Señor William Hague, secretario de Estado para Asuntos Exteriores y de la Mancomunidad del Reino Unido; señora Zainab Hawa Bangura, Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre Violencia Sexual en los Conflictos; señora Angelina Jolie, Enviada Especial del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados; ministros, ministras, señoras y señores.

Aceptamos la invitación del secretario Hague para impulsar la Iniciativa de Prevención de la Violencia Sexual en los Conflictos (PSVI) en América Latina y el Caribe por varias razones. En primer lugar, porque incluso en los escenarios extremos de conflicto bélico existen reglas y límites a lo que se puede hacer. El recurso a la violencia sexual claramente trasciende esos límites por lo que estamos obligados a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para evitarla. Esta Cumbre da voz a los llamados a la justicia de millones de personas que han sido víctimas de este execrable delito.

En segundo lugar, porque esta causa es consistente con dos de los objetivos tradicionales de la política exterior de México: el desarrollo progresivo del derecho internacional humanitario, particularmente en el ámbito de las armas inhumanas; y una larga tradición de iniciativas para eliminar la violencia contra las mujeres.

Hemos transcurrido un largo camino desde que México hospedó la Primera Conferencia Mundial de la Mujer en 1975. México contribuyó a establecer el mecanismo de seguimiento del primer instrumento legalmente vinculante orientado a atender de manera integral todas las formas de violencia contras las mujeres. Me refiero a la Convención de Belém do Pará de la Organización de los Estados Americanos.

En el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, México encabezó los esfuerzos que resultaron en el fortalecimiento del mecanismo para la liberación de niños reclutados de manera forzada para participar en la guerra.

México también impulsó la creación de un Grupo de expertos en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para atender las causas que originan la discriminación contra las mujeres en la ley y en la práctica.

El gobierno británico ha ejercido un liderazgo extraordinario y sin precedente para llamar la atención sobre este tema. Desde el momento en que la Iniciativa PSVI fue presentada, México apoyó la Declaración sobre el Compromiso para Poner Fin a la Violencia Sexual en los Conflictos Armados, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre pasado.

Hemos promovido la Declaración en cada encuentro con nuestros socios de América Latina y el Caribe, incluido en el marco de la Organización de los Estados Americanos. También hemos organizado una serie de eventos para apoyar la Iniciativa PSVI.

En abril, hospedamos el seminario de capacitación sobre mecanismos internacionales para la prevención de atrocidades masivas. Este esfuerzo fue reconocido por el Asesor Especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la Prevención del Genocidio.

Hace apenas un mes, fuimos sede del seminario internacional “Tiempo de Actuar. Voces desde América Latina”, en el que se dieron cita más de 100 expertos internacionales. Compartieron recomendaciones sobre las buenas prácticas en materia de investigación y documentación de violencia sexual para asistir eficazmente a las víctimas y combatir la impunidad.

Los expertos enfatizaron la necesidad de promover la perspectiva de género desde un enfoque integral. La discriminación contra las mujeres es una de las causas más relevantes de la violencia sexual.

Permítanme ahora compartir algunas de las recomendaciones emanadas de este ejercicio:

 

1. Es importante integrar una perspectiva cultural en el combate a la violencia sexual debido a que las minorías étnicas son, en muchos casos, las víctimas de este delito.

2. Debemos fortalecer y mejorar los esfuerzos de capacitación y preparación de los funcionarios que tienen el primer contacto con las víctimas.

3. Debemos implementar medidas específicas de protección a las víctimas y testigos si queremos garantizar el acceso a la justicia y medidas de reparación adecuadas.

4. Los gobiernos y la sociedad civil debemos trabajar de la mano en estos esfuerzos.

 

Secretario Hague; señoras y señores:

México espera que este llamado a la acción sea atendido. Apoyamos con determinación el Protocolo Internacional que ha sido presentado. Sin duda, complementará otros esfuerzos en marcha en el ámbito de las Naciones Unidas.

Poner fin a la violencia sexual en las situaciones de conflicto es una responsabilidad global. México continuará trabajando con ustedes, en el marco de las Naciones Unidas y con otros actores para apoyar esta causa y promover una cultura de tolerancia cero. Es tiempo de actuar.