Muy buenos días tengan todos ustedes. Hazel Blackmore me hizo sentir ya bastante mayor, recordando que hoy cumple 25 años COMEXUS, y cuando yo fui becario Fulbright-García Robles COMEXUS apenas tenía tres.

Muchos de los que ahora son becarios Fulbright-García Robles no empezaban a contar aniversarios en esa época. Afortunadamente el programa ahora incluye también la posibilidad de apoyar a profesores y docentes, y eso hace que cuando uno revise el catálogo encuentre todavía algunos que tienen cierta semblanza generacional y hacen más fácil la transición hacia el asumir plenamente el papel de ex becarios.

Claramente en las universidades los programas de intercambio son exitosos porque generan un ecosistema, un ecosistema en donde gente talentosa, gente con diferentes historias, con diferentes preparaciones, con diferentes experiencias se conjuntan para dialogar, se conjuntan para intercambiar, y la magia de esa interacción resulta en buenas ideas, en innovación tecnológica, en que se avance el conocimiento y la ciencia.

Son parte ustedes de un fenómeno global, que es de todas maneras bastante reducido. La OCDE reporta que de los siete billones de habitantes que hoy somos en la tierra el universo de quienes estudian en un país distinto del de su origen es apenas de cuatro y medio millones de personas.

Eso quiere decir que quienes tienen oportunidad de construir o de aprovechar este ecosistema en donde gente de diferentes profesiones, de diferentes experiencias se encuentra y coexiste es bastante acotado y esto incluye cualquier tipo de experiencia académica afuera.

Incluye a quienes viajan para fortalecer sus capacidades de idioma, al mismo tiempo que quienes viajan para incorporarse en un programa de investigación doctoral.

Cuando vamos revisando ese universo y lo ubicamos en el contexto mexicano, eso pone en perspectiva que los números son aún más pequeños.

Hemos dicho mucho, en el primer encuentro que se dio entre el presidente Obama y el presidente Peña Nieto, dentro de los muchos números que sirven para describir la vitalidad de la relación entre Estados Unidos y México, sobresalían por grandes y por importantes los del comercio, los de la inversión, los cruces fronterizos, los temas de logística en la frontera, los fenómenos y los retos en materia de migración, pero sobresalían, por pequeños, los números de intercambios académicos y la movilidad de los docentes.

En un país del tamaño del de México, con la oportunidad de ser parte de ese ecosistema educativo, eran apenas 14 mil los mexicanos que por año, tenían oportunidad de acercarse a esa experiencia de preparación fuera.

Con mucho esfuerzo de política pública, y donde han participado muchos de quienes son socios de comercios y que hoy apoyan el Programa Fulbright-García Robles, se ha construido una política pública que el año pasado permitió que ese número se acercara a los 30 mil. En la lógica de irlo incrementando para que hacia el final de la administración sean cerca de 100 mil quienes estés en posibilidad o en vías de aprovechar una experiencia exitosa fuera.

Pero eso ubica que del universo estudiantil, del potencial de quienes podrían tener una experiencia académica fuera, son pocos los que logran conseguir o los que logran alcanzar esta posibilidad. Y dentro de ellos, son menos los que tienen la posibilidad de hacerlo en un programa de excelencia, como el de Fulbright-García Robles.

Cuando yo fui becario éramos menos de 10 hoy son 74 entre un mosaico importante de universidades, de programas, de trayectorias, de estados de la República, de tipos de formación.

Sirva esta introducción, sirva este mensaje no solamente para que se sientan orgullosos de lo que han alcanzado, de ser parte de un programa exitoso, de ser parte de un programa que los va a distinguir, que les va a permitir de hoy en adelante presentarse en el mundo como becarios Fulbright-García Robles.

Quienes son economistas sabrán que en un mercado en donde hay información imperfecta las señales que uno manda al mercado son importantes, la señal que ustedes van a poder enviar al mercado de ser becarios Fulbright-García Robles hará que quienes lo conozcan por primera vez o quienes los conozcan por primera vez  sepan que fueron objeto de un programa de selección riguroso, que estuvieron en programas universitarios de excelencia, que en su generación están entre los más distinguidos, los más prometedores, los que tienen mayor posibilidad de aprovechar una experiencia como esta.

Pero eso justamente nos obliga, por la oportunidad que hoy tienen, a hacer también quienes tengan el mayor potencial de hacer una diferencia en el país a su regreso, de aprovechar y de agradecer la oportunidad que están teniendo, construyendo en el área en la que escojan desempeñarse y honrando en esa área la excelencia que hoy ustedes pueden acreditar que tienen.

Ya sea diseñando política pública, ya sea conduciendo de manera exitosa esfuerzos empresariales, ya sea realizando investigación y desarrollo, las herramientas que tienen y las oportunidades que hoy reciben, resultado de su esfuerzo, resultado de su preparación, resultado del destino que se están forjando, los obliga a su regreso a hacer y contribuir en beneficio ciertamente de la amistad de México y Estados Unidos, por el beneficio del desarrollo de México.

Habrá de ser muy emocionante cuando COMEXUS cumpla 50 años y sea alguno de ustedes quienes estén aquí en el pódium despidiendo a la generación que entonces habrá de irse, que puedan como hizo el embajador Wayne, referir los muchos logros de esta generación y de las que le siguen.

Muchas felicidades, mucho éxito y muy buena suerte.