Señora Angela Kane, Alta Representante del Secretario General para Asuntos de Desarme,

Sus Excelencias,

Señoras y señores:

Es un gran honor para mí participar en esta Ceremonia de firma en representación del Gobierno de México. Deseo expresar el agradecimiento de mi país a la Secretaría por la organización de este evento, el cual sin duda celebra una de los grandes logros de la comunidad internacional a favor del bien internacional.

El día de hoy no solo celebramos la culminación de un largo y arduo proceso, sino el inicio de una era que nos llevará a implementar un tratado que demuestra que es en la Organización de las Naciones Unidas, el máximo órgano internacional, donde se deben buscar soluciones a los grandes problemas globales.

Señoras y señores:

El pasado 2 de abril, mi país manifestó ante la Asamblea General – a nombre de otros 98 Estados Miembros – que nuestra Organización había realizado una hazaña histórica al adoptar el Tratado sobre el Comercio de Armas (ATT). Esa fecha marcó la culminación de años de compromiso y arduo trabajo por parte de los Estados, las Naciones Unidas, e indudablemente, de la sociedad civil.

El objetivo de regular el comercio internacional de armas presentó desde el inicio dificultades que parecían imposibles de superar. Sin embargo, el deber moral de los Estados no admitía como opción el darnos por vencidos. La regulación de los artefactos bélicos y la prevención de su desvío al mercado ilícito eran tareas pendientes en la búsqueda de un mundo más justo, sin violencia, en el que se garantice el bienestar de nuestros ciudadanos.

México se complace en poder firmar hoy el Tratado sobre el Comercio de Armas de las Naciones Unidas, y se compromete a impulsar su pronta entrada en vigor y posterior instrumentación efectiva.

 

Señoras y señores:

 

El Tratado sobre el Comercio de Armas constituye la base de un régimen robusto de control de armas convencionales, abarcando la totalidad de las actividades que impliquen el movimiento de éstas a través de fronteras. Este régimen es una base que deberá ser fortalecida con el tiempo para adaptarse a nuevas circunstancias.

La naturaleza humanitaria del Tratado se refuerza con los requerimientos técnicos que en él se establecen como el establecimiento de sistemas nacionales de control de transferencias y listas nacionales, lo que permitirá a los Estados combatir con mayor efectividad los efectos indiscriminados de los flujos ilícitos de armas sobre la población civil. Además, al imponer obligaciones en materia de presentación de informes, el Tratado estará promoviendo la transparencia y la rendición de cuentas, coadyuvando a fomentar la confianza a nivel global.

Debemos destacar que el tratado no solo regula la autorización de transferencias, sino que establece obligaciones para países exportadores, importadores y de tránsito con el fin de evitar el desvío de las armas del mercado legal al ilícito. Este es un asunto clave que da sustento y viabilidad al tratado.

 

Señoras y señores:

Más allá de convertirse en Estado signatario del Tratado, México busca hacer contribuciones sustantivas para consolidar el régimen que éste establece. El compromiso que caracterizó a México durante las negociaciones seguirá guiando nuestro accionar como parte de este nuevo régimen.

En ese tenor, y sabiendo que el involucramiento de las Partes es la única forma de alcanzar los objetivos trazados por el instrumento, mi país desea exhortar a los demás signatarios a que tomen las medidas necesarias dentro de sus ámbitos nacionales para asegurar su cabal instrumentación. México realizará los avances propios para tal fin.

Igualmente y de conformidad con el artículo 23, México invita a los países a que hagan una declaración de la aplicación provisional del ATT fomentando así su pronta entrada en vigor. En ese sentido, México llevará a cabo las consultas pertinentes de carácter interno con la intención de presentar una declaración en dichos términos al momento de depositar el instrumento de ratificación.

Por todo lo anterior, exhorto a la comunidad internacional a considerar el Tratado sobre el Comercio de Armas como un medio idóneo para impactar positivamente en la vida de nuestros pueblos, una meta que, estoy seguro, todos buscaremos lograr en el corto plazo.

Finalmente, haciendo votos por la pronta entrada vigor del Tratado, México reitera su confianza en la vigencia de los foros multilaterales, en particular de la ONU, y se manifiesta en favor de negociaciones democráticas e incluyentes, donde la voz de la vasta mayoría sea escuchada sin vetos, provengan de donde provengan, como el camino ideal para resolver nuestros desafíos comunes.

Muchas gracias.