Me toca a mí, en este foro, darle la bienvenida a un evento que sentimos que es importante en dos dimensiones: la primera de ellas es porque nos permite celebrar un foro, celebrar al Foro del Parlamento Latinoamericano; y por otro lado, nos permite celebrar la oportunidad que México tiene, ahora, de volverlo a presidir.

Hace algunos días hubo un evento en San Francisco, que pretendía poner de relieve diferentes ideas que, mexicanos en ese país, estaban empujando para poner en perspectiva lo mucho que aporta México al diálogo de las ideas en ese país.

En ese foro participó un físico de la UNAM, que se llama José Luis Mateos, y hablaba sobre la importancia de las redes. Decía que los físicos veían al mundo como un sistema de redes, redes que consistían en puntos o elementos unidos por líneas que expresaban una relación, y decía que la existencia de redes eran útiles para entender cómo estaban dispuestos e interactuaban los diferentes elementos que las integraban, y que podía uno utilizar esa infraestructura, esa forma de pensar, para entender diferentes fenómenos; desde el sistema solar, sistemas ecológicos, relaciones económicas. Y así visto, cada uno de los fenómenos, como una red, se entendía su funcionamiento y su dimensión.

Pensaba yo entonces, que eso ayudaba a entender la importancia del Parlatino, si quisiéramos entender al Parlatino como un espacio de redes. Tendríamos, en consecuencia, que comprender primero cuáles son los principios bajos los cuales, quienes en el Parlatino interactúan, se congregan. Y los principios del Parlatino son: defensa de la democracia, integración latinoamericana, no intervención, autodeterminación de los pueblos, igualdad jurídica de los Estados, solución pacífica de las controversias y la prevalencia de los principios del derecho internacional.

Al amparo de esos principios se desahoga, en el Parlatino, una serie de temáticas, y las temáticas tienen que ver con desarrollo económico y social de la comunidad latinoamericana, con la defensa de la plena vigencia de la libertad, la justicia social, la independencia económica, el ejercicio de la democracia representativa y participativa, entre otros.

Pero lo que hace al Parlatino especial, es que quienes interactúan en él son justamente parlamentarios, y atrás de cada parlamentario hay una historia de vida que lo llevó o a ganar una elección o a que su partido sintiera que su voz iba a enriquecer su participación en un congreso.

Eso hace que la interacción cotidiana, de quienes tenemos la fortuna de hablar periódicamente con el Parlamento, sea tan enriquecedora porque nos permite, en un solo espacio, tener interlocución con gente, con representantes populares, que tienen por definición, por construcción, historias de vida fascinantes y que la aportan como visión a un Parlamento que toma decisiones.

Si uno congrega entonces los principios que mueven al Parlatino con la temática que el Parlatino tiene, como agenda que desahogar, con los parlamentarios que lo integran para ahí debatir, encuentra uno un espacio vibrante, fundamental para entender la diplomacia Latinoamericana.

Y es en ese contexto es que queríamos celebrar a una instancia, que el año pasado cumplió 50 años y que por tercera vez es presidida por un mexicano, por segunda vez por una mexicana que tiene como costumbre ir abriendo brecha, siendo la primera presidenta municipal de Puebla. Y ahora nos da mucho gusto celebrar esa instancia, y esta presidencia, y darles aquí la bienvenida en la Cancillería para hacer ambas cosas.

Muy buenos días.


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