Señor Luis Ayala, señores vicepresidentes de la Internacional Socialista; señor César Camacho, presidente del Partido Revolucionario Institucional; señor Jesús Zambrano, presidente del Partido de la Revolución Democrática.

Notarán ustedes en esta entrada que el presidente de la Internacional Socialista es de Grecia, el señor secretario general de la Internacional Socialista es de Chile y los ponentes y anfitriones somos de México, y eso explica las caras largas de todos, excepto el vicepresidente de Costa Rica, a quien le deseamos la mejor de las suertes en la siguiente ronda.

Agradezco la generosa invitación que me ha formulado el consejo de la Internacional Socialista para participar en esta importante reunión. Es un privilegio y una satisfacción estar aquí ante los representantes de importantes partidos políticos que impulsan y aseguran la democracia en nuestras naciones, y poder compartir con ustedes algunas reflexiones sobre la dimensión internacional de la estrategia de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

Como saben, México es hoy una nación que reconoce sus logros y su significancia, y esa es la base del futuro que México está construyendo. México es, ante todo, una democracia plena con instituciones sólidas, en ello nuestro país ha materializado el principio que la Internacional Socialista ha postulado como necesidad fundamental de la sociedad.

La democracia política como condición necesaria para el disfrute de otros derechos y libertades. México es una de las economías más grandes del mundo, la segunda en Latinoamérica y la catorceava a nivel mundial, y cuenta con una sólida estabilidad macroeconómica, finanzas públicas sanas, una política monetaria autónoma, un tipo de cambio flexible y un sistema financiero robusto.

La nuestra es, igualmente, una economía abierta al mundo: 10 tratados de libre comercio, dos pendientes de aprobación legislativa, lo que nos da acceso preferencial a un mercado de más de 1100 millones de consumidores en el mundo.

Es una nación de gente joven, talentosa y capacitada, de ello da prueba el hecho de que año con año se gradúan en el país más de 100 mil ingenieros y tecnólogos. México es el quinto país del G20 en exportaciones de manufacturas avanzadas de alta tecnología, las cuales representan casi el 30% del valor total de nuestras exportaciones manufactureras.

México es también un centro logístico global de alto valor agregado por su privilegiada ubicación geográfica y creciente red de infraestructura. Este país que hoy ustedes visitan es un punto estratégico para la producción y el comercio global.

México, permítanme ponerlo así, es también un mundo dentro de un país, por su riqueza histórica, por su riqueza cultural, por su gran patrimonio social y natural. Este último, el tercero más importante de América Latina, somos el tercer territorio más grande de la región, el quinceavo destino turístico global, el segundo de América, un país rico en diversidad cultural, y en su riqueza natural un país mega diverso. Y ante todo, México es un país comprometido con el estado de derecho.

Todo aquello crea una base sólida para el crecimiento y el desarrollo y, por supuesto, una base sobre la cual hacemos un diagnóstico claro, que nos permite identificar los retos que tenemos todavía por enfrentar.

Desde el primer día de su mandato, el presidente de la República señaló con claridad que habría que conducir, como lo ha venido haciendo, una necesaria transformación de México a partir de una visión responsable y realista que impulsa un desarrollo integral, incluyente y sustentable.

Esa transformación se sustenta en 5 grandes ejes de gobierno. El primero de ellos ha sido lograr un país en paz, en el que el ciudadano y su familia estén en el centro de las políticas de seguridad; el objetivo es que prevalezca siempre la justicia y la paz haciendo realidades los hechos, los derechos humanos plasmados en nuestra constitución.

El segundo ha sido lograr un México incluyente, donde no haya lugar para la pobreza ni la inequidad y esta es una tarea central y urgente de este gobierno, lo que fue ampliamente reconocido por la Internacional Socialista en su congreso XXIV en la ciudad del Cabo, Sudáfrica, cuando señaló que la creciente desigualdad ha desatado alrededor del mundo un sentimiento de injusticia.

El tercer eje, se refiere a la necesidad de lograr un México con educación de calidad, un país en el que todos los niños y jóvenes se conviertan en ciudadanos libres, responsables y comprometidos, dueños de las capacidades y conocimientos para competir con éxito en un entorno globalizado.

El cuarto eje de gobierno del presidente Peña Nieto, ha sido lograr un México próspero, es decir, un México con crecimiento económico, fortalecido y sustentable, cuyos beneficios sean tangibles para todos.

Otorgamos a ello, la misma importancia que le da la internacional socialista, a la necesidad de crear empleos de largo plazo y bien remunerados; esto ha estado en el eje de la agenda de las reformas estructurales del presidente Peña Nieto.

Todas y cada una de las reformas que se han propuesto y se han aprobado en el país durante esta administración, buscan como su centro, como su eje rector, el que generemos estas condiciones de bienestar, pero que lo hagamos de manera incluyente y que lo hagamos de cara al futuro.

Un punto eje ha sido precisamente lograr un México con responsabilidad global, una nación que sea factor de estabilidad en el mundo, un país promotor de un orden más justo y de un mundo más sustentable, de todos es conocido el apego de México a principios y a valores de responsabilidad internacional.

Esta transmisión diplomática nos ha hecho un interlocutor válido en la promoción del bienestar de la comunidad global. Claramente en esto hay una plena coincidencia con la vocación de la Internacional Socialista de ser un puente que comunica y acerca posiciones para forjar los acuerdos que requiere una comunidad global que debe atender desafíos tan urgentes como compartidos.

Como parte de la estrategia del gobierno del presidente la República, la política exterior acompaña y apuntala el desarrollo interno y proyecta a México como un país significativo, abierto al mundo, y decidido a asumir el papel de responsabilidad global al que me he referido.

Por geografía, pasado cultural y vínculos económicos, México es un país de múltiples pertenencias. México es caribeño, por sus raíces africanas, europeas y asiáticas, y reconocemos en el mar Caribe un patrimonio que tenemos que conservar.

Somos centroamericanos por razones étnicas y por proximidad, porque somos la cuna del maíz y del chile, de las culturas olmecas y mayas, y porque compartimos un legado histórico y cultural, que es uno de los más ricos en el mundo.

Trabajamos todos los días junto con Centroamérica para generar juntos condiciones de inclusión, de paz y de prosperidad compartida.

Somos también latinoamericanos, compartimos historia e identidad cultural. Pensamos que Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Octavio Paz son más que colombianos, peruanos y mexicanos, son verdaderamente latinoamericanos.

Con esta región, con el Caribe, con Centro y Sudamérica nos unen también grandes retos. Como bien lo anotó en su oportunidad el Comité para América Latina y el Caribe de la Internacional Socialista, nuestra región continúa siendo una con gran nivel de desigualdad y un gran pendiente de combate a la pobreza, en la inclusión y en las mejores condiciones de vida que tenemos que generar de manera conjunta.

Nuestra geografía también nos vincula con Asia a través de la cuenca del Pacífico y de rutas comerciales que se iniciaron entre nosotros desde el siglo XVI.

México forma parte de América del Norte con vínculos geográficos, económicos y sociales cada vez más profundos. México es también producto de la fusión de dos culturas, una indígena y otra europea. Esta sinergia se ve reflejada en muchas de nuestras instituciones políticas y sociales.

México se ha enriquecido de esta herencia múltiple, la mantiene viva y a través de ella brinda una aportación única al concierto de las naciones. Estamos presentes en cada región del mundo y en cada país.

Sostenemos relaciones diplomáticas con prácticamente la totalidad de la membresía de las Naciones Unidas y nuestra voz y ejemplo son posicionados con atención en mecanismos internacionales alrededor del planeta.

México es, por vocación, un comprometido multilateralista, compartimos con la Internacional Socialista la ambición de fortalecer la legitimidad democrática de las instituciones de la actual arquitectura internacional haciéndolas más representativas. Buscamos, como lo busca esta Internacional, alcanzar un mundo en el que nuestros hijos puedan vivir y trabajar en paz, en libertad humana y solidariamente.

Recordaba al principio de la reunión, el presidente de la Internacional Socialista, de un encuentro que se tuviera en México al que acudió su entonces señor padre como primer ministro y él acompañándolo, justamente sobre el tema del desarme, trayendo a la mesa mensajes que, como México, pensaban como hoy seguimos considerando, que esta debe de ser una prioridad.

Lo que queremos es lograr en este mundo que hoy enfrenta retos formidables que poco a poco y trabajando de la mano los vayamos superando, empezando por la desigualdad. Cabe señalar, como se recordara aquí en México hace algunos días, que el 10% más rico de la población del mundo posee el 86% de la riqueza total y el 0.7% posee el 41% de la riqueza del mundo. En contraste, el 50% de la población del mundo posee solamente el 1% de la riqueza global.

La desigualdad erosiona el funcionamiento de las democracias y asumimos que la historia de la desigualdad y la riqueza suele ser política e impredecible.

De ahí el compromiso toral, fundamental, objetivo de las reformas, de democratizar el acceso al bienestar de la población en todos y cada uno de los satisfactores que son determinantes para generar mejores condiciones de vida como lo son la educación, como lo es la salud, lo es la política focalizada en los municipios de alta y muy alta marginación, lo es la política, el fortalecimiento del estado público del estado para proveer bienes públicos, lo es el modernizar nuestras estructuras para que no sean los grupos de interés los que capturen la riqueza económica, sino que esta se derrame y se traduzca en bienestar para segmentos más amplios de la población.

México postula que gobiernos y sociedad debemos atender este desafío en un espíritu de cooperación y corresponsabilidad. Otro gran tema igualmente urgente ha interesado como lo mencionaba antes, históricamente, a la Internacional Socialista, es el desarme, en este ámbito nuestro país ha llevado a cabo una política exterior propositiva.

Con el mismo espirito con el que impulsamos el Tratado de Tlatelolco para la Prohibición de Armas Nucleares en América Latina y el Caribe en los años sesenta, hoy promovemos la entrada en vigor del Tratado sobre el Comercio de Armas y hemos sido anfitriones de la II Conferencia Internacional sobre el Impacto Humanitario de las Armas Nucleares, en Nayarit.

En el rumbo de combate a la pobreza e impulso al desarrollo, participamos de la mano de muchos de ustedes activamente en la definición de los objetivos de desarrollo sustentable para que formen parte de la Agenda de Desarrollo post 2015.

Con este ánimo realizamos en México este año, la Primera Reunión de Alto Nivel de la Alianza Global para la Cooperación Eficaz al Desarrollo. En suma, buscamos que la agenda de desarrollo hacia 2030 sea capaz de dar solución efectiva a problemas globales como la pobreza, la disparidad en la riqueza y el ingreso, el cambio climático y la degradación ambiental.

El Gobierno del presidente Peña Nieto ha adoptado como una de sus prioridades la promoción y defensa de los derechos humanos. Bajo esta premisa, mantenemos una disposición plena al diálogo y a la cooperación con los mecanismos internacionales de protección a esos derechos. Hemos dado cumplimiento a las sentencias condenatorias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y retirado nuestras reservas a artículos de cinco tratados internacionales en la materia para ampliar la protección a los derechos fundamentales de las personas.

El Programa Nacional de Derecho Humanos 2014-2018 publicado en México recientemente considera las recomendaciones emitidas al Estado mexicano por el Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos y de las derivadas del segundo Examen Periódico Universal de derechos humanos de Naciones Unidas.

En este contexto, México da la bienvenida, a la iniciativa del Internacional Socialista, de reflejar, de ponderar y de incluir en una carta específica, los derechos humanos de los migrantes, tema de gran importancia en lo general, pero de enorme trascendencia en la coyuntura, en donde se aprecia un fenómeno en donde el migrante no solamente es vulnerable en su condición de serlo, sino también por la condición del menor que cada vez participa en mayor medida de este fenómeno.

 

Para México es un gran honor albergar los trabajos los consejo de la Internacional Socialista que se celebra en nuestro país, más de 160 partidos social-demócratas, socialistas, laboristas de todos los continentes, integran la Internacional, partidos que con su representatividad social y su labor cotidiana, aseguran y nutren la democracia, no sólo en sus países, sino también la democracia como forma de gobierno y de vida en la comunidad internacional.

 

Hoy como ayer nuestras naciones buscan asegurar el crecimiento y el desarrollo como forma de crear mayor bienestar para todos sus integrantes. Conseguirlo a través de la construcción y de la permanencia de sociedades libres y democráticas es la labor de la Internacional Socialista, por ello, por esa noble labor, les agradezco a nombre de todos los mexicanos.

 

Como bien decía el buen Willy Brandt, destacado de Wohlbekannt social-demócrata y ex presidente de esta Internacional, necesitamos en el sentido de la propia responsabilidad y de la responsabilidad común, más democracia y no menos, para construir una democracia que gracias a la generosidad de sus líderes sea más eficiente y entregue mejores resultados. Les agradecemos mucho.