimientos, ser un foro de cooperación universal, en donde todos los países encuentren herramientas para mejorar sus políticas en materia de derechos humanos y brindar coherencia al ejercicio de trasversalizar los derechos humanos en las agendas internacionales de seguridad y desarrollo. 

En este contexto, el Consejo debe reaccionar con oportunidad ante los casos de violaciones a los derechos humanos, ampliar su oferta de cooperación para todos los Estados y no caer en excesos regulatorios. 

Las situaciones críticas definirán por fuerza al Consejo y lo posicionará frente a la opinión pública, pero las labores del Consejo no deben circunscribirse exclusivamente a ellas. Creemos que la comunidad internacional debe movilizarse para superar las situaciones de violación masiva a los derechos humanos, donde quiera que se presenten. Por eso el Consejo debe desplegar acciones en apoyo a todos los Estados para mejorar sus capacidades preventivas. 

Señor Presidente, Señora Alta Comisionada, como actor global responsable, México se define por la historia de sus contribuciones al orden internacional, México ha sido arquitecto creativo y activo en la construcción y funcionamiento del actual esquema internacional en materia de derechos humanos. 

En el marco del enfoque de cooperación característico del Consejo, en el nuevo estadio que es referido, México desarrollará acciones en tres niveles: reafirmando los derechos humanos como política de Estado; apoyando al Consejo en el tratamiento efectivo de sus retos, tanto político, como institucional y normativo; y ampliando su oferta de apoyo para compartir experiencias y lecciones aprendidas por los demás Estados miembros. 

Deseamos ocupar nuevamente un espacio en el Consejo con la convicción y el propósito de ejercer toda la riqueza y la influencia de esta historia en el perfeccionamiento y consolidación del Sistema Universal Promoción y Protección de los Derechos Humanos. 

Gracias Señor Presidente, señora Alta Comisionada.