Canciller José Antonio Meade.- El gobernador contribuyó de manera muy importante a que me sintiera yo nervioso al hablar con ustedes, al decirme que lo que menos les gustan son los discursos largos. Y yo vengo preparado para decir un discurso que mide un poquito menos que el programa oficial resumido, el programa tiene 80 cuartillas y mi discurso tiene solamente 16, eso me permite sentir que no está tan largo como yo consideraba.

Me da mucho gusto estar en la Universidad del Mar, es la segunda vez que tengo oportunidad de dictar una plática en esta universidad, la primera fue en el 2004 cuando aquí organizamos un evento sobre financiamiento rural, trabajando yo en la Financiera.

Me da mucho gusto hacerlo en un año donde este sistema de universidades cumple 25 años, y me da gusto ser testigo del vigor, la creatividad, el talento de su señor rector que dice, no haciendo gala a su nombre, que cuando se están generando los mejores estudiantes del mundo no puede uno ser modesto.

El trabajo que está haciendo el rector en este sistema realmente es de llamar la atención, es de felicitarse y haber sido parte aquí de una plática en estos 25 años es algo que agradezco de manera especial.

Saludo con aprecio al señor gobernador, a quien conozco de años atrás y le profeso una gran amistad, le agradezco al presidente municipal que me haya recibido, a Jorge Schiavon que me haya invitado, y procedo a estructurar el lenguaje para que sea menos largo de lo que pensaba.

Agradezco mucho la invitación de ser parte de la inauguración de este importante congreso. En esta ocasión se realizó de forma conjunta entre la Asociación Mexicana y la Latinoamericana de Estudios Internacionales; quisiera hacer un reconocimiento a todos ustedes, de nuevo al destacado internacionalista y fundador de la AMEI, Seara Vázquez.

Valoro mucho poder encontrarme con una de las vanguardias del internacionalismo latinoamericano, con todos ustedes, con quienes estudian y debaten la escena internacional, con todos ustedes quienes nos dan elementos para que México se inserte en esta realidad internacional de la mejor manera posible.

Sus ideas y contribuciones son como la brisa que nos hacen llegar de la abanicada de los programas, que más nos refresca la parte de adelante del presídium.

Crisis y gobernanza global, oportunidades y retos, es el tema escogido para la reflexión y el debate de este congreso. El tema es, sin duda, oportuno y atractivo.

En mi intervención abordaré, como me pidió Jorge, los principales lineamientos de política exterior de la administración del presidente Peña Nieto, la posición que sentimos tiene y guarda México en el escenario internacional y haré una breve reflexión sobre los temas centrales de esta conferencia.

Como punto de partida, y antes de abordar los objetivos que nos hemos planteado, describiré los elementos que tomamos en cuenta en la Cancillería en el diseño de la política exterior.

El primero de estos elementos es el conjunto de principios que rigen nuestro actuar en el exterior; en segundo lugar, las herramientas con las que contamos para ejecutar nuestras políticas. Y, en tercer término, algunos de los elementos del contexto externo en el que nos desempeñamos y nuestra significancia dentro de este contexto como país.

Los principios que rigen nuestro actuar internacional incorporan, por un lado, nuestra herencia histórica, herencia que compartimos con muchos países latinoamericanos, herencia que hoy se refleja en el artículo 89 de la Constitución y que se refleja también en la Carta de las Naciones Unidas.

Herencia que se mantiene vigente, igual que los derechos de la carta, con una interpretación que todos los días se renueva, con una actualización que se refleja también en nuestras leyes.

Hoy, por ejemplo, los recientes cambios constitucionales en materia de derechos humanos que vienen a enriquecer los principios como habremos de conducir nuestra política exterior así como los acuerdos internacionales que hemos suscrito y la forma como este conjunto normativo va evolucionando dentro del contexto de derecho internacional.

El segundo conjunto de elementos en nuestro marco son justamente las herramientas con las que cuenta la Cancillería. Destaco fundamentalmente cuatro, haciendo eco a las que Jorge describió en su presentación.

En primer lugar el diálogo político como factor para impulsar nuestros objetivos, este es el instrumento por excelencia de esta Cancillería y de cualquier Cancillería. Es por la vía del diálogo que se construyen acuerdos, que se genera confianza, que se dan intercambios que enriquezcan, lo desarrollan y es tarea fundamental del personal en nuestras representaciones en el exterior, en los diversos mecanismos bilaterales y multilaterales de los que formamos parte, de las visitas y giras internacionales que hacemos o que recibimos en México y que permiten que el diálogo se dé justamente al más alto nivel.

La segunda herramienta, cada vez más importante, cambiante naturaleza, es la cooperación internacional para el desarrollo, tanto la que México sigue recibiendo, como la que de manera creciente y cada vez más se otorga a través de la Agencia Mexicana para la Cooperación Internacional para el Desarrollo, la AMEXCID.

Nuestra tercera herramienta, y allá voy con lo que decía el Gobernador, es precisamente la red de promoción con la que contamos en el exterior. Me refiero naturalmente a las embajadas y consulados, y la capacidad conjunta que tienen, junto con otras representaciones gubernamentales y con otros niveles de gobierno, para llevar a cabo acciones de promoción económica, turística y cultural.

Es una red de promoción que busca contenidos, y los contenidos los encuentra en estas instancias y en estos niveles. Justamente acciones como las del gobierno de Oaxaca le dan contenido que puede ser promocionado a través de estos espacios de representación.

Y la cuarta, y muy valiosa herramienta, es nuestra amplia infraestructura para vincularnos con, y para dar a poyo a, los mexicanos en el exterior. En ese apoyo, en esa creación, en esa red de talentos que hay de mexicanos fuera, hay un elemento fundamental que permite, sobre esa base, construir política exterior.

Otro elemento que habría que tomar en cuenta, además de los principios y las herramientas, tiene que ver con nuestra propia realidad como país, y por el contexto internacional en el que nos encontramos insertos y que enfrentamos.

¿Cuál es nuestro contexto internacional? Prácticamente no hay ningún espacio en el que México no sea sistémicamente relevante, que no sea globalmente importante, que no sea, en algunos casos, imprescindible. México, por su importancia, forma parte de los grandes diálogos y de las grandes decisiones que está tomando el mundo.

Somos la economía catorce en el mundo, somos uno de los países más abiertos al comercio, somos una nación multiétnica, pluricultural, dueña de riqueza histórica y cultural milenaria. Por población, una de las mayores democracias en el mundo, una juventud vibrante y ambiciosa.

En el cambiante contexto internacional vemos un mundo cada vez más multipolar y dinámico en varios aspectos, destacando temas económicos y sociales. Si tomamos en consideración supuestos realistas, para 2050, en la que muchos de nosotros y todos ustedes seguirán siendo presentes y actores cada vez más relevantes, solamente Estados Unidos y Japón, de los que hoy están en el G7, seguirán estando entre las siete economías más importantes del mundo. El resto del G7 lo integrarán los que hoy son países emergentes. Entre otros, y de manera destacada, México.

Es importante también destacar, como un elemento de contexto, el creciente dinamismo transfronterizo de las poblaciones, no solamente en la realidad que conocemos de México en la emigración. En el periodo entre 2001 y 2011, el 40 por ciento del crecimiento de la población, en cada uno de los países miembros de la OCDE, se explicó justamente por la emigración, que es una realidad que México conoce bien.

Se reflejaba en ese mismo estudio que 2.6 millones de personas serían estudiantes internacionales, y eso se traduce que entre 2011 y 2012, siete países miembros de la OCDE modificaron sus políticas migratorias, justamente para atraer gente capacitada.

Algunos datos adicionales que ponen en perspectiva esta tendencia: Desde 1945 el número de Estados independientes se ha multiplicado por cuatro. Hoy son 193 miembros los de esa organización. Por su parte, las organizaciones multilaterales que a mediados del siglo pasado implicaban 123 instituciones, hoy se agrupan en más de 7 mil, y cada una de ellas tiene una temática y atienden un problema específico.

Este nuevo orden mundial y el cambio que ha significado para la gobernanza global es, sobre todo, evidente en el G20, y aquí viene a cuento la reflexión con cargo al tema específico de la conferencia; a México le tocó presidir el G20 el año pasado, y eso permite hacer algunas reflexiones de cómo este espacio juega un papel importante en la gobernanza, y debe ser por lo tanto un espacio de reflexión para quienes aquí están.

De esa participación de México, a mi juicio, se desprenden tres lecciones importantes: en primer lugar un espacio como el G20 refleja que para construir consensos globales, ocho países, los del G8, no eran suficientes y 193, los que integran la Asamblea de la ONU, eran demasiados. El G20, por lo tanto, es un foro de países representativos de la comunidad del mundo desarrollado y en vías de desarrollo. Y que puede actuar, desde esa perspectiva, con un enfoque pragmático, decidido y legitimado por su representatividad.

La segunda lección es que, a pesar que se requiere de un número limitado de países para ponerle foco y para que el diálogo sea sustantivo y eficiente, si el diálogo de veras aspira a ser legítimo, el G20 debe de ir acompañado de un esfuerzo de acercamiento con todos los actores involucrados, otros países, empresas, sindicatos y jóvenes.

Tercera y última lección que aportó a esta experiencia del G20, es la necesidad de trabajar desde el G20 junto con instituciones multilaterales para generar un círculo virtuoso de apoyo mutuo.

Al vincularse con el G20, las instituciones financieras internacionales han podido romper la parálisis que en ocasiones las atrofia y han logrado avanzar en su agenda al mismo tiempo que un G20 desasociado de los organismos multilaterales quedaría solamente en retórica y sin fundamento universal.

México está inserto, por lo tanto, en un mundo que es cada vez más dinámico, cada vez más globalizado y, por lo tanto, un mundo del que cada vez más depende nuestro bienestar interno.

En otras palabras, se percibe con claridad un contexto internacional en el que será cada vez más grande el interés de México por contribuir a la prosperidad mundial.

Y cada vez más el contexto internacional que influirá en la capacidad que tengamos de generar prosperidad dentro.

En posesión de este andamiaje de política exterior, México hace un esfuerzo por desempeñarse como un actor global responsable. Esto implica participar y contribuir en el diálogo sobre los grandes temas y los desafíos que enfrenta la comunidad internacional y también implica lograr una política exterior enfocada en apoyar el desarrollo interno de nuestro país.

Antes de repasar nuestras relaciones concretas para lograr esta meta quisiera, de manera muy breve, destacar el acento que hemos dado a cada región del mundo.

Con América del Norte tenemos la voluntad de consolidar la integración económica con miras a forjar el área de mayor competitividad y dinamismo en el mundo.

Buscamos construir en esa región una agenda amplia que incluya, además de los temas de migración y seguridad, acciones específicas en materia de competitividad, educación, innovación y vinculación entre sociedades.

Centroamérica representa para México una de las zonas y regiones más importantes para desplegarnos como actor global responsable, buscando en Centroamérica inclusión, desarrollo y seguridad, por la cual pasa a su vez la inclusión, desarrollo y seguridad en México.

México debe de enfrentar con el Caribe múltiples retos de oportunidades compartidas que se presentan en la que es nuestra tercera frontera. México, a través de su posicionamiento bilateral y en foros regionales como la Asociación de Estados del Caribe, que este año presidimos a nivel ministerial, deberá constituir una agenda que enfatice la respuesta a desastres naturales, al mejoramiento del transporte, la logística y el turismo.

Nuestros vínculos históricos, culturales, lingüísticos con América del Sur, ubican a México en una posición de privilegio para impulsar la integración de la región con miras a mostrarnos globalmente como un bloque regional competitivo y promotor de causas comunes.

México otorga especial atención a la vinculación económica de cooperación y de diálogo con la región Asia-Pacífico, región hoy por hoy más dinámica del mundo. La energía y movilidad económica que han mostrado los países asiáticos demandan un mayor involucramiento de México.

Europa ofrece la oportunidad de consolidar múltiples y profundas relaciones con la Unión Europea y nuevas posibilidades de intercambio con los países europeos extracomunitarios. Existe, por otra parte, el vínculo iberoamericano que debe aprovecharse. Europa es hoy el segundo inversionista y tercer socio comercial de México.

Debemos buscar ampliar la presencia de México en el Medio Oriente, esto puede derivar en oportunidades de inversión y de cooperación en proyectos comunes influyendo en la creciente importancia de industrias del conocimiento y su capacidad de inversión extranjera.

En África debemos buscar generar un entorno que nos permita, eventualmente, aprovechar el dinamismo y la relevancia regional de muchas de esas naciones. Siete de los primeros 20 países con mayores tasas de crecimiento en 2012 se localizan en África y se espera que durante la próxima década su economía siga creciendo a un ritmo acelerado.

Finalmente y aun cuando no constituye una región en sí mismo, México debe aprovechar su pertinencia en el G20 para mantener y construir una relación más estrecha y profunda con los países miembros de ese grupo.

Dentro de ese contexto, hemos venido haciendo un esfuerzo de diálogo y acercamiento específico con Indonesia, Corea del Sur, Turquía y Australia. Son países, sobre todo Indonesia, Corea del Sur y Turquía, que el mundo los ubica cerca y los ubica como potencias medias, los ubica como bloques que compartimos muchas características económicas y en donde generar un espacio de diálogo habrá de ser de provecho mutuo.

Con estos antecedentes quisiera hacer un muy breve repaso de cómo hemos venido adelantado el trabajo que queremos lograr en cada una de esas regiones. Ha habido una actividad diplomática importante, un despliegue internacional relevante. En lo que va del año, el presidente ha realizado 11 giras internacionales, casi el equivalente o poco más del equivalente a una gira internacional al mes, las ha realizado a 14 países y estas giras reflejan la agenda que hemos venido aquí planteando, ha implicado la oportunidad de encuentro y de diálogo con 54 jefes de estado o de gobierno. Las naciones con las que hemos tenido ese diálogo explican más de la mitad de la población mundial y más del 80% del PIB global.

Destacan, en estos primeros diez meses, dos exitosas visitas. Por un lado, del presidente Obama y por otro el presidente Xi Jinping. De la primera visita, en el ánimo que teníamos en nuestra agenda con América del Norte, surgió el establecimiento de un diálogo económico de alto nivel que va a buscar, entre otras cosas, una mayor integración de la infraestructura física entre los dos países; un foro bilateral de educación superior e innovación, que busca, entre otras metas, que más de 100 mil jóvenes mexicanos estudien en Estados Unidos para el 2018.

De los encuentros con China, surgió una asociación estratégica integral con el mandato explorado a oportunidades mutuas de inversión, y también de manera significativa, propiciar la entrada de productos mexicanos que afectaban barreras en el mercado chino. De manera más amplia, nuestras visitas, nuestro diálogo con Asia, muestra un compromiso que se refleja en integración formal a las negociaciones del TPP y con encuentros de otros países importantes como Japón, Corea e Indonesia, al que ya me he referido.

Parte del fortalecimiento de la presencia internacional de México, ha sido un impulso renovado a la consolidación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, la CELAC,  y la renovación de las Cumbres Iberoamericanas de las que México será sede el año que entra. Lo es también el impulso a una mayor integración de nuestros socios y vecinos centroamericanos a través del  llamado Proyecto Mesoamérica, un proyecto muy importante de todo este contexto, en el que mucho se ha avanzado en estos meses, es justamente consolidar la Alianza del Pacífico.

Es una alianza que busca constituirse en un espacio de integración y libre flujo de personas, bienes, servicios y capitales en esta primera etapa, entre Chile, Colombia, Perú y México, pero es una Alianza que nace abierta, que tiene un espíritu de inclusión y de pluralidad, pero solamente estos cuatro países explican casi el 70%  de la capacidad de exportación de manufacturas de toda América Latina.

En materia de comercio y de cooperación internacional, la que recibe y ofrece México. Han habido también espacios con objeto de actuación, notablemente el anuncio reciente de un programa de becas en beneficio de distintos estudiantes de Centro y Sudamérica, miembros de la OEA.

Hemos trabajado mucho en el diálogo multilateral. Notablemente, en el espacio de Naciones Unidas, jugamos un papel  importante en la definición de los objetivos de desarrollo del milenio y lo seguiremos haciendo en materia de contribuir a la conformación de la Agenda de Desarrollo post 2015.

Hemos propuesto, en la reciente Asamblea de la ONU, que parte de la agenda post 2015 recoja una iniciativa específica de inclusión, a fin de asegurar que los objetivos de desarrollo sean incluyentes y reduzcan las brechas de pobreza y desigualdad y corrijan, a través de la participación, los grupos más vulnerables.

En materia de promoción económica, turística y cultural, solamente en lo que va del año hemos llevado a cabo en el mundo más de 650 actividades artísticas y culturales en los cinco continentes. Recientemente en Bali, durante la visita del Presidente, se inauguró una relevante exposición sobre Miguel Covarrubias que destaca la importancia del arte en la promoción del país y destaca en particular el que haya sido un mexicano el que jugó, respecto a Bali, un papel tan importante como él lo hizo.

Seguimos velando de manera cotidiana por los intereses de los mexicanos en el exterior y se realiza un despliegue importante en muchas delegaciones y consulados en materia de documentación y protección y, a través del IME, el apoyo a comunidades y paisanos que viven y trabajan fuera de México.

Nos hemos propuesto, en síntesis, forjar un país que participe decidida y responsablemente en estos grandes desafíos que aquí se han enumerado y muchos de los cuales ustedes realizarán en el foro de este Congreso. Hemos participado y seguiremos haciendo del ámbito multilateral una arena en la que México participe decididamente. En este espacio de tiempo corto se aprobó el acuerdo del Tratado sobre el Comercio de Armas, México entró al grupo de Australia y seguiremos desplegando acciones importantes en ese espacio.

Les agradezco mucho su atención, les agradezco mucho que hayan compartido este espacio caluroso conmigo y, si me permiten, los invito a acompañarme a inaugurar formalmente este encuentro poniéndose de pie.