Gracias y buenos días, es un gran honor estar aquí con ustedes el día de hoy, muchas gracias, Robin, por la presentación.

La política exterior es diálogo, y cuando el diálogo es exitoso en ocasiones se traduce en un marco legal y, por lo tanto, si el marco legal está bien diseñado, será útil al momento de apoyar la acción, ya que se tendrá un acuerdo para fomentar la movilización laboral o capital, tener un acuerdo para cooperar en asuntos judiciales.

Pero de alguna forma al final, básicamente al diseñar la política exterior, se podrá decidir de qué se quiere hablar y con quién se entablará una conversación.

Y en alguna forma no se puede separar lo que está pasando de forma interna, qué es lo quieres hacer durante la administración, qué es relevante para el país con el que estás diseñando la política exterior, entonces si se analiza de lo que el país está hablando y con quien lo está haciendo, se podrá entender ampliamente lo que está pasando dentro de ese país en específico.

México, por razones estructurales, tiene que ser parte del diálogo global en varios elementos. Es muy difícil abordar el tema de migración sin tener a México en la mesa, es muy difícil hablar de los retos relacionados con el crimen organizado si México no está presente.

También es muy difícil no hablar de cambio climático por la biodiversidad de México, porque México está siendo afectado si no somos parte de esa conversación. Esperamos que no sea difícil hablar de fútbol soccer si México tampoco está presente.

En los últimos años, el presidente Peña Nieto tenía el deseo de conversar acerca de un México de paz, de un México que está generando condiciones de inclusión y un México que tiene la capacidad de ofrecer educación de calidad a sus ciudadanos, un México que tiene la capacidad para generar prosperidad en el corto, mediano y largo plazo, y el México que se convierte en como un jugador global más relevante.

Desde la última ocasión en que nos reunimos, cuando el presidente estuvo aquí, habló de su agenda de reformas, habló de sus pilares, habló de los desafíos de hacer que la democracia funcione. Desde aquel momento, hemos logrado aprobar más de 10 reformas constitucionales, lo que es relevante si se toma en consideración que una reforma constitucional requiere la aprobación de dos tercios del Congreso y de la mitad de las legislaturas locales y hemos tenido 95 iniciativas aprobadas a un nivel secundario, lo que requiere una mayoría simple.

En conjunto, la transformación estructural que se lleva a cabo en México, desde la perspectiva legal, es muy impresionante, tanto en el tamaño como en el alcance de los problemas que México ha afrontado. Desde que nos reunimos la última vez hemos reformado la energía, las telecomunicaciones.

Hemos incluido las mejores prácticas de la OCDE a nivel constitucional en términos de antimonopolios y hemos logrado una reforma fiscal significativa, lo que ha hecho que nuestras políticas fiscales más progresivos permitirán al gobierno mejorar capacidad de proveer bienes públicos.

También debemos considerar la reforma político-electoral, la reforma en transparencia. Entonces hay muy pocos elementos de la realidad mexicana que no han sido transformados en la perspectiva de su arquitectura legal en los últimos 18 meses.

Ahora, una de las cosas de las que México habla, es de cómo aprovechar esas reformas y cómo esas reformas cambian el diálogo que tenemos en distintos lugares.

Regresando al concepto de diálogo en el diseño de la política exterior, uno debe tomar en cuenta no sólo los elementos estructurales de un país: el tamaño de su población, su ubicación geográfica, el tipo de problemas o retos que tenga, sino que uno también debe tomar en cuenta a dónde pertenece este país.

Existen muchos elementos, muchas pertenencias que un país tiene que considerar al decidir sobre qué hablar y con quién hablarlo. Una de ellas, una de las condiciones para el diálogo tiene que ver con la geografía.

En el caso de la política exterior de México, uno de los temas relevantes es diseñar cuáles son las pertenencias relevantes y cómo podemos sacar provecho de esas pertenencias geográficas.

Una segunda esfera tiene que ver con las pertenencias económicas. No todas nuestras pertenencias están condicionadas por nuestras pertenencias geográficas. Desde un punto de vista económico, como lo comentó el doctor Robin Niblett, director de Chatham House, en un principio la pertenencia más importante económicamente es el G-20. Este es otro aspecto que necesitamos tomar en consideración al mirar hacia la política exterior de México.

Otra área de pertenencia que va más allá del aspecto económico y del aspecto geográfico, guarda relación con las tareas y los temas que defendemos de manera multilateral. En algunos de esos casos, somos socios naturales con algunos países con los que no tenemos realmente fuertes vínculos económicos y tampoco tenemos realmente una presencia geográfica o una relación.

Sin embargo, somos buenos socios de diálogo por lo que creemos, por lo que tratamos de lograr o por que enfrentamos problemas similares.

Con esto en mente, ¿con quién está hablando México desde el punto de vista geográfico y de qué está hablando?

México es un estado caribeño. Compartimos con otros 24 países, mares azules y arenas blancas, y con el Caribe tenemos retos similares; de manera notable el cambio climático y la oportunidad de aprovechar y preservar el Mar Caribe, que debe ser visto como un patrimonio que permite a la región prosperar y progresar, y que ofrece oportunidades similares.

Tenemos la oportunidad de desarrollar una política de turismo sostenible. Tenemos un comercio con el Caribe de 3.3 mmdd al año. Tenemos significativos socios comerciales en el Caribe. Por ejemplo, la República Dominicana comercia al año con México el equivalente de 2% de su PIB anual.

En el Caribe, México habla de comercio, de turismo, de cambio climático, de cómo resistir a los desastres, cómo manejarlos mejor. Así que ese es un rol prominente y una de las cosas de las que México es capaz de hablar, al tomar en consideración esa pertenencia geográfica específica.

México también es Centroamérica. Somos centroamericanos por origen étnico. Somos centroamericanos por proximidad. Compartimos con Centroamérica haber sido casa de los Mayas y los Olmecas, del maíz y del chile. Hablamos con Centroamérica de integración. Y hablamos con Centroamérica de cómo construir una región pacífica, cómo construir una región incluyente, y cómo construir una región próspera. Porque reconocemos que para que México se convierta en una región inclusiva, próspera y pacífica, especialmente en la parte sur de México, estas condiciones también tienen que estar en Centroamérica.

La buena noticia es que cada vez hay más satisfacción con la relación entre México y Centroamérica. Centroamérica es casa de cerca de 50 millones de personas, lo que representa menos de la población mexicana, y lo ha hecho bien la última década.

Hay países como Panamá que han tenido un crecimiento de doble dígito y han estado creciendo con un doble dígito durante una década. Países como Costa Rica que muestran un buen crecimiento. En general, por primera vez en muchos años, todos los países de Centroamérica están creciendo, también están fortaleciendo sus propias instituciones.

Tenemos hoy un comercio con Centroamérica superior al que tenemos con España. Tenemos un comercio mayor con Centroamérica que con Reino Unido, pero tratamos de hacer algo para que Reino Unido tenga un mejor lugar.

Eso significa que México habla de seguridad por los desafíos comunes. Hablamos de inclusión, porque somos aún una región muy desigual y hacemos cosas que puedan alentar la prosperidad en la región. Detrás de los discursos de México de que debemos estar más integrados con Centroamérica, estamos haciendo algo al respecto.

Hemos creado un fondo que apoya proyectos de infraestructura en la región, que es útil para que Centroamérica se integre mejor con México.

Por supuesto, también somos América Latina. Cuando se pide a México o a los mexicanos que se definan, en términos de pertenencia, la mayoría de la gente se define como latinoamericano. Definirse como latinoamericano significa que creemos que Neruda, García Márquez, Vargas Llosa y Octavio Paz son latinoamericanos y no sólo peruanos, chilenos, colombianos o mexicanos.

Somos parte de casi todo el alfabeto de integración en la comunidad latinoamericana. Hay muchos mecanismos de integración regional de los que México forma parte. Tenemos un comercio con Sudamérica de cerca de 30 mmdd al año.

Invertimos más en Brasil que China, y estamos entre los 5 principales socios comerciales de Brasil. Así que la única rivalidad entre México y Brasil es el soccer. Y, por supuesto, los derrotaremos la próxima semana. Y eso creará una rivalidad de distinto nivel.

Pero pocos países tienen una relación económica tan vibrante y dinámica como la tienen México y Brasil, aunque no es ampliamente reconocida.

México es uno de los principales inversionistas en Sudamérica. En la última década hemos invertido cerca de 5 mmdd en la región. Hemos trabajado por una integración regional con Sudamérica. La mejor plataforma que hemos logrado es, por supuesto, la Alianza del Pacífico.

Hemos creado un mercado común de más de 200 millones de personas. Somos una economía de 2 bdd de PIB, 35% del PIB latinoamericano y más de la mitad de sus exportaciones, y 70% de sus exportaciones de manufactura.

Y es un mecanismo que ha creado mucho interés. Tenemos más de 32 observadores y lo que tratamos de hacer con la Alianza del Pacífico es profundizar la integración entre sus miembros, pero también identificar asuntos que los miembros puedan trabajar con los observadores, para que al final de cada reunión no sólo se tenga una mejor integración entre los miembros de la Alianza del Pacífico sino con los observadores a lo largo del proceso.

Por supuesto, también somos parte de la Cuenca del Pacífico. Es una de las rutas comerciales más antiguas del mundo. Tenemos presencia japonesa en Acapulco desde hace 400 años, y era una ruta comercial bien establecida, lo que hoy explica que nuestros segundo socio comercial como región sea Asia-Pacífico.

 Tenemos un comercio de 120 mmdd al año. Somos parte de las negociaciones del TPP. Trabajamos para reforzar las relaciones con China y Japón, siendo éste el principal inversionista de Asia en Latinoamérica y China es parte integral de la cadena de valores de México.

Al principio, dije que iríamos más allá de la geografía. México es también parte del G20. Y desde una perspectiva de política exterior tiene mucho sentido revisar el tipo de marco legal y el tipo de relación que tenemos con cada uno de los miembros del G20. Con algunos hay una relación muy importante y larga como con EE.UU. Con otros tenemos una relación que está subdesarrollada como con Turquía e Indonesia.

En el caso de Reino Unido, país del G20, fue el primero en reconocer la independencia de México. Compartimos valores comunes como democracia, derechos humanos, Estado de derecho, cooperación internacional. Tenemos un alto grado de coincidencias por lo que hemos cooperado bien en la escena multilateral. Hemos impuesto el desafío de duplicar nuestro comercio para 2015. Un objetivo que vamos a lograr.

Por supuesto, trabajamos mucho con Europa también. Tenemos un comercio de 70 mmdd. Abrimos oportunidades para Europa en México a través de la posibilidad de inversiones en infraestructura. México acaba de anunciar un ambicioso programa de infraestructura nacional. México requerirá inversiones de cerca de 850 millones de libras. De todo tipo, desde transporte hasta energía, agua, salud, urbanismo, turismo.

Nuestra relación más importante es aún con Norteamérica, con la que tenemos un comercio de 2 mdd por minuto entre los tres países. Con Estados Unidos, nuestra frontera es transitada todos los días por más de 1 millón de personas y más allá del comercio y los cruces, hemos podido construir una prosperidad compartida.

México compra más a Estados Unidos que China y Japón combinados. Compramos cuatro veces más de ese país que Brasil. Compramos más de Estados Unidos que Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y España combinados. Y el año pasado invertimos más en esa nación que Reino Unido.

Creo que esto muestra la importancia de México para la región norteamericana, y la importancia y el margen de la integración norteamericana.

Quiero cerrar esto, con un par de pertenencias más o espacios de diálogo que queremos crear. Si se observa al G20, hay dos grupos de países bien definidos: los países del G7, antes el G8, y los países del BRIC. Lo que sucede en las reuniones del G20 es que tiene al G7 en un lado de la sala y a los BRICS, del otro, mientras el resto sólo observa, por la única razón que si quieren hablar tienen que esperar. Lo cual no tiene sentido porque el grupo de países del G20 se reúne para hablar.

Pero si se ve a los países que restan, tenemos países como Indonesia, Corea, Turquía, México y Australia. Un interesante grupo de países. Somos grandes, somos grandes democracias, estamos abiertos al comercio, con intereses similares, con importancia regional, también global, pero principalmente regional, y si nos toman a todos juntos resulta que compartimos más valores similares de la agenda multilateral. Por lo que estos países tienen mucho qué hablar en ese foro, más allá de estar juntos en un acrónimo.

Construir un espacio adicional de diálogo, entre estos países del MIKTA, es de mucho interés para México, porque más allá de la geografía y los lazos económicos estos países enfrentan desafíos similares a los de México. Un ejemplo de la agenda multilateral, es que tenemos y debemos tener una mejor relación económica con África. Tenemos raíces africanas en México.

Ocho de los 20 países que crecen más en el mundo hoy son de África. No hemos desarrollado la infraestructura legal, la práctica del diálogo, el marco económico con África para diseñar, debatir y moldear la agenda de desarrollo posterior al 2015, entre muchos otros. Con África compartimos desafíos comunes y coincidimos en muchos asuntos.

Creo que logré dar una vuelta al mundo en menos de 20 minutos.

 Muchas gracias.