El secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade Kuribreña, inicia este viernes una visita de trabajo a Perú, donde abordará, junto con su homóloga de ese país, Eda Rivas Franchini, asuntos de carácter regional y revisará los temas que forman parte de la relación bilateral.

Durante su estancia en Lima, los cancilleres de ambas naciones encabezarán la IX Reunión del Mecanismo Permanente de Consultas Políticas en Materia de Interés Mutuo México-Perú. En el encuentro, se abordarán los principales temas de la agenda bilateral, entre los que destacan la conclusión de la negociación del Acuerdo de Asociación Estratégica, la revisión del marco jurídico, la evolución de la Alianza del Pacífico, el estado actual de la cooperación bilateral así como iniciativas para fortalecer el impulso al comercio e inversiones recíprocas.

El canciller Meade reiterará la invitación hecha por el presidente Enrique Peña Nieto al presidente Ollanta Humala Tasso a fin de que participe en la Cumbre de la Alianza del Pacífico, que tendrá lugar en México en julio próximo, así como en la XXIV Cumbre Iberoamericana, que se realizará en el puerto de Veracruz en diciembre de este año, y realice una visita oficial a nuestro país en el transcurso de este año.

Desde el inicio de la presente administración, los presidentes Enrique Peña Nieto y Ollanta Humala se han reunido en dos ocasiones y coincidido durante su participación en tres cumbres de la Alianza del Pacífico.

Cabe recordar que México y Perú son miembros fundadores de la Alianza del Pacífico, junto con Chile y Colombia. Perú es el sexto socio comercial de México en América Latina y el Caribe y tercero dentro de la Alianza del Pacífico. En 2013 el comercio bilateral ascendió a más de 2 mil 300 millones de dólares, lo que representó un incremento del 20% en comparación al año anterior. Las exportaciones mexicanas sumaron 1,770 millones de dólares mientras que las importaciones fueron de 585 millones de dólares, con un aumento del 16% y 33%, respectivamente. La balanza comercial registró un superávit para México de 1,060 millones de dólares.