Canciller José Antonio Meade Kuribreña.- Muy buenas tardes a todos. Comienzo este espacio que se me asigna no saludando a quienes nos acompañan, sino haciendo un listado de conspiradores en este proyecto.

Todo mundo, que hizo uso de la palabra, participó activamente en el diseño de esta cátedra y conspiró activamente en hacerla realidad. La cátedra habrá de formalizarse en días por venir con el rector Narro, a ella habrán de aportar recursos quienes aquí han hecho uso de la palabra, en ánimo de generar un espacio de docencia, un espacio de enseñanza, un espacio de vinculación permanente.

No costó ningún trabajo sumar a la conspiración al presidente del Senado, Saúl Cervantes, que de inmediato sintió en la Cátedra un espacio de vinculación entre quienes hacen diplomacia parlamentaria y el trabajo de la cancillería. El apoyo entusiasta del doctor José Narro Robles habrá de constituir el espacio en la cátedra, no solamente un punto de encuentro entre la UNAM y la cancillería, sino un punto físico que permita recuperar la tradición de encuentro en el espacio de Tlatelolco, reflejando así de nuevo la cercanía entre esta cancillería y la máxima casa de estudios.

No costó trabajo tampoco sumar a la Secretaría de Economía que identifica, dentro de la cátedra, la posibilidad de formar en la promoción económica a quienes se interesen por la diplomacia en México.

En un evento reciente, cuando platicábamos de esta aventura, decía el ingeniero Slim que una cátedra de esta naturaleza no podría darse sin una participación en un mundo del que Fernando Solana ha participado activamente, que es el mundo de lo plural, y ofreció generosamente ser parte de esta cofradía de cómplices. Y se sumó de inmediato Banamex, también en el ánimo de apoyar, y de que se cortara una rosa de ese jardín, en beneficio de la docencia y de espacios de diplomacia.

No se podría haber armado esta cátedra sin el apoyo de 4 personas adicionales que querría yo mencionar: por un lado, y queda de todo mundo claro por el entusiasmo, el apoyo, el aprecio y la visión de Carlos de Icaza; tampoco se hubiera podido sin el rigor y la participación de quien ocupó en su oportunidad el mismo puesto que Fernando, Sergio Alcocer, que fue secretario general también de la UNAM, antes de que lo pirateáramos primero para Energía y ahora para la cancillería; igual de Gonzalo Canseco; y de Alfonso de Maria.

Todos ellos han trabajado incansablemente para que este anuncio, este espacio de reconocimiento a don Fernando y anuncio formal de la creación de la cátedra se pudiera dar. Sean todos ustedes muy bienvenidos de nuevo a esta cancillería. Me es muy grato, y resulta claro, participar en la ceremonia de presentación de la Cátedra Fernando Solana.

Esta nueva cátedra, cuya creación fue autorizada por el presidente de la República, el presidente Enrique Peña Nieto, es de gran importancia por varios motivos: primero porque va a contribuir a formar especialistas en temas internacionales, así como para difundir, por medio de cursos, conferencias, seminarios y proyectos de investigación y publicaciones, el conocimiento de los desafíos internacionales de México y de su política exterior.

Segundo, porque va a ser posible aprovechar, en tareas de docencia y de extensión académica, el talento, la experiencia, el entusiasmo de distinguidos diplomáticos mexicanos, ya sea en servicio activo o sobre todo en retiro, que tienen mucho que aportarle a las nuevas generaciones.

Tercero, porque nos ayudará a fortalecer las labores de análisis, de planeación y prospectiva que se realiza en la cancillería, y con ello habrá de proveer de mejores elementos para el desarrollo de nuestra estrategia internacional.

Estos tres propósitos se pueden resumir en una meta más amplia; lograr que quienes participen en esta cátedra desarrollen destrezas, conocimientos y cualidades esenciales para una vinculación más benéfica y productiva en el exterior. La cátedra entonces era necesaria y será útil.

¿Por qué llamarle a la cátedra “Fernando Solana”? Queda abundantemente claro que no es un accidente que esta iniciativa lleve su nombre. Cátedra es una palabra asociada a la docencia, y si algo ha sido en su vida Fernando Solana es precisamente maestro, y lo ha sido de la mejor de las maneras posibles; con el ejemplo de su propia vida y trayectoria.

Cada una de las razones que nos llevaron a instituir este nuevo espacio de enseñanza, difusión e investigación, tiene un referente en la personalidad y la trayectoria de Fernando Solana. En primer lugar, la cátedra busca resaltar el valor del administrador público, el valor de quienes desde las tareas de gobierno se dedican a conciliar el qué con el cómo. Y es que en esencia un buen  administrador público no tiene que saber todo de todo, sino más bien comprender lo que es posible y deseable hacer con los recursos que tiene a su alcance, y para ello aquí se encuentra una de las claves para entender la trayectoria de Fernando Solana, su versatilidad y su eficacia.

En segundo lugar, la cátedra busca destacar la importancia de la ética en la administración pública. En 1968, siendo secretario general de la UNAM, Fernando dio una de sus primeras pruebas de rectitud y firmeza al participar junto con otros miembros de aquella extraordinaria generación en la defensa valiente de los valores y de las instituciones universitarias.

En cada uno de los cargos que desempeñó, debe su responsabilidad desde los ámbitos del abasto y del comercio hasta sus labores en materia de educación y de política exterior; Fernando Solana debe traer la integridad, educación y lealtad a su país. Ha demostrado que, bien entendida, la política es una extensión de la ética.

En tercer lugar, la cátedra busca generar espacios de diálogo entre generaciones y presentar ejemplos para los jóvenes interesados en los temas internacionales en la misma carrera diplomática. Solana desde joven desarrolló su trayectoria profesional abriendo espacios a quienes fueran sus amigos, en sentido amplio, quienes correspondían con esa mística de servicio que él mismo les había forjado. Construía así, nuevas relaciones que superaron el servicio docente o profesional y forjaron el más sólido de los vínculos: el de la amistad basada en el ejemplo.

Y cuarto lugar, la cátedra busca naturalmente apoyar la preparación de internacionalistas sólidamente formados, quienes contribuirán a la vinculación de México con el mundo en esta era de integración y retos globales.

Solana hizo mucho en favor de esta vinculación. Como secretario de Comercio, suscribió un importante convenio comercial con Estados Unidos; sembró ahí una de las semillas que mejores frutos han dado en nuestro país. Desde entonces, desde la gestión de Solana, el país escogió abrirse al mundo para fincar desde ahí, su vieja apertura y sus principales palancas de crecimiento y desarrollo.

Como secretario de Educación Pública, Fernando atendió los grandes retos del momento, incrementó la cobertura, calidad y eficiencia de educación, fortalecimiento a sus vínculos con el sistema productivo y un fuerte impulso a la vida cultural de todo el país. Esos objetivos respondían al mandato del artículo tercero constitucional, pero también permitían a México competir con mayor éxito ante otras economías nacionales y regionales.

Decía Fernando en otra época, que era muy importante reemprender los procesos de educación de los adultos. Cuando uno educa a un adulto, al día siguiente, se empiezan a ver los frutos de ese proceso. Ese espíritu, como muchos otros, los ha retomado con gran vigor, con gran visión y con gran entusiasmo nuestro actual secretario de Educación, el Licenciado Chuayfet.

El quinto espacio, la quinta característica, que quisiera nos cubrieran quienes acepten esta cátedra, es que tengan capacidad de moverse en una trayectoria en diferentes espacios: la vocación del sector público, la vocación para la diplomacia, es una vocación importante y definitoria pero no eterna, y eso quiere decir que ellos tiene que ser capaces en un desempeño público de moverse en diferentes espacios. Fernando dio prueba, y de eso le agradecemos mucho, de la capacidad del administrador público de desempeñarse con éxito en los espacios privados.

El formidable reto que significó la nacionalización de la banca, lo llevó a la presidencia de Banamex, el banco más importante del sistema. En ese momento había que dar confianza y resultados. Así lo hizo Fernando Solana, actuando como un puente entre sectores.

Siguiendo su ejemplo, los internacionalistas de hoy pueden y deben desempeñarse, no sólo en la arena pública, en la docencia o la academia, sino también en instituciones financieras y en tierras de sector privado.

Una quinta implicación, un quinto objetivo que queríamos que la cátedra aportara es que quienes se acerquen a ella estén permanentemente actualizados. Ese es un reto que se aprecia hoy, en un mundo que cambia de manera dramática, pero que Fernando caracteriza de manera muy puntual cuando estuvo al frente de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

En ese momento el mundo veía sorprendido la caída del muro de Berlín sin redefinir nuevos equilibrios, y México pretendía consolidar su presencia internacional con regiones que promovían la modernidad y la competencia. Mientras Fernando estuvo en la Secretaría se llevó a cabo, por ejemplo, la primera elección democrática, trazando el camino en Brasil. Se produjo la disolución de la Unión Soviética y fue, en consecuencia, uno de los cancilleres que estableció relaciones con más países, los que resultaron de la desintegración de ese bloque. Se desató el conflicto violento que envolvía a los países que conformaban la antigua Yugoslavia.

Entrega Fernando un legado, en materia de política exterior, extraordinario. El Tratado de Libre Comercio, el re aparecimiento de nuestros lazos con América Latina, más ampliamente con la comunidad iberoamericana, los esfuerzos de diversificación hacia Asia-Pacífico, incorporando a México a APEC, y hacia Europa a través del diálogo con la comunidad económica europea.

El programa para comunidades mexicanas en el extranjero, precursor del hoy Instituto Mexicano para el Extranjero, la consolidación del Servicio Exterior Mexicano, como un cuerpo basado en la competencia y en el mérito.

Hoy prácticamente ningún canciller puede, después de la estancia de Fernando, desarrollar su labor sin preguntarse cómo habría enfrentado ese reto particular Fernando, y como dijo Carlos, hizo concursos de acceso al servicio exterior de 400 personas en un servicio exterior con 1200, eso quiere decir que uno de cada cinco que entraban, para Fernando, era secretario. Y nos tiene rodeados, entonces no hay manera de que hagamos nada sin que se sienta la influencia de Fernando desde entonces.

Esta formidable experiencia pudo potenciarse durante su labor como senador de la república donde nuevamente tuvo una actuación brillante y congruente.

Se ha colocadoen sus numerosas actividades, como juicioso consultor, viniendo de numerosos consejos de administración de empresas y fundaciones. Dueño de la mesa para comer más prestigiada y de difícil acceso en México, yo tuve que ser secretario por dos veces antes de que me invitara Fernando a comer a su casa.

La trayectoria ejemplar de Fernando Solana anima la creación de esta nueva cátedra; me entusiasma mucho el constatar que como corresponde a sus antecedentes, participan en este proyecto instituciones en las que se desempeñó: La Universidad Nacional Autónoma de México, la Secretaría de Economía, Banamex, el Senado de la República, la Secretaría de Educación Pública, la Fundación CARSO, que valoran y reconocen su trayectoria, lo que confirma el respeto que la rica personalidad de Fernando inspira.

Confío en que Fernando Solana será un activo participante en esta cátedra, es una forma interesante de homenajearlo; invitarlo a que trabaje más y de nuevo por México y por esta cancillería, y un estímulo para quienes habrán de formarse en ella y que los encaminará a ser personas visionarias y comprometidas, rectas y animadas por la búsqueda de un mundo más justo que vive en paz; por un país de mejores oportunidades, cualidades todas ellas que encuentran su crisol, como en el caso de Fernando Solana, en su inmenso amor a México.

Muchas gracias Fernando Solana por esta inspiración, enhorabuena por este merecido homenaje.