Muy buenos días tengan todos ustedes. Muchas gracias por invitarme a participar en esta, y con esta, segunda generación que sale del ICADEP, en este espacio y este esfuerzo de formación de cuadros.

Le agradezco mucho a César Camacho su generosidad, le agradezco mucho su amistad de muchos años. Con Ivonne Ortega me vincula una amistad profunda, una admiración de mucho tiempo atrás, un trabajo conjunto, cada uno en diferentes trincheras.

Javier Vega y yo compartimos responsabilidad; él hace diplomacia en el partido, que es un acompañamiento importante, que es un conteo fundamental para la política exterior del presidente.

El monopolio de la política exterior en manos del gobierno ya no se da más en México, ni en ninguna parte del mundo, y la política exterior la hacemos todos, la hacemos desde los partidos, la hacemos desde el Ejecutivo, la hacemos desde los parlamentos. Pero de manera fundamental la hacemos, en el gobierno del presidente Peña Nieto, de manera coordinada y en Javier hemos encontrado un gran aliado.

Con Ramos Bedolla me vincula una amistad profunda, no solamente por la coincidencia en los afectos que le tuvimos a quien, en su oportunidad, fue el jefe, colaborador, aliado, gran diputado y gran presidente de la CONDUCEF; Ángel Aceves, sino por una amistad que hemos desarrollado a lo largo de los años y que compartimos, no solamente yo sino buena parte de mis hermanos, y le agradezco mucho, me siento muy afortunado de que me presente. Y le agradezco mucho a la maestra que nos haya acompañado también este día en la mañana.

Antes de empezar la ponencia, quisiera abundar sobre lo que dijo César, yo al final había reservado un espacio para dar algunos consejos. Uno de ellos, que en mi propio desempeño profesional ha sido importante, es que debe uno de procurar, sobre todo, los amigos que hace uno en estos espacios de formación, de cuidarlos, de preservarlos, de cultivarlos.

Hace 23 años, en 1991 el ICAP, efectivamente, convocó a un grupo de jóvenes universitarios para participar en este esfuerzo de formar cuadros. Entonces estábamos sentados, entre otros muchos, el buen presidente de la COFEMER, Virgilio Andrade, que fue consejero del IFE; estaba sentado aquí el secretario técnico del gabinete económico, Abraham Zamora; estaba sentado Luis Videgaray, secretario de Hacienda y Crédito Público; y entre ellos también estaba sentado yo. Entonces yo creo que después de 23 años, a quienes estuvimos sentados en este auditorio, no nos ha ido mal.

Si les resulta a ustedes entretenido participar en estos debates de formación, y en estos procesos de aprendizaje, imagínense lo que tenemos que esperar dentro de 25 años cuando estén ocupando posiciones parecidas a las que estamos ocupando hoy quienes estamos aquí en el pódium.

La política exterior es un ejercicio de diálogo, y es un ejercicio de diálogo que se da dentro de un contexto. Y es importante cuando definimos nuestra política exterior que tengamos claro cuál es el contexto en el que se va a dar, cuál es el contexto que enfrenta el país, y dentro de ese contexto con quién debe dialogar y qué debe dialogar, y qué oportunidades debe buscar.

Un primer elemento en el contexto es un cambio en el equilibrio de poderes. El mundo de hoy es muy distinto al mundo de hace algunas décadas en muchos sentidos; si uno revisa, por ejemplo, la población del mundo en 1950 había, más o menos, dos y medio billones de gente, hoy 50 años después somos siete y en los siguientes 50 años vamos a ser nueve, que es donde se estima que se va a estabilizar la población en el mundo.

Estos dos billones de seres humanos adicionales no van a darse en América Latina y en América del Norte, no van a darse en Europa, este crecimiento poblacional se va a dar fundamentalmente en Asia, en donde pasaremos de cuatro a cinco, y en África, donde pasaremos de uno a dos. Cuando pensamos en nuestra política exterior, en consecuencia, no podemos hacer la planeación de que el crecimiento poblacional, y buena parte del crecimiento económico, va a estar en consecuencia en Asia y en África en los siguientes años.

Cuando pensamos qué ha pasado en los últimos 50 años nos damos cuenta que el equilibrio de poder ha cambiado en diferentes dimensiones: peso relativo del poder económico; hace 50 años los países avanzados representaban aproximadamente el 70% del PIB mundial, de 1950 para acá el peso relativo de Brasil, de Rusia, de India, de China y Sudáfrica se duplicó, y el peso relativo de México, Indonesia, Corea, Turquía y Australia se duplicó también. Y eso implica que 50 años después el poder económico ha migrado de las economías, entonces reconocidas como avanzadas, en favor de las economías emergentes.

Ha habido en consecuencia, una migración, como se decía hace poco, el Mediterráneo concentraba la atención de la discusión, cuando uno revisa en 1914, buena parte del debate es el central del Mediterráneo, migra después a mediados del siglo para que nos concentremos en lo que pasaba en el Atlántico entre Europa y los Estados Unidos, y hoy el centro de la discusión, el eje del crecimiento económico ha emigrado hacia el Pacífico. Ese es un elemento también que tenemos que tomar en consideración cuando diseñamos y pensamos con quien tendría que estar hablando México.

Pero este cambio en el equilibrio del poder se refleja en muchos elementos adicionales que van más allá de la economía y de la demografía. Si empezamos, por ejemplo, en redes sociales y en espacios de comunicación y quisiéramos ver cuál es el país, cuál es la ciudad en el mundo en donde más se twitteanos llevamos la sorpresa de que no es ni en Estados Unidos ni en Europa; donde más se twittea hoy en el mundo es en Yakarta, en Indonesia.

Si quisiéramos ver dónde están las hojas electrónicas más visitadas en Europa; cuatro de cada diez están en Turquía. Si quisiéramos ver donde se están generando la mayor parte de patentes en el mundo, se están generando en Corea del Sur, explican el seis por ciento de todas las patentes que se registraron el año pasado.

Si quisiéramos ver qué país es el que el per cápita registra más publicaciones en periódicos, en espacios de prestigio académico y no es Estados Unidos, no es Francia, no es Italia, es Australia.

Si quisiéramos ver cuáles son las ciudades más visitadas del mundo, la ciudad que más se visitó en dos mil doce y en dos mil trece fue Van Gogh; Se activa entre los primeros diez, de ciudades como Singapur y Estambul. De hecho, de las diez ciudades más visitadas en el mundo, seis se encontraban fuera de Estados Unidos y de Europa.

Eso quiere decir, que desde el punto de vista de con quién debe de estar hablando México, tenemos que tomar en cuenta que el mundo está cambiando, que los equilibrios de poder son distintos y que estos se están moviendo, lejos del Atlántico y a favor del Pacífico, lejos de las economías avanzadas en favor de las economías emergentes y eso obliga a que México confiese con claridad dónde es donde quiere estar, con quién quiere hablar y de qué.

Otro elemento importante en el contexto tiene que ver con la migración. Hoy más o menos 250 millones de gente han migrado de sus países de origen. La gente en consecuencia estudia cuáles son los fenómenos relevantes en los países que son origen de la migración, de los que son destino, de los que son países de tránsito, de los países a los que retorna el migrante y de los países que tienen una vida vibrante en sus fronteras. México tiene estas cinco condiciones.

México es un país que fue origen de migración importante, 44% de los mexicanos que viven hoy en los Estados Unidos, se fueron de México entre el 1996 y 2007. Del 2007 a la fecha, solamente se han ido el 6% de los mexicanos que están en Estados Unidos y la migración ha impartido cero en los últimos cuatro años.

México sigue siendo, sin embargo, un país tránsito y empieza a ser por sí mismo un país de destino y reconoce el derecho que tienen las comunidades a hacer vida en la frontera; de ahí la política que anunció el presidente Enrique Peña Nieto, en hacer una frontera segura con Belice y con Guatemala. La migración es un elemento que le da estos contextos también a nuestra política exterior.

Es un mundo que enfrenta retos y éstos son muy relevantes en materia de medio ambiente. Una de las películas nominadas al Óscar en el 2012 tenía que ver con el presidente en las Islas Maldivas, que no sabemos dónde están, a lo mejor no hay que preocuparse mucho porque la tesis justamente de este documental es que si los mares crecían más de un metro, las Islas Maldivas iban a desaparecer.

El cambio climático está mucho más cerca que eso, lo propusimos el año pasado, pero en San Vicente y las Granadinas, nuestro vecino en el Caribe, una lluvia torrencial de dos horas, que no llegó a ser ciclón ni huracán, acabó con la cosecha del plátano y en consecuencia con el 20% del producto interno bruto de esa isla, que por cierto, sintió en ese fenómeno la solidaridad de México. Cuando hacemos política exterior, en consecuencia, tenemos que estar conscientes de que ese es uno de los retos importantes que enfrentamos.

No puede uno hacer política exterior sin reconocer que en un mundo tan conectado, la salud pública es un tema también globalizado y que debe de preocuparnos, en consecuencia, lo que pasa con el ébola en África o lo que pasa con la influenza en cualquier parte del mundo como cuando pasó en México, y en donde México fue ejemplo del tipo de protocolos que debieran de seguirse.

Por lo tanto, salud pública es también contexto y elemento del diálogo en nuestra política exterior y no podemos tampoco hacer caso omiso de que el mundo enfrenta hoy conflictos armados relevantes, y que la presencia de México en el mundo se pone en consideración.

Se pone en perspectiva por las características de los conflictos armados; lo que pasa en Libia, en Somalia, en Irak, en Siria, Israel, Palestina, con esa perspectiva lo que implica un conflicto armado como el de Siria; 22 millones de personas, 11 millones de ellas afectadas ya por el conflicto que vive esa región, tres millones desplazadas fuera del país, un millón de migrantes en Líbano. Entre ello, ese fenómeno de la migración, tener cinco millones de habitantes, un millón de desplazados de Siria a Jordania, que previo a ese fenómeno tenía seis millones de habitantes.

Luego entonces, el entender que hay conflictos armados relevantes que impactan en hacer política, y que hacen relevante destacar que México vive en una región ausente de esos conflictos armados, en buena medida y en mucha responsabilidad de la política exterior que ha liderado México, de común acuerdo y de la mano.

Por todo eso, importante reconocerle al presidente que haya hecho uno de sus cinco ejes de gobierno el convertir a México en un actor con responsabilidad global.

¿A qué aspiramos? A un mundo que tiene el contexto que aquí hemos comentado, cuando se voltea a ver a México se le reconozca no sólo que somos una de las 10 democracias más grandes del mundo, sino que somos una democracia eficiente, que da resultados, una democracia capaz de transformar y de mover a México.

Que cuando el mundo nos mire reconozca a México un país que pone al frente de su quehacer a los derechos humanos, eso nos acredita para poder hablar del tema, que somos un país pluricultural y multiétnico, y que esa diversidad se traduce en un elemento de orgullo y de unidad nacional, y que la hemos sabido conducir de tal manera, bien, que en la diversidad hemos exitosos y no hemos sido víctimas de conflictos como los que vemos que resultan de la diversidad en otras latitudes.

Somos una nación, como dijo el presidente César Camacho, de culturas originarias, desde la Olmeca a la Maya, eso nos acredita como civilización, como se comentó en el panel que tuvo lugar justamente antes de esta plática.

Si revisamos nuestra geografía, identificamos 31 destinos que son patrimonio de la humanidad y 25 millones de turistas nos visitan todos los años. Cuando se voltea a ver a México se nos reconoce a como un país abierto con el libre comercio.

Un grupo de inversionistas y empresarios cada vez más globales hacen que la presencia de México en el mundo sea relevante.

Pongo en perspectiva un solo ejemplo para acreditar como esta presencia cada vez más global hace que se hable de México en el mundo; cuando un brasileño se levanta en la mañana, abre su refrigerador y saca de ahí un pedazo de pan, lo más probable es que lo haya hecho Bimbo, si lo calienta en la estufa lo más probable es que se la haya manufacturado Mabe, cuando se sube a su coche ese coche es seguramente de manufactura mexicana, si tiene un refresco lo embotelló FEMSA, cuando va al cine lo hace en un cine de Cinépolis, si le habla por teléfono a la novia lo hace con un servicio que le ofrece Telmex, el refrigerador del que sacó el pan dulce en la mañana es probable que lo haya comprado en Elektra con un financiamiento del Banco Azteca.

Eso acredita el tipo de huella global que hoy tiene México y que se nos reconoce, ofrecemos y se nos reconoce también una política exterior que facilita consensos, cooperación y paz, y se nos reconoce al final porque somos un país joven y un país preparado.

Porque estamos listos en nuestra juventud y con su preparación, para ofrecerle al mundo capacidad de satisfacer los retos con nuestro capital humano de un mundo globalizado.

Por todas estas razones, oportuno e importante que el presidente haya escogido hacer de la política exterior un eje de gobierno, y que nos imponga a nosotros el reto coordinado, de que cuando el mundo ve a México, reconozca en él los valores que aquí acabamos de destacar.

Puntualmente, el presidente nos pidió que nos concentráramos en cuatro objetivos; que trabajáramos en ampliar y fortalecer la presencia de México en el mundo, que trabajáramos en promover el valor de México en el mundo, que el mundo reconociera en México nuestro compromiso con el libre comercio, la movilidad de capitales y la integración productiva, y que el mundo reconociera que México está siempre dispuesto a velar por los intereses de los mexicanos fuera.

Que los mexicanos cuando estén fuera del país y vean la bandera sepan que ahí se les va a ofrecer protección y asistencia, y que sepan también que México sabrá ser generoso con los extranjeros que hagan de México su destino o su paso o su tránsito. Esto se puso de relieve de manera reciente en el fenómeno de los niños migrantes, en donde México ha estado sobreexpuesto a la altura de lo que se esperaba de esto.

Pero más puntualmente, lo que el presidente nos ha pedido, es que la política exterior sea un elemento que ayude al cumplimiento de la política interior que, a través de nuestra política exterior coadyuvemos a generar un México en paz, un México incluyente, un México próspero y un México con educación de calidad. Y esto lo podemos y lo debemos hacer, aprovechando nuestras pequeñas pertenencias.

México tiene pertenencias económicas, pertenencias geográficas, pertenencias culturales, pertenencias multilaterales. Pero el tener la pertenencia no asegura que tengamos diálogo, y el tener la pertenencia y el diálogo no asegura que convirtamos las pertenencias en oportunidades; ese es el reto de nuestra política exterior.

El reto de nuestra política exterior es que, reconociendo nuestra pertenencia geográfica, seamos capaces de traducir en oportunidades. Eso ha implicado que con Norteamérica desarrollemos una agenda amplia y multidimensional; que hablemos de seguridad, porque somos corresponsables ambos; que hablemos de migración, porque es un fenómeno que nos vincula y que nos preocupa, y en donde México trabaja todos los días para que se reconozca la labor del migrante allá, se respeten sus derechos laborales, sus derechos humanos.

Pero que se reconozca también que intercambiamos más de un millón de dólares cada minuto, eso quiere decir que en lo que llevamos aquí hablando hemos intercambiando como 30 millones de dólares ya.

Un millón de cruces legales todos los días. Con Norteamérica en consecuencia, queremos hablar de educación, queremos hablar de logística, queremos hablar de cómo hacer competitiva nuestra frontera, al tiempo que, insisto, seguimos hablando de seguridad y migración.

Con América Central, los mayas, los olmecas, el maíz, el chile el legado histórico que compartimos. ¿De qué queremos hablar con América Central? Tenemos que hablar cada vez más de prosperidad. 50 millones de centroamericanos que están creciendo a un ritmo que les va permitir duplicar su Producto Interno Bruto, más o menos, cada 25 años.

Hoy comerciamos con América Central poco más de lo que comerciamos con España, por lo tanto, con América Central, queremos hablar de prosperidad, queremos hablar de inclusión y queremos hablar de cómo aseguramos para que tengamos una región de paz. Y atrás del diálogo, viene la cooperación de México que se ha expresado en puentes y carreteras, en cruces fronterizos, en acompañamiento, ahora, en la sequía que están enfrentando, en solidaridad en el terremoto que enfrentó Nicaragua; Centroamérica hoy nos siente más cerca que nunca.

El Caribe es nuestra tercer frontera, la es físicamente y hay que trabajar con el diálogo para darle contenido. Con El Caribe compartimos muchas cosas; compartimos el Mar Caribe que es fuente muy importante de nuestro turismo, pero no sólo compartimos playa y mar y no sólo carnavales y música, sino retos y oportunidades.

Con El Caribe queremos ver cómo superamos los retos juntos, cómo mantenemos este mar sostenible, cómo resolvemos problemas de conectividad marítima y aérea, cómo fortalecemos nuestra capacidad para ser frente al cambio climático y lo combatimos y cómo, en general, logramos hacer de la zona, una zona de turismo sostenible.

Con Sudamérica compartimos historia, compartimos libertadores que le dimos al mundo, pensamos que Octavio Paz, que Vargas Llosa, que García Márquez, son primero latinoamericanos, antes de ser mexicanos, colombianos o peruanos. Trabajamos en la Alianza del Pacífico, pero tenemos una interacción puntual, vital, fundamental, en todas las variables desde la educativa, el comercio e inversión con toda la región sudamericana.

Solamente con la Alianza del Pacífico comerciamos hoy 12 mil millones de dólares y somos, por ejemplo, de los principales inversionistas latinoamericanos de entre los cinco más importantes del mundo en Brasil.

Somos parte también de la Cuenca del Pacífico y queremos vincularnos con una zona que hoy explica más del 40% del crecimiento mundial, tenemos en consecuencia que voltear en nuestra política exterior, y en nuestro diálogo, al Pacífico.

De ahí la importancia de la cercanía con China, de ahí lo importante de revindicar el valor de Japón como nuestro principal socio comercial en esa región, de ahí la importancia que tuvimos con países como Indonesia. Si quitamos a Estados Unidos, la mitad del crecimiento del mundo se está dando en la región de Asia Pacífico.

No solamente tenemos pertenencias geográficas, tenemos también pertenencias económicas. México pertenece por derecho propio al G-20 eso quiere decir que está entre los 20 países sistémicamente más relevantes del mundo, lo estamos por el tamaño de nuestra población, lo estamos por el tamaño de nuestra economía, por la fortaleza en sus finanzas públicas, por el potencial que tenemos de crecimiento hacia adelante, pero lo estamos y lo compartimos con otros 19 países hay que centrarnos a ver que México tenga una relación con esos 19 países que reconozcan el efecto y la importancia global que tienen esos países en el mundo y si revisamos los que esto implica encontraremos que hay mucho por hacer.

De los 20 países hay 8 con los que comerciamos, menos con Costa Rica, Costa Rica es muy importante pero sería muy razonable y muy deseable que con esos otros 20 países que están entre los más importantes del mundo tenemos un comercio superior al que tenemos hoy con Costa Rica, recibimos poco de flujo turístico de muchos países del G-20 hay que trabajar para que sean más.

China se ha convertido en uno de los países de inversiones más importantes del mundo, México ha recibido de China al menos de 100 millones de dólares en inversión en los últimos años, eso quiere decir que México tienen una gran oportunidad de compartir con el resto de los países excelente estrategia, diálogo y marco jurídico que de soporte al tipo de relación que queremos tener.

Tenemos además pertenencias multilaterales no se agotan en su actuar con el G-20, no se agotan en su actuar en pertenecías geográficas, porque a México le preocupa junto con otros, hablar de culturas milenarias como con Egipto, reconocer el papel brillante que está teniendo Colombia en el orden Internacional Europeo pero nos preocupamos por forjar consensos para entender el cambio climático.

Esto nos vincula a todos, nos ocupa fortalecer en los derechos humanos es también una preocupación bilateral, queremos eliminar las causas de la pobreza, que haya inteligencia de un México influyente y el trabajo que hacemos en la definición de la agenda post 2015.

Impulsamos decididamente la definición de nuevos objetivos de desarrollo hacemos conciencia que es otro objeto del panel incluirlo de la urgencia y la importancia del desánimo nos preocupa la migración y el respeto de los derechos de los migrantes y tomamos todos los días acciones concretas al respecto impulsamos una reflexión informal y responsable sobre drogas y con esa estrategia le sacamos provecho a cada pertenencia y traducimos la pertenencia en oportunidades.

Termino esta oportunidad, este diálogo con tres consejos pensaba dar cuatro, pero el primero ya me tomé la libertad de darlo en el sentido de que estén cerca de sus amigos. Uno adicional es que es importante aprender a pedir consejo, yo lo hago todos los días busque por ejemplo a Fernando Solana, busque a Raúl Cantú, busque a Gustavo Carvajal, Alfredo Reyes, Augusto Gómez Villanueva, busque a varios justamente para pedirle consejo de qué temas debía tocar en una reunión como esta y como podía motivar el interés de los jóvenes.

Pero lo he buscado en cada desempeño que he tenido, no importa la experiencia que uno vaya acumulando siempre habrá espacios para que por la vía de consejo fortalezcamos nuestra estrategia, fortalezcamos nuestra visión y tomemos mejores decisiones, pedir consejo por sí mismo nos va a ayudar a que nuestro proceso de transformación sea un proceso de formación continuo.

Es importante también y relevante tener vida alterna, uno nunca sabe por ejemplo cuándo aprender a bailar va a ser útil en la política. Ya Ivonne destacó la vez pasada el caso del secretario de Comunicación y la importancia de bailar y cantar, yo también ya sabía que no solamente hay que ser buen político sino que además tener otros elementos de vida alterna y encontrarnos en diferentes aficiones les va a fortalecer su red de vinculación y de talentos finamente y muy importante.

Que sepamos corresponder a la oportunidad que hemos tenido, esta oportunidad que hoy les abre el espacio de formación, de contacto, de relación, de elementos que les van a permitir enriquecer su visión, les da también la responsabilidad de exponerlos en buen uso en ese afán que compartimos todos de transformar junto con el presidente Enrique Peña Nieto a México. Muchísimas gracias a todos por venir.