Muy buenos días.

Estoy muy contento de compartir este espacio con Rosario Robles, que nos contagia siempre de su emoción, de su compromiso, y que le toca instrumentar y diseñar mucha de la política pública que hace que México avance de manera decidida, en el cumplimiento de los Objetivos del Milenio, y que se aun actor relevante en la definición de las metas del desarrollo después de 2015.

Igualmente, nos da la oportunidad de agradecer el compromiso de Marcia de Castro, de la ONU, de las diferentes instancias de la ONU que han venido apoyando este esfuerzo.

Este evento nos permite que celebremos lo mejor que ofrece la comunidad internacional. Me da, por eso, mucho gusto saludar aquí a muchos de los representantes del cuerpo diplomático acreditado en México.

Empieza el proyecto, del que hoy rendimos cuenta, como un esfuerzo de diálogo, como un esfuerzo de redefinir una ambición, como un esfuerzo de plantearnos cómo queremos vernos en nuestras metas de desarrollo.

Llama la atención, cuando nace la ONU como una instancia que lo que pretendía era encontrar un mecanismo que nos permitiera resolver controversias sin hacer uso de la fuerza. Y cómo hoy, probablemente el mecanismo que le dé a la ONU mayor vigencia es este esfuerzo, en donde  más allá de esa labor importante que hace la ONU de construir un entorno que nos permita vivir libre de conflictos, nos permite también el redefinirnos cómo queremos ser vistos y qué queremos lograr, y para quién queremos lograrlo hacia adelante.

Este esfuerzo de definir metas de desarrollo, esfuerzo que empezó hace 13 años, sin un entorno necesariamente de diálogo, más bien identificando cuáles eran, a juicio de expertos, las metas que deberíamos de cumplir para, frente a nosotros mismos, acreditar elementos importantes de desarrollo, hoy se ha convertido en algo que congrega la imaginación, el empeño de gobiernos y de sociedades.

Es un espacio de diálogo que trae consigo un mecanismo de rendición de cuentas en donde periódicamente hacemos un alto en el camino para ver cómo vamos, como sociedad, en esos y otros objetivos que nos hemos planteado. Es un espacio que ha traído consigo el desarrollo de instrumentos, el de aplicaciones informáticas como las que planteó ahora el INEGI, como otras formas de medir la pobreza, tema en el que México destaca en términos del instrumental y la experiencia que ha venido desarrollando, que ha traído consigo el diálogo y espacios de mejor coordinación.

Atrás de alcanzar los objetivos del milenio hay colaboración internacional, hay colaboración entre diferentes actores de gobierno, hay participación comprometida de sociedad civil, hay el recoger del mundo las mejores experiencias, los mejores paradigmas para poderlos ir alcanzando, hay un sistema de información que nos permite medirlo, y en el caso de México, hay seguimiento presidencial.

Ese seguimiento presidencial articula, pone el foco en la política pública, nos anima y nos asegura a que los objetivos del milenio efectivamente se cumplan, pone atrás de ellos toda la voluntad política del Estado y sus instrumentos para alcanzarlos.

Estamos ciertamente frente a nuevos retos en torno a cómo mirar nuestras realidades, cómo concebir respuestas innovadoras, cómo re conceptualizar y operar los paradigmas del desarrollo y cómo mejorar la cooperación entre los distintos actores políticos y sociales, para cumplir la obligación de promover los derechos de todas las personas.

México, lo destacó aquí Marcia, se asume como un actor global responsable y solidario, nuestro activismo en la esfera multilateral es reconocido por la comunidad internacional y  estamos decididos a seguir jugando un papel vigoroso en la definición de la agenda de desarrollo posterior al 2015.

Hemos recibido el mandato del secretario general de la ONU para recabar apoyos para alcanzar acuerdos previos a la reunión del 2015 en la que se definirán los nuevos objetivos globales de desarrollo.

Por convicción del presidente Peña Nieto, justamente en la 68 Asamblea que acaba de concluir y a la que él no pudo asistir, previo a la cual se había presentado este informe, México se pronunció por una Agenda de Desarrollo basada en la inclusión.

Es importante que en esta definición de fronteras y de esfuerzos no haya ningún grupo, especialmente los que vienen con misiones de vulnerabilidad, privación y discriminación, que quede fuera. De ahí la importancia de colocar a las personas en el centro de las políticas de desarrollo y de hacer de la inclusión un elemento transversal en la discusión de la Agenda Post 2015.

Rumbo justamente a esta negociación llevaremos los países, o que buscaremos llevar los países en septiembre 2015, el año entrante será un año intenso de consulta, de deliberación nacional e internacional, nos permitirá una deliberación, una discusión abierta y plural en torno a las mejores alternativas y políticas de desarrollo para erradicar la pobreza y las causas de inclusión.

El diálogo de nuevo volverá a reivindicarse como un canal efectivo, no sólo para la deliberación y el intercambio de experiencias y puntos de vista, sino para la construcción de una agenda en donde participen todos los niveles de gobierno, todos los órdenes de gobierno, la sociedad civil, la academia, el sector privado y en donde de nuevo será centrar la participación de los organismos internacionales.

Todos estos actores están aquí hoy representados, todos ellos participan del diálogo, de la evaluación, de la construcción, de lo que queremos ser en el 2015 y de lo que aspiraremos hacer a partir de esa fecha en esta redefinición de la Agenda.

Muchas gracias por haber venido y muchas gracias por acompañarnos en este emocionante diálogo que nos permitirá alcanzar lo que hemos ambicionado en términos de desarrollo.

Buenos días.