Señor Presidente:

Mi Delegación desea dejar registrado nuestro profundo  reconocimiento al Gobierno de Austria por la excelente organización de esta Tercera Conferencia sobre el Impacto Humanitario de las armas nucleares.

Mi delegación agradece desde luego al gobierno de Austria, incluyendo la oportunidad de escuchar los perturbantes testimonios de las víctimas de estas armas.

La conferencia de Oslo en 2013 concluyó que los efectos de una detonación nuclear, independientemente de la causa, no se confinarían a las fronteras del lugar de la explosión sino afectarían a pueblos y naciones enteras de manera significativa. Concluimos en que es altamente improbable que algún actor u organismo internacional pueda hacer frente a la emergencia inmediata causada por una detonación nuclear de forma adecuada, y proveer asistencia suficiente a los afectados.  Además,  reconocimos que no sería posible establecer dichas capacidades, aún si se intentara.

En Nayarit en febrero pasado, los expertos abordaron cómo los daños a la salud pública, al medio ambiente y al desarrollo no serían únicamente locales o regionales, sino también globales. El desarrollo socio-económico se vería obstaculizado y los más vulnerables serían afectados de manera severa. La reconstrucción de infraestructura y reactivación de las actividades económicas tomaría años. A pesar de estas amenazas, constatamos en Nayarit que el riesgo del uso de las armas nucleares está creciendo de manera global como consecuencia de la proliferación, incluyendo la vertical, de la vulnerabilidad de las cadenas de mando y control, y del riesgo de empleo por parte de actores no estatales.  Así, al tiempo que más países emplazan armas nucleares en niveles altos de alerta, los riesgos de empleo accidental, no autorizado o intencional, crecen significativamente.

Esta escalada del riesgo no es sostenible: nos acercamos peligrosamente a una catástrofe humanitaria a la que simplemente no podremos responder. Esta situación resulta inaceptable

Señor Presidente:

El valor de la discusión sobre la evidencia presentada en esta conferencia y en las que le precedieron nos coloca ante una disyuntiva: seguir enfocado nuestro trabajo  únicamente en quienes poseen armas nucleares y quienes desean adquirirlas; o bien poner al centro de nuestros esfuerzos al ser humano, entendiendo que la seguridad global no es unidimensional, ni dependiente del bienestar de una minoría de Estados en perjuicio del resto de los pueblos.

El incremento en la participación de asistentes a las tres conferencias, y particularmente la presencia de poseedores de armas nucleares en Viena, confirma que la comunidad internacional está más comprometida con la segunda opción.

Este número creciente de países demuestra que el enfoque humanitario debe ser el fundamento para que las armas nucleares no sean empleadas nunca más, bajo ninguna circunstancia. La consideración de las consecuencias humanitarias de las armas nucleares no es únicamente una preocupación, sino constituye la razón fundamental por la que resulta imperativo eliminar todas las armas nucleares. Esta es la única forma sustentable para eliminar el riesgo que representan estos artefactos. Más aún, el enfoque humanitario debe ser el componente medular de todos los procesos de desarme.

Señor Presidente:

Desde la óptica de México y de muchos otros países, así como representantes de la sociedad civil y académicos, lograr un mundo libre de armas nucleares requiere alcanzar nuevas normas y estándares que prohíban el desarrollo, producción, transferencia y empleo de ese armamento para impulsar el desarme nuclear.

Ningún proceso está predeterminado para extenderse indefinidamente. La serie de conferencias sobre el Impacto Humanitario de las Armas Nucleares no es la excepción. Las tres conferencias celebradas hasta la fecha han hecho una contribución significativa, con evidencia científica y datos contundentes, a una mejor comprensión del impacto y el riesgo de una sola detonación nuclear. Sus discusiones y conclusiones deben por tanto alimentar un proceso diplomático que conduzca a la negociación y conclusión de un instrumento vinculante para su prohibición. Deben por tanto definirse los  plazos, el foro idóneo y un marco de acción sustantivo para lograrlo, tal y como lo concluyó el Presidente de la Conferencia de Nayarit en febrero pasado.

Nunca hay un buen momento para actuar hasta que ese momento llega. México invita a todos los Estados a considerar seriamente este curso de acción, como muestra de compromiso con la supervivencia misma de la humanidad.

Estaremos a la espera de las conclusiones que usted, Señor Presidente, extraerá de las presentaciones y hallazgos expuestos por los expertos que guiaron nuestras reflexiones durante estos dos días, así como de las posiciones nacionales manifestadas durante esta Conferencia. Muchas gracias.

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