Muchas gracias Consuelo por la presentación, al señor gobernador por acompañarme, al rector por estar conmigo en este panel, igual que a Sergio y a quienes aquí hoy me acompañan.

La vez pasada que conversamos lo hicimos al amparo de un foro un poco más caluroso que el que tenemos el día de hoy, y en esa ocasión tuve la oportunidad de hablar largamente, más largamente de lo que hubiera deseado yo y ustedes, respecto de cómo pensar desplegar nuestra política exterior con base en los instrumentos que tiene la secretaría en sus manos.

Pensaba ahora hacer un muy breve repaso de qué hicimos en el año en el despliegue de esos instrumentos, recordando muy brevemente cuáles son, cómo los fuimos aterrizando en las diferentes pertenencias que tiene México, qué avanzamos en lo multilateral, y esto forma muy breve, en el ánimo de que en esta ocasión el espacio de participación permita un intercambio de opiniones, de preguntas, de visiones con todos ustedes.

Sergio va a hablar de manera más elocuente y articulada de lo que estamos haciendo con Norteamérica, entonces esa parte no la voy a incluir necesariamente en esta reflexión.

Cuando platicamos la vez pasada decíamos que la cancillería tiene básicamente cuatro instrumentos a su disposición: primero, el instrumento por excelencia de las cancillerías es el diálogo político, nos juntamos con otros países, hablamos en diferentes foros multilaterales y buscamos por la vía del diálogo generar consensos, construir una arquitectura que le dé marco a la relación bilateral, construir una arquitectura que le dé marco al tema específico en lo multilateral y a la fórmula que queremos que se desarrolle.

Tenemos un segundo instrumento, que es el de la promoción. México tiene un despliegue importante en embajadas y consulados, la presencia más consular en un segundo país de cualquier otro país del mundo, y por la vía de esa presencia puede desplegar también acciones de promoción.

Promoción que en muchos casos de hace sobre la base de contenidos que genera la propia cancillería, pero información también que se pone a disposición de otras instancias de gobierno, incluso de otros niveles de gobierno, que pueden aprovechar esa red para hacer esa promoción.

La promoción va desde temas económicos, turísticos, de inversiones, hasta la promoción de valores, de causas, de intereses, aprovechando la infraestructura y el despliegue que tiene la cancillería.

Un tercer instrumento que ahora controla la cancillería y coordina, a partir de la ley que se aprobó en 2011, es el de la cooperación. México ha venido transitando de un país netamente receptor de cooperación a un país que cada vez más ofrece cooperación.

Ahí hay un instrumento igualmente poderoso que permite que México comparta con el mundo lo mejor que tiene en materia de política pública, en ocasiones incluso de recursos, y que sea selectivo en escoger en el resto del mundo en qué quiere o dónde hay espacios para lo que el resto del mundo hace se traduzca en un beneficio para el país.

Escogemos, entonces, qué de lo que hacemos y cómo cooperamos, y qué de lo que hace el resto del mundo fortalece nuestro propio desarrollo interno.

Finalmente tenemos como instrumento la posibilidad y la obligación de atender. México, a través de sus diferentes instancias, ofrece atención a los intereses de los mexicanos fuera. Intereses que han venido cambiando en el tiempo, intereses que tienen mucho que ver y que siguen teniendo mucho que ver con la atención del mexicano fuera, del mexicano que migra, del mexicano que viaja, pero intereses que tienen también que ver, cada vez más, con el mexicano que invierte en una economía y en una clase empresarial que se empieza también a globalizar.

Esos instrumentos se despliegan de diferente forma, con diferente mezcla en las diferentes regiones y en los distintos países. Hay algunos países en donde, por naturaleza, el despliegue de los instrumentos pues es un despliegue de todos y con una gran intensidad.

Relaciones maduras, relaciones profundas que nos obligan y nos permiten promover, atender, cooperar y dialogar. Hay algunos otros casos en donde lo que tenemos son relaciones políticas diplomáticas, y en donde no hay despliegue prácticamente de ninguno de estos instrumentos y poco a poco tenemos que ir encontrando la forma de encontrar espacios, causas, temas, sobre los que dialoguemos, y contenido de promoción, de atención o de cooperación.

Si vamos revisando región por región, qué es lo que pasó en este último año, podemos ver los resultados del despliegue de cada uno de estos instrumentos.

Con Norteamérica, y abundará Sergio, dos ejes de trabajo: uno primero que tiene que ver con fortalecer el marco de diálogo; y uno segundo que tiene que ver con adelantar el tema y cerrar la brecha entre los derechos del ciudadano en los estados de los países donde ha migrado el mexicano, y los derechos y el cuidado que tiene el migrante. Insisto, sobre eso abundará Sergio.

Pero si vamos revisando las demás pertenencias, tanto las geográficas como las económicas, iremos viendo también cómo funciona el despliegue de esos instrumentos. Tenemos la pertenencia norteamericana, una pertenencia también en Centroamérica.

En Centroamérica compartimos el hecho de haber sido sede de culturas milenarias, sede de cultivos importantes: el chile y el maíz. Pero tenemos la credibilidad y la convicción de que inclusión, paz y seguridad en México, pasan por la inclusión, paz y seguridad de Centroamérica. Y eso anima nuestro trabajo en esa región y encuentra concreción en el despliegue de estos instrumentos.

Un Tratado de Libre Comercio único que fortalecemos y aprovechamos en una región del mundo en el que habitan 50 millones de personas, poco más de la mitad de las que habitan en México, que ha venido creciendo poco más del 4% año con año de manera sostenida, y con la que hoy comerciamos más de lo que comerciamos, por ejemplo, con España. Una región, en consecuencia, en donde no solamente interesa ya por razones de seguridad y migración sino que interesa también, y es una buena noticia, por razones de generar condiciones de prosperidad.

El despliegue y el diálogo que consecuencia Centroamérica se está traduciendo en apoyos de México hacia la región para construir carreteras, para generar condiciones de interconectividad eléctrica, para explorar la posibilidad de hacerlo, interconexión también de gas, de telecomunicaciones. En la lógica de generar condiciones de desarrollo en Centroamérica que redunden en beneficio de la frontera sur y en la relación de México y el istmo centroamericano.

Decimos mucho, y es cierto, que el Caribe es nuestra tercera frontera. Pero no siempre traducíamos esa intuición en un trabajo y en un despliegue cotidiano. Cuba se encuentra a 250 kilómetros de la península de Yucatán; si sumamos la población de Cuba y de República Dominicana es exactamente igual a la población que tiene Canadá, y nos obliga, en consecuencia, a preocuparnos de qué sucede en una región en donde compartimos un recurso muy importante, que es el del mar Caribe, que se ha traducido en un espacio de desarrollo alrededor del turismo sostenible.

Trabajamos entonces en el Caribe durante este año, a la par además de la coordinación que México hiciera de la Asociación de Estados del Caribe, en identificar retos y cómo podemos superarlos, e identificar oportunidades y cómo podemos aprovecharlas.

Este trabajo se tradujo por ejemplo, en que Caribe y Centroamérica tengan acceso a aislarse de aseguramiento con el apoyo de México; financiamiento frente a desastres naturales, que permite que México apoye a la región mientras las instancias de aseguramiento desembolsan los recursos; que se instalen en la región espacios que permitan gestionar información geoespacial para que se pueda hacer una mejor prevención de los desastres naturales; operación específica en fortalecer su agricultura, en particular la agricultura de invernaderos que es un complemento importante para el turismo; el que se aprobaran y entraran en vigor dos tratados importantes: el tratado que hace del Caribe una zona de turismo sustentable, y un tratado que nos permite cooperar y generar fortalezas frente a contingencias de cambio climático.

Nuestra pertenencia cultural, económica, histórica, de ambiciones, de ideales, de intereses con Latinoamérica es muy clara, y ahí nos desplegamos en dos ejes; por un lado la Alianza del Pacífico, que busca generar mejores condiciones de movilidad, de capitales, de personas, de bienes y de servicios.

Se cierra el acuerdo comercial, entra plenamente en vigor la liberación de visas, se incremente en 30 por ciento el turismo de esa región hacia México, se trabaja en desarrollar esquemas de visa que permitan, a los estudiantes de los dos países, estudiar y trabajar al amparo de una visa que así se los permita y se trabaja, desde la Alianza, en consolidar un puente hacia la región Aisa-Pacífico y el encontrar lugares específicos entre la Alianza y los 32 países que la observan en beneficios de los que integramos la Alianza y de una mayor integración con esos países.

Eso no implica que descuidemos el resto de América del Sur; no hay Latinoamérica si no está en proyecto, en visión, en comunión México y Brasil; no la hay tampoco si no encontramos expresiones de cercanía con Argentina, Ecuador, Bolivia, Uruguay y Paraguay.

Y con todos ellos hemos desplegado acciones de acercamiento específicos, que van a implicar, por ejemplo, que la que era la sede de UNASUR, en Ecuador, ahora esté el Fondo de Cultura Económica; implica que en Brasil se haya albergado la mayor exposición de Cultura Maya que nunca se haya presentado en América del Sur; implica que no pasa un día en la vida de un ciudadano de América del Sur en que no entre en contacto con un producto, un servicio o con la cultura mexicana.

Desde el pan que consume en la mañana, que muy probablemente sea un pan Bimbo, las telecomunicaciones que son provistas, los refrescos que son embotellados, las salas a donde van al cine los automóviles que están manejando, incluso en el extremo, si en Sudamérica lo pica un alacrán, lo más probable es que el antídoto se haya producido también en México.

Reconocemos en este actuar que la tercera parte del crecimiento global viene de la región del Asia-Pacífico y reconocemos que para el 2050, la mitad del Producto Interno Bruto global, se explicará también por la región Asia-Pacífico y ello nos movió a trabajar cercanamente, como aquí ya platicábamos la vez pasada, con China, Japón con Corea e Indonesia, con quien hemos integrado este espacio MIKTA del que podemos platicar un poco más adelante en la sesión de preguntas y respuestas.

Avanzamos también en el trabajo y cercanía con Europa, tendremos un año de México en la Gran Bretaña, un año de México en Alemania un trabajo intenso para ponerse de acuerdo la Unión Europea y México en la visión que tendría la posible actualización del Banco Jurídico de la relación entre México y Europa.

Seguimos haciendo trabajos para poner un pie en África reconociendo dos realidades: ocho de los 20 países que crecen más rápido en el mundo están hoy en África; 18 de los 20 países con menor índice de desarrollo humano están en África también, ello implica que exploremos con creatividad opciones de representación en África, habremos de abrir embajadas con techos compartidos con los países de la Alianza y con España, implica también que encontremos espacios de cooperación valiosos que van, desde la medición de la pobreza, hasta el fortalecimiento de sus instituciones electorales.

Habremos de abrir una embajada el año que entra en Angola y otra en Ghana, al amparo de estas dos figuras.

La pertenencia económica de México al amparo sobre todo del G-20 también es relevante, y podemos abundar en ella pero ya se explicó el acercamiento con Turquía, el acercamiento con Indonesia, pero pongo solamente un ejemplo adicional: si uno revisa la zona del Medio Oriente, concentrada en Arabia Saudita miembro del G-20, esta es una región que en su conjunto importa al año más de un millón de millones de dólares, eso es más o menos el Producto Interno Bruto de México, de esa demanda México solamente satisface el 0.1%.  De ese tamaño son las oportunidades si construimos un espacio de mayor cercanía con esa región del mundo.

También tenemos pertenencias multilaterales y el ejercicio multilateral, esa es la convicción de México, se traduce en una mejora de vida del ciudadano. A México le conviene un mundo en paz, a México le conviene un mundo en donde todos los estados tengan el mismo peso, en donde el uso de la fuerza y la amenaza del uso de la fuerza no sea la forma como se resuelvan las controversias. Y en ese sentido, el que se haya terminado el tratado sobre el comercio de armas, que ayuda a hacer más difícil que las armas terminen en manos de quienes hacen mal uso de ellas.

El hecho de que México empuje y, en general, genere consenso alrededor de la idea de que la Agenda del Desarrollo Post 2015 recoja como principio transversal de inclusión, es un elemento también en donde México enriquece una agenda. Y una agenda que tenga al centro la inclusión ayuda y favorece lo que México está tratando de hacer.

Que se le recuerde al mundo que las armas nucleares tienen la posibilidad de tener efectos humanitarios devastadores es un recordatorio importante, que a pesar de los retos que implica, no quiere decir que no sigamos poniendo el dedo en el renglón. México fue anfitrión de una conferencia para esos efectos.

Y México ahora, según anunció el presidente Peña Nieto, se dispone de nuevo a aprovechar  un espacio de cooperación valioso, un espacio de cooperación multitemático, un espacio de cooperación útil, que es el de las operaciones de mantenimiento de la paz, en el que ahora México está evaluando ya su plena incorporación.

Este es un apretado resumen de cómo desplegamos los instrumentos que tenemos en las diferentes pertenencias geográficas y económicas en los distintos temas multilaterales, todo en el ánimo de que historia, geografía y pertenencias se traduzcan al final en nuevos espacios de oportunidades puntuales para todos los mexicanos, cierro con eso mi participación atento a sus preguntas y la ilusión de poderles dar repuesta.

Muchas gracias.