• La Presidencia de México al frente del Comité Subsidiario de la Convención de 1970 durará un año

• El Comité podría fortalecer dicha Convención abordando aspectos que aún no están regulados, como la protección de objetos arqueológicos provenientes de excavaciones ilícitas

México fue electo hoy como Presidente del Comité Subsidiario de la Convención contra el tráfico ilícito de bienes culturales (Convención de 1970), conformado por 18 países, en la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés), en París, Francia.

La Convención sobre las Medidas que deben adoptarse para Prohibir e Impedir la Importación, la Exportación y la Transferencia de Propiedad Ilícita de Bienes Culturales (1970), busca inventariar los objetos que se encuentran en museos y sitios arqueológicos evitando así su robo, sustracción y traslado ilícito.

El Comité Subsidiario, establecido de común acuerdo por los Estados Partes de la Convención de 1970, sesionará por un periodo de cuatro años (2013-1017), con el objeto de elaborar directrices que faciliten a los Estados instrumentar sus disposiciones. Tales directrices podrían fortalecer dicho instrumento jurídico internacional abordando aspectos que aún no están regulados, como la protección de objetos arqueológicos provenientes de excavaciones ilícitas.

Entre las funciones del Comité se encuentran promover los objetivos de la Convención de 1970, revisar los informes nacionales presentados por los Estados Partes, intercambiar mejores prácticas y emitir recomendaciones, e identificar áreas problemáticas en la implementación, como el retorno de bienes culturales.

La elección de México como Presidente del Comité Subsidiario es un reconocimiento al liderazgo de nuestro país en el proceso de revitalización de esta importante Convención que protege aquellos bienes que representan la identidad nacional de los países del mundo.

México, país cuya inmensa riqueza cultural lo sitúa en el primer lugar de sitios en América inscritos en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, trabajará decididamente desde la Presidencia del Comité, que ocupará durante un año, para lograr que éste cumpla con sus objetivos.

Al mismo tiempo, hace un llamado a que los gobiernos se comprometan a aplicar de manera efectiva la Convención de 1970, logrando así la reivindicación del patrimonio de los pueblos originarios, mediante la adopción de mecanismos innovadores y ágiles que lo hagan realidad.