Señora Susan Segal, Presidenta y CEO de Americas Society/Council of the Americas; licenciado Francisco N. González, Director General de ProMéxico; distinguidos invitados; señoras y señores; amigas y amigos. Muy buenos días a todos.

Me complace poder estar aquí con ustedes en la conferencia “México: panorama sobre cambio climático, seguridad cibernética y energía en América del Norte”, organizada conjuntamente por la Americas Society/Council of the Americas (AS/COA), ProMéxico y la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Antes que nada me gustaría agradecer la distinción de invitarme como orador en este importante evento, el que por octavo año consecutivo la AS/COA celebra en la Ciudad de México como parte de su serie de conferencias Latin American Cities. Nos congratulamos de que en esta ocasión el propósito sea reflexionar sobre el papel de México en los temas de cambio climático, seguridad cibernética y energía en América del Norte.

Hoy estamos reunidos para reiterar algo que podría resultar obvio para esta audiencia, pero que a veces no parecería serlo para distintos actores en nuestros países: la única forma en la que México, Estados Unidos y Canadá podrán prosperar en el futuro es de manera conjunta y aprovechando las fortalezas de la región que integran.

En América del Norte nos unen fuertes lazos económicos. En conjunto las economías de la región tienen un Producto Interno Bruto (PIB) combinado de $20 billones de dólares, lo que representa casi 30 por ciento del producto interno bruto mundial. América de Norte representa un mercado de más de 470 millones de personas.

El comercio trilateral hoy supera el trillón de dólares y nuestra región comercia más de 2 mil millones de dólares diarios. En 2014 el comercio entre México y Estados Unidos rebasó los $534 mil millones de dólares. Ese mismo año, México registró un comercio bilateral de más de $20 mil millones de dólares con Canadá, que representa un aumento de 740% con respecto al comercio registrado hace 20 años.

Pero la integración no se queda en las cifras comerciales. Nuestras cadenas productivas están integradas en todos sus procesos. Actualmente, por cada dólar que exporta México a otro país, 40 centavos provienen de Estados Unidos.

En particular, el automotriz. Hoy, México es el cuarto exportador y séptimo productor de autos a nivel mundial. Recientemente se anunció una inversión de Toyota de más de mil millones de dólares en la construcción de una nueva planta ensambladora en Guanajuato, que creará dos mil nuevos empleos en ese estado. Estas inversiones benefician no sólo a México, sino a una nueva generación de cadenas productivas en América del Norte, que nos permiten trascender lógicas de suma-cero en la promoción de inversiones en la región.

El desarrollo exponencial de la industria automotriz mexicana en los últimos años, así como su impacto para la creación de empleos en México, no hubiera sido posible sin América del Norte. Debemos de seguir trabajando para fortalecer y profundizar las cadenas de valor regionales como herramienta para aumentar el bienestar de nuestras comunidades y aprovechar las ventajas que nos ofrece la cercanía geográfica e infraestructura comercial existente en la región.

La verdadera integración se da entre nuestras sociedades y pueblos. En 2013, 90 mil mexicanos residían en Canadá y más de 60 mil canadienses vivían en México. Ese mismo año, 34.8 millones de personas de origen mexicano vivían en Estados Unidos y más de un millón de estadounidenses vivían en México. Nuestras sociedades están entrelazadas a un punto en que hoy no nos podemos concebir sin ser parte de América del Norte.

Es en este espíritu que los líderes de América del Norte han reafirmado su compromiso para construir una visión compartida hacia el futuro y están dispuestos a abordar de manera conjunta los retos comunes.

En una agenda regional tan vasta y compleja, es indispensable focalizar esfuerzos en los ámbitos que tendrán el mayor impacto. Por eso hoy hemos acordado discutir los temas que están en el centro del desarrollo de nuestra región. Sin una agenda común y propósito de largo plazo en cambio climático, seguridad cibernética y energía, América del Norte no podrá convertirse en la región más dinámica y competitiva.

¿Por qué estamos convencidos de que éstos y no otros temas son centrales?

El cambio climático es uno de los retos más importantes a los que se enfrenta la humanidad. Hoy, sus efectos incuestionables nos dejan claro que si no logramos adaptar nuestra forma de vida, esquemas productivos y consumo de recursos naturales, no existirá un modelo de desarrollo viable para el planeta.

La lucha contra el cambio climático ha sido una de las prioridades de la política exterior del gobierno de México en los últimos años. Enfrentarlo de manera conjunta es prioridad para América del Norte.

En materia de seguridad, si bien la agenda resultante de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001 desembocó en mayores controles fronterizos que impactaron negativamente al comercio regional, en el año 2015 uno de los retos más importantes es el de la ciberseguridad.

Hoy los ataques cibernéticos son más probables y cuentan con el potencial de afectar a la economía y estabilidad social de nuestro país. Los activos intangibles y los sistemas digitales albergan más valor y más ventajas competitivas para un país que la infraestructura y capacidad productiva.

América del Norte se encuentra hoy frente a una coyuntura importante en materia energética. La creciente inestabilidad en regiones con abundantes recursos energéticos, la revolución del gas shale, el aumento en el uso de energías renovables, así como el desarrollo de nuevas tecnologías para la exploración ofrecen a la región un espacio importante para consolidarse como líder a nivel mundial y lograr una independencia energética regional.

Hoy contamos con claros ejemplos de cómo debemos avanzar como región para abordar estos temas.

En materia de cambio climático, durante la reunión de Cancilleres de América del Norte que se llevó a cabo en enero pasado en Boston, funcionarios de México, Estados Unidos y Canadá coincidieron en priorizar el tema del cambio climático en sus agendas nacionales y acordaron crear un Grupo de Trabajo de Alto Nivel sobre Energía Limpia y Política Ambiental, para prevenir y combatir el cambio climático.

El 27 de marzo, México presentó su Contribución Intencional Determinada Nacionalmente (Intended Nationally Determined Contribution, INDC) como parte de los compromisos ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC), mediante el compromiso de reducir entre 25% y 40% la emisión de gases y compuestos de efecto invernadero (INDC) para el periodo 2020-2030.

Este compromiso incluye una reducción del 22% en las emisiones directas de bióxido de carbono, metano, óxido nitroso y gases fluorocarbonados, con respecto a la línea base o el crecimiento tendencial de las actividades productivas, de servicios y urbanas que lo generan. Así como la reducción del 51% de emisiones de partículas negras de hollín, cuyo potencial de calentamiento global en el corto plazo puede ser hasta 3,200 veces superior al bióxido de carbono. Este contaminante de vida corta, denominado también carbono negro, es un compuesto de efecto invernadero que proviene principalmente de la quema incompleta de combustibles fósiles pesados y está asociado con la morbilidad y mortalidad causada por la contaminación atmosférica a nivel urbano, por lo que su reducción también tendrá importantes beneficios en materia de salud.

En ese sentido, en marzo de este año Estados Unidos presentó también su Contribución Intencional Determinada Nacionalmente con el compromiso de su reducir entre el 26% y el 28% sus emisiones de gases y compuestos de efecto invernadero por debajo de los niveles de 2005, para el periodo comprendido entre los años 2020 y 2025. Asimismo, destaca el objetivo de duplicar el ritmo de reducción de la contaminación de carbono, desde el 1.2% anual en promedio durante el período 2005-2020 a un promedio entre 2.3% y 2.8% anual entre 2020 y 2025.

El primer paso hacia el grupo de trabajo regional acordado en Boston se dio durante esta negociación del INDC, donde los gobiernos de México y Estados Unidos reafirmaron su compromiso por trabajar conjuntamente el tema de cambio climático y acordaron establecer el Grupo de Trabajo de Alto Nivel sobre Energía Limpia y Política Ambiental para profundizar la coordinación política y regulatoria en: electricidad limpia, modernización de redes, estándares en electrodomésticos y eficiencia energética, promover flotillas de vehículos con mayor rendimiento de combustible, el modelo de clima global y regional y los sistemas de monitoreo atmosférico y de alerta temprana. La primera reunión de este grupo de trabajo se llevó a cabo en abril, con miras a desarrollar un plan de trabajo conjunto y se espera que Canadá se sume pronto a estos esfuerzos.

México propuso determinar una ciudad fronteriza con Estados Unidos en la que se pueda implantar el plan de trabajo como programa piloto compartido. Ambas partes trabajan en los detalles del mismo, a fin de poder ser anunciado conjuntamente en la Ministerial de Energía y Clima de las Américas (ECPA) y de la Reunión Ministerial de Energía Limpia a realizarse el 27 y 28 de mayo en la ciudad de Mérida, Yucatán. Ambas reuniones, compuestas por líderes del hemisferio occidental, servirán como foro para expandir oportunidades de colaboración en materia de cambio climático, en especial en energías renovables, eficiencia energética, infraestructura, uso de suelo, adaptación, entre otras, tomando como base el desarrollo sustentable y prosperidad de nuestros ciudadanos.

Por la importancia del tema y el impacto que representará para la región, México mantendrá el diálogo constante con los delegados estadounidenses y canadienses, quienes reconocen ampliamente las acciones de nuestro país para combatir el cambio climático y la contribución al régimen multilateral a través de nuestra legislación y acciones domésticas y nuestra actuación en las negociaciones.

En materia de seguridad, por medio de distintos acuerdos bilaterales se han abierto avenidas para facilitar el comercio seguro y legal, equilibrando prioridades de políticas públicas que deben ser complementarias. Destacan programas de viajeros confiables como Global Entry, Viajero Confiable y Nexus, para facilitar el flujo de personas o el CPTAT (Customs-Trade Partnership Against Terrorism) y NECC (Nuevo Esquema de Empresas Certificadas) para eficientar y agilizar el cruce de mercancías de empresas certificadas. De acuerdo con cifras del Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos, en 2014, 1.25 millones de personas se suscribieron a alguno de los programas de viajero confiable (Global Entry, SENTRI, NEXUS y FAST). A la fecha 3.3 millones de personas participan en estos programas.

México y Estados Unidos han incrementado su cooperación en materia de seguridad en varios frentes: desde la Iniciativa Mérida, hasta los acercamientos más recientes como parte del Grupo Bilateral de Seguridad, en donde esta Administración ha planteado una perspectiva integral para la atención de este fenómeno. México tiene interés en seguir trabajando para lograr que la agenda de seguridad se aborde desde una perspectiva regional para mejorar los flujos de bienes y personas.

En el marco de la última reunión de Cancilleres de América del Norte, se propuso desarrollar una Sesión Trilateral de Ciberseguridad en el marco de la Cumbre de Líderes de América del Norte y abordar de manera conjunta las perspectivas del delito y prácticas y políticas de ciberseguridad.

Hasta el momento, existen avances trilaterales limitados y esfuerzos aislados de los tres países de América del Norte. Este año, Estados Unidos anunció la creación de una nueva agencia de ciberseguridad, la cual estará  centrada en las amenazas cibernéticas y el análisis de información. Canadá publicó una nueva legislación, cuyos objetivos son garantizar la seguridad de las redes de empresas, cumplir los estándares de seguridad y reportar incidentes de “hackeo” al gobierno federal. México ha tenido acercamientos con sus contrapartes de Estados Unidos y Canadá en el marco del Plan de Trabajo de Competitividad de América del Norte (PTCAN) el cual incluye la ciberseguridad como una prioridad y se hacen esfuerzos para coordinar acciones trilaterales, fundamentalmente en ciberseguridad comercial.

Los esfuerzos en materia de ciberseguridad no deben ser aislados. La discusión del tema aún está en su etapa inicial, por lo que el encuentro trilateral permitirá identificar las prioridades regionales, así como definir acciones concretas a desarrollar entre los tres países. México, Estados Unidos y Canadá deberán vigilar la protección de información y sistemas donde el crimen organizado tenga un interés estratégico, evitar ataques a objetivos económicos o infraestructuras compartidas y desarrollar una capacidad de protección, inteligencia y contraataque que nos permita protegernos contra enemigos comunes.

El informe de la Bolsa Mexicana de Valores de 2013 destaca que su valor de capitalización en moneda nacional representó 42.86% del PIB. Asimismo, el mercado global, en su segmento de capitales registro en promedio 1,107 operaciones diarias con un volumen de 2,858 millones de pesos. Ante esto, no cabe duda que un ataque cibernético en el sector financiero tendría consecuencias significativas para México y los países de la región.

Hasta hoy, no hemos desarrollado mecanismos de apoyo recíprocos que nos permitan protegernos de ataques a la infraestructura crítica cibernética en América del Norte. Es por esto que los tres países de América del Norte debemos aprovechar las acciones que cada uno ha implementado a nivel nacional y bilateral y utilizarlas para facilitar el avance de estrategias regionales conjuntas frente a esta diversidad de amenazas. Es momento de pensar en modalidades creativas para defender juntos los ideales en los que creemos.

Finalmente, en cuanto al tema energético, los ministros de energía de los tres países ya establecieron las bases durante una reunión trilateral en diciembre de 2014 en Washington, D.C., al suscribir un Memorándum de Entendimiento para colaborar en materia de datos energéticos públicos, estadísticas y mapas del sector; compartir mejores prácticas para el desarrollo responsable y sustentable de petróleo y gas natural no convencional; y la planeación de una infraestructura energética segura y moderna en América del Norte.

Ello como parte de la definición del tema de energía como prioridad regional en el marco de los mecanismos bilaterales de colaboración y acuerdos de la Cumbre de Líderes para América del Norte, que busca consolidar una mayor integración energética a través de la interconexión eléctrica y ductos, intercambio de información energética, formación de capital humano en el sector energético y cooperación regulatoria.

Por ejemplo, las interconexiones eléctricas entre México y Estados Unidos permiten el suministro de energía a pequeñas poblaciones en México y líneas de alta tensión que operan en situaciones de emergencia. Asimismo, estas interconexiones sirven para intercambiar energía económica, con beneficio para todos. Estas interacciones además servirán para apoyar los proyectos eléctricos existentes entre América del Norte y países de América Central, abonando al crecimiento y desarrollo de las economías en esa región y consolidando a América del Norte como actor clave a nivel global.

Para la construcción de mercado energético de América del Norte los tres países cuentan con fortalezas diferenciadas y ventajas comparativas que deben ser aprovechadas. Las reformas estructurales aprobadas en México son un factor que favorece tal propósito, pero la cooperación conjunta es esencial para lograr mejores oportunidades en este sector y aumentar la competitividad regional y hacia otros espacios donde se trabaja en iniciativas coordinadas por los tres países.

Una verdadera integración energética, con el desarrollo de redes de producción y abastecimiento integradas, traerá beneficios importantes para la región y para los consumidores más allá de nuestras fronteras.

En suma, el cambio climático, la ciberseguridad y la energía serán un espacio importante en el que América del Norte deberá tomar decisiones, alinear sus políticas y actuar de manera conjunta para lograr un impacto positivo a nivel global. Sólo mediante el trabajo de los gobiernos para armonizar sus legislaciones en el ámbito doméstico, que permitan facilitar sus interacciones con el sector privado se podrán generar cambios importantes.

Los tres temas que nos ocupan hoy tendrán un impacto importante en el futuro y son las áreas que requieren mayor trabajo hoy. Pero es importante destacar áreas en las que hemos registrado avances en los últimos dos años de esta Administración.

En materia de facilitación comercial, el 23 de abril de 2015 la Cámara de Diputados aprobó las modificaciones legislativas que permitirán que México pueda modernizar su marco de cooperación aduanera y migratoria y, en consecuencia, dinamizar el comercio exterior y el turismo en el país.

Estas modificaciones permitirán reducir obstáculos y costos innecesarios para el comercio y el turismo. En materia aduanera se podrán establecer las condiciones necesarias para garantizar la implantación de procesos de pre inspección y así realizar el despacho conjunto de mercancías.

Diariamente se registran en la frontera entre México y Estados Unidos más de un millón de cruces legales y 14 mil tráileres. Con estas medidas se eliminarán los costos que implica la duplicidad de inspecciones cuando dos países comercian. Se reducirán los tiempos de espera y los costos de maniobra, así como los relacionados con el almacenaje y el congestionamiento.

Todo ello incrementará la competitividad regional de América del Norte al reducir los tiempos de espera en materia aduanal y evitar el doble proceso de revisión aduanera. Ello permitirá dar mayor eficiencia al comercio, no sólo de nuestro país, sino de la región en su conjunto.

Una mayor integración de las economías en términos de comercio fronterizo se traducirá en aumentos de bienestar de mil 400 millones de dólares para Estados Unidos y de mil 800 millones de dólares para México.[1]

Por otro lado, en un futuro, la adopción de este esquema de pre inspección incrementará el número de visitantes internacionales, el establecimiento de nuevas rutas hacia y desde nuestro país sin necesidad de conexiones que permitirán fortalecer nuestros destinos turísticos y detonar un mayor crecimiento en el sector. En suma, habrá una mayor conectividad de nuestro país con el mundo y con América del Norte, que redundará en esquemas más eficientes de movilidad de mercancías y de personas.

La Cumbre de Líderes de América del Norte es un espacio que busca generar sinergias entre los proyectos más exitosos de cada agenda bilateral y detonar sus beneficios en el ámbito regional con compromisos trilaterales.

Por ello, los cancilleres de América del Norte reconocieron en Boston la importancia de explorar mecanismos similares que permitan avanzar conjuntamente en temas prioritarios de la agenda trilateral y coordinar esfuerzos para alcanzar metas comunes en las siguientes prioridades identificadas: intercambios académicos en áreas estratégicas para la región, y seguridad ciudadana, en materia de protección civil, como la atención a emergencias y desastres naturales.

En materia de innovación e intercambio académico, el Foro Bilateral de Educación Superior Innovación e Investigación (FOBESII) y la iniciativa del Estado mexicano Proyecta 100,000 han sido herramientas clave para fortalecer las capacidades en ciencia y tecnología entre México y Estados Unidos. A 10 meses de su lanzamiento se han firmado 27 acuerdos de colaboración entre universidades mexicanas y estadounidenses, cuya matrícula asciende a 980,000 estudiantes. Asimismo en 2014 se rebasó la meta de número de estudiantes mexicanos en Estados Unidos con 30,900 mexicanos realizando estudios en ese país. Este mecanismo hoy está sirviendo como catalizador para la creación de uno similar con Canadá, Proyecta 10,000, que nos permita disparar el intercambio académico y la investigación conjunta como se ha hecho con Estados Unidos.

La movilidad de bienes, recursos financieros y personas deberá estar al centro del trabajo conjunto de la región. Ejemplo de esto es que, con todo y las consecuencias que supuso para la relación bilateral entre México y Canadá la imposición de visas a mexicanos en 2009, se han creado mecanismos institucionales que permiten a ambos países responden a retos comunes de manera conjunta con el espíritu de dar un sentido estratégico a las relación en su conjunto.

El reciente anuncio del gobierno de Canadá relativo a la inclusión de México en su programa de Autorización Electrónica de Viaje (eTA), permitirá profundizar los contactos que existen entre ambas sociedades, así como consolidar los vínculos económicos entre México y Canadá, elevar la competitividad regional, y avanzar hacia el establecimiento de un esquema de viajeros confiables en América del Norte.

Estas medidas, que beneficiarán a millones de mexicanos, son resultado del trabajo conjunto que han realizado México y Canadá en los últimos dos años y por medio del cual nuestro país, bajo el liderazgo del Presidente Peña Nieto, ha impulsado un diálogo diplomático y una mayor profundización de la relación bilateral y acercamiento entre ambos países.

Quisiera concluir con una reflexión sobre el futuro de nuestra región. La visión futura de América del Norte no puede ser accidental. No puede ni debe ser un conjunto aleatorio de coincidencias afortunadas. Debe construirse con un diseño institucional y sentido de propósito.

A México, Estados Unidos y Canadá nos unen fuertes lazos económicos. Pero aparte de representar un 30% del PIB mundial, nuestros vínculos son profundos, amplios y van más allá de la integración comercial.

Como lo mencioné al inicio, la verdadera integración se da entre nuestras sociedades y pueblos. 35% de los mexicanos considera a América del Norte como la región más importante para nuestro país y 49% cuenta con un familiar que vive en Estados Unidos o Canadá.

Hoy enfrentamos varios retos. Tenemos que trabajar para integrar profundamente el cambio climático a nuestras políticas económicas como un factor de crecimiento y desarrollo, y no a la inversa. Debemos consolidar una infraestructura cibernética segura que blinde a nuestra región de cualquier ataque. Y crear una visión global de América del Norte en materia energética que nos permita influir de manera positiva en nuestros países vecinos.

Estamos conscientes de los beneficios que traerá para todos el actuar como bloque, tanto en materia de económica y estabilidad social como para el bienestar general de nuestra población.

La voluntad política será clave para propiciar un diálogo constructivo, estrechar aún más los vínculos entre los tres países y coordinar esfuerzos con sentido estratégico en beneficio de la región, aprovechado las ventanas de oportunidad para colaborar en ámbitos que consoliden la prosperidad regional.

Este gobierno tiene una visión clara en este sentido y estamos avanzando en esa dirección, pero para lograrlo necesitamos del concurso del sector privado y de la sociedad civil. De todos ustedes.

Hoy los invito a que mantengamos viva esta conversación y construyamos juntos los pilares que permitan a América del Norte en su conjunto ser un líder en la lucha global contra el cambio climático, ser una región menos vulnerable a ataques cibernéticos y desarrollarnos con un perfil energético limpio, que invierte en tecnologías que nos permitirán un desarrollo sustentable por décadas, no por años. Sólo así lograremos consolidar a América del Norte como la región más competitiva y dinámica del mundo.

Muchas gracias.