Congruente con su posición de actor con responsabilidad global a favor de la no proliferación, el desarme y el uso pacífico de la energía nuclear, México participó en la Tercera Cumbre de Seguridad Nuclear, celebrada los días 24 y 25 de marzo en La Haya, Países Bajos.

La cumbre convocada por el Reino de los Países Bajos, reunió a 53 países, entre ellos cuatro de América Latina y cuatro organismos internacionales, con el objetivo de proponer medidas y mayores compromisos para garantizar la seguridad de los materiales y las instalaciones nucleares en todo el mundo.

La cumbre de seguridad nuclear es un foro político de alto nivel encaminado a crear compromisos para fortalecer el régimen integral de seguridad nuclear, particularmente la prevención de actos de terrorismo nuclear, en atención al derecho inalienable que tienen todos los Estados a beneficiarse de la energía nuclear para fines pacíficos bajo las salvaguardias del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

La delegación de México fue presidida por el subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos, embajador Juan Manuel Gómez Robledo, e incluyó a la embajadora Perla Carvalho, asesora del subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos para Seguridad y Desarme y sherpa de México en esta cumbre; al director general de la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias, Juan Eibenschutz, y al embajador de México ente el Reino de los Países Bajos, Eduardo Ibarrola.

Durante su intervención, el subsecretario Gómez Robledo mencionó las acciones realizadas por México en materia de seguridad nuclear, comprendidas en el informe nacional de avances presentado durante la cumbre y vinculadas a los compromisos asumidos en las Cumbres de Seguridad Nuclear anteriores celebradas en Washington en 2010 y en Seúl en 2012.

Subrayó la importancia de fortalecer la cooperación entre los Estados y el OIEA a través de recursos financieros, intercambio de conocimientos, experiencias y buenas prácticas.

La tercera cumbre adoptó un comunicado conjunto en el que los participantes se comprometen a realizar acciones en contra del terrorismo nuclear, así como a mejorar la seguridad física nuclear de sus instalaciones para reducir dicha amenaza.

El comunicado aborda desafíos pendientes para la comunidad internacional en la materia, como es el futuro del proceso después de 2016, cuando se celebre en Washington la cuarta edición de esta cumbre.

Para México, el desarme nuclear, la no proliferación y el uso pacífico de la energía nuclear, pilares del Tratado sobre la No Proliferación de Armas Nucleares (TNP), son procesos que se refuerzan mutuamente, y que merecen igual atención. México lamenta que mientras se observan avances en materia de no proliferación y uso de la energía nuclear para fines pacíficos, no hay progreso en materia de desarme nuclear.

Las cumbres de seguridad nuclear han sido exitosas al colocar al más alto nivel en la agenda política internacional el tema de las medidas que se deben instrumentar para evitar que actores no estatales adquieran armas nucleares. En este sentido, México reitera que la única garantía contra los riesgos y amenazas que representan las armas nucleares, es su total eliminación, teniendo en cuenta las catastróficas consecuencias humanitarias que una detonación nuclear accidental o intencional infligirían sobre la humanidad.