Canciller José Antonio Meade Kuribreña.- Octavio Paz fue un gran multilateralista. Se han celebrado, ahora en estos días, muchas de las manifestaciones en las que Octavio Paz es reconocido, pero ahora en la cancillería, a un día de que hubiese cumplido 100 años,  vale la pena destacar, también de Octavio Paz, esta característica: fue un diplomático prestigiado, le tocó abrir la embajada de México en Japón, trabajó en nuestra embajada de Francia, fue nuestro embajador frente a la India.

Pero su origen en la diplomacia mexicana fue justamente el multilateralismo, y esa vocación, ese principio de su trabajo diplomático, le da una interpretación distinta al título de una de sus obras más conocidas. El laberinto de la soledad se entiende y describe de manera elocuente el trabajo de los multilateralistas; empieza uno a querer alcanzar el acuerdo que sea, y eso es mucho más difícil que el recorrido de un laberinto, y es un recorrido que muchas veces se encuentra plagado de soledades.

Describe Nuria, de manera elocuente, todo el trabajo que tuvo que hacerse para llegar a donde estamos hoy: conferencias, tele presencias, encuentros, trabajo de arquitectura con abogados, con especialistas del resto del mundo, locales. Y, al final, emerge del laberinto un trabajo como el que hoy aquí nos congrega. Un trabajo que no hubiera sido posible sin la generosidad, sin la visión, sin la anfitrionía del gobierno de Zacatecas.

No solamente ahí estará ubicado este instituto regional, sino que además es ejemplo de lo que quisiéramos hacer en materia patrimonial en la región, a través del instituto. Es ejemplo porque en él se encuentra evidencia de un patrimonio arqueológico, de un patrimonio colonial, de un patrimonio moderno, de un patrimonio histórico, de un patrimonio arriba de tierras, de un patrimonio subterráneo, de un patrimonio que implica recorrido, de un patrimonio que implica destino y que hoy hace de Zacatecas, con esta firma, no solamente una ciudad que es patrimonio, sino una ciudad que va a ser una ciudad del conocimiento, de la preservación y del patrimonio. Eso le da a Zacatecas, y por su conducto a México, una dimensión adicional en el trabajo que hace la UNESCO.

Mucho hemos dicho que México es un país que tiene la fortuna de tener múltiples pertenencias: la primera de las acepciones de estas múltiples pertenencias es la geográfica; por su geografía México es norteamericano, centroamericano, latinoamericano y caribeño. Pero esta múltiple pertenencia va mucho más allá de la geografía y tiene que ver con la historia, con la cultura y con los valores.

Nos sentimos orgullosos de que este patrimonio le da fortaleza a la región y pensamos, por lo tanto, que la posibilidad de que hoy podamos trabajar junto con las Naciones Unidas, junto con el Instituto Nacional de Antropología, con la visión y el talento de otra gran diplomática, que lo tiene escondido seré franco, con la voluntad y el compromiso de Nuria Sanz, podremos juntos identificar y continuar inscribiendo nuevos sitios en la lista del patrimonio mundial.

Juntos, habiéndonos identificado e inscrito, podremos trabajar en preservarlos para que el patrimonio sobreviva a los procesos y las presiones del cambio climático, para que el patrimonio sobreviva, se incorpore y sea uno de los elementos que distingan la labor y los retos de la organización para que sea destino y sobreviva también los embates del turismo. El patrimonio enriquece y es destino, pero incluso respecto al turista hay que cuidarlo para que estemos a la altura de generar mayores espacios de resistencia frente a embates de los desastres naturales.

Este Instituto del Patrimonio Mundial en Zacatecas, este esfuerzo regional de la UNESCO que hoy aquí firmamos y agradecemos, nos permitirá a México, a Centroamérica y al caribe, seguir trabajando en todo esto que nos hace ser hermanos, en todo esto que nos hace sentir pertenencia con la región en nuestra historia, nuestra geografía, nuestro arte, nuestra arquitectura, nuestras tradiciones y nuestros andares. Como decía Nuria, esto cierra un camino, cierra una primera etapa del laberinto y nos abre la participación de uno segundo. Nos encontramos en Zacatecas recién, conmemorando un aniversario más de las Naciones Unidas y ese mismo grupo tuvo posibilidad de sentarse a revisar junto con el gobernador, junto con Nuria, el programa de trabajo del Instituto.

A ese programa de trabajo al que habrá de convocarnos pronto, y ya una vez con ese nuevo soporte jurídico, habrá que sumar el trabajo de darle un buen gobierno corporativo, de identificar un buen programa y de, al cabo de estos períodos de evaluación de dos y de seis años, rendir buenas cuentas en la forma de un patrimonio acrecentado, de un patrimonio que hemos venido preservando; tiene este proyecto un elemento adicional  que es motivo de gran gusto.

No solamente se hace en Zacatecas, que es cuna de los grandes artistas, de las grandes expresiones patrimoniales que comentó el gobernador. Cuna también, en mi caso, de mi abuelo a su padre, en el caso de Daniel Kuribreña que aquí está también, de su padre que escribió uno de los mejores textos de historia zacatecana y en la que fue su casa, la casa del padre de Daniel, la decisión se tomó mucho antes de que yo tuviera siquiera inquietud diplomática y estuviera vinculado con el patrimonio y con Zacatecas, de albergar este Instituto Regional, de donde esto implica además un reencuentro incluso con esas raíces familiares.

Yo les agradezco mucho su asistencia, que nos hayan acompañado, que por la vía de este espacio nos convoquemos a seguir trabajando en el cuidado del patrimonio. Y le agradezco de manera particular al gobernador del estado de Zacatecas, a Miguel Alonso Reyes, su generosidad, su disposición, su anfitrionía. A Tere Franco y su compromiso de caminar con nosotros de la mano y al Instituto Nacional de Antropología y la cancillería, en esta labor. A Nuria Sanz su trabajo comprometido, el apoyo que recibe de Marcia Castro, e igual en el caso de Nuria, el reconocer el trabajo de los multilateralistas, de Juan Manuel Gómez Robledo, de Juan Sandoval y de su equipo que fueron victoriosos en encontrar la luz al final de este laberinto y que hoy nos entrega este buen resultado, que nos permite además evocar de nuevo la memoria del gran diplomático Octavio Paz.

Muchas Gracias.