Muchas gracias, muy buenos días.

Saludo en primer lugar a nuestros anfitriones, al señor Gobernador del Estado de Quintana Roo, a Roberto Borge Angulo, y al Presidente Municipal de Benito Juárez, Paul Carrillo. Muchas gracias por su hospitalidad.

Quiero de manera muy particular saludar con afecto, con aprecio a la presidenta del IMEF, a Nelly Molina, quien ha sido muy generosa al extenderme esta invitación para tener el privilegio de estar esta mañana aquí con ustedes, y no solamente para estar aquí esta mañana, sino que ha sido Nelly, con su liderazgo, con su gran actitud institucional, que ha permitido un diálogo constructivo, fluido, entre la Secretaría de Hacienda y el IMEF.

Muchas de las cosas, algunas de las cosas que ustedes verán que se reflejaron en el paquete económico, en la Ley de Ingresos, en la Miscelánea Fiscal, son propuestas del IMEF, lo cual agradecemos mucho, sin duda gracias a la participación del IMEF tenemos hoy un mejor marco en materia tributaria.

Igualmente a Francisco Alvarez del Campo, director general de EY México, gracias por estar aquí, y gracias por el apoyo que se le da a este importante reconocimiento, a este premio IMEF-EY para fomentar la investigación en temas relacionados con las finanzas, los negocios, la administración y la economía en México.

Quiero destacar algo que está empezando a ser frecuente en los medios nacionales o internacionales. Hace unos días, hace un par de semanas leíamos en la revista The Economist que se hablaba de la historia del consumo en México. El viernes pasado el periódico The Wall Street Journal también sacaba un artículo donde decía, el consumo está creciendo en México, es el consumo de las familias mexicanas lo que está fomentando el crecimiento económico.
Y es real, las cifras de consumo en los últimos meses, en las últimas semanas, son alentadoras: El consumo privado, según el INEGI, en el periodo de enero-agosto está creciendo al 3.4 %.

Y si vamos a algunos indicadores específicos del consumo, las cifras más recientes son muy alentadoras. En primer lugar están, por ejemplo, las ventas de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales, de ANTAD.

Las ventas de octubre que registraron, a tiendas iguales, un crecimiento del 9.8%, es el crecimiento más importante que se ha dado en los últimos cuatro años, que implica un crecimiento real, es decir, por encima de la inflación, del 7.1%.

Si vemos específicamente las ventas de la cadena más grande, que es Walmart, a tiendas iguales en términos reales está creciendo al 8.1%.

Otro indicador que habla de la fortaleza que tiene el consumo de las familias mexicanas es la venta de vehículos en el mercado doméstico. Típicamente cuando pensamos en la industria automotriz mexicana sabemos que es una gran industria exportadora, pero en este 2015 se ha convertido en una industria muy importante por su crecimiento en el mercado doméstico.

De hecho, en el periodo de enero a octubre ya se vendieron más de un millón de vehículos, un millón 64 mil vehículos apenas en el periodo enero-octubre, lo cual representa la cifra más alta en la historia de este indicador desde que se registran las ventas anuales de vehículos, y representa un crecimiento de más del 20% en el número de vehículos que se están vendiendo en nuestro país.

Esto indica que el consumidor mexicano, las familias mexicanas están teniendo, por un lado la capacidad, y, segundo, la confianza para elevar su nivel de compras; y eso está directamente vinculado al poder adquisitivo de las familias mexicanas
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¿Por qué está creciendo el consumo? El consumo está creciendo fundamentalmente, primero, porque México continúa siendo una economía estable, y la estabilidad en este contexto internacional tan complejo, de caída del precio petróleo, de inminente alza en las tasas de interés de Estados Unidos, de un crecimiento global indudablemente lento, la estabilidad está rindiendo frutos.

Prueba de ello es que tenemos hoy la inflación más baja de la que se tiene registro. Hoy tenemos una inflación por debajo del dos y medio por ciento. Y esto sin duda alguna se está reflejando en el bolsillo de los mexicanos y en su capacidad adquisitiva.

¿Por qué tenemos una inflación tan baja? En primer lugar porque tenemos un extraordinario Banco Central. El Banco de México, autónomo, lleva a cabo la conducción de la política monetaria con gran certidumbre y credibilidad.

En segundo lugar, porque muchas de las reformas estructurales impulsadas por el Presidente de la República y aprobadas por el Congreso de la Unión, están ya teniendo un efecto en el bolsillo de las familias mexicanas.

Y esto es tal vez lo que no se percibe con plenitud. Pensemos por ejemplo en los costos de las telecomunicaciones, donde no solamente se eliminó el cargo en materia de larga distancia doméstica, sino que la larga distancia internacional tiene una reducción del 40% en las tarifas; hay una reducción del 8.6% en las tarifas de telefonía móvil; 4.3% en reducción en la telefonía fija, todo esto según las cifras del INEGI.

Y es de esperarse que esta reducción en los costos de las telecomunicaciones continúe conforme se intensifica la competencia. Hemos visto ya anuncios de inversión muy importantes de empresas transnacionales que están invirtiendo en el sector.

Un segundo efecto muy importante de las reformas tiene que ver con el precio de los energéticos. Este año 2015 fue la primera vez que no inició enero con un incremento en el precio de la luz para las familias mexicanas. Al contrario, hubo reducción de 2% en las tarifas eléctricas domésticas que se suma a una reducción muy importante en las tarifas industriales y comerciales, que alcanzan tarifas, la tarifa de alta tensión industrial tiene reducciones de más del 20%.
Y así podríamos hacer un recuento de otros elementos, por ejemplo, la expansión del crédito. El financiamiento interno al sector privado ya superó el 30.6% del PIB, el financiamiento de la banca comercial está creciendo a un 10.5% real, y además están bajando las tasas de interés, particularmente para las personas físicas y las pequeñas empresas.

La Asociación de Bancos de México estima que las tasas de interés para créditos personales, por ejemplo, se han reducido de diciembre de 2013 a agosto de 2015 en 8.6 puntos porcentuales.

Sin duda alguna, este impulso al consumo es hoy la fortaleza más importante que tiene nuestra economía, una economía que está creciendo hoy gracias a su mercado doméstico.

Mientras otros países de la región, otros países emergentes, han entrado en recesión, México sigue creciendo, y está creciendo gracias, insisto, al consumo de las familias mexicanas, al poder de compra de las y los mexicanos.

De ahí la importancia de que sigamos cuidando la estabilidad. Hoy más que nunca, ante el entorno internacional complejo, pero los buenos resultados en materia de demanda interna que tenemos en México, se hace evidente la necesidad de un manejo macroeconómico responsable y prudente.

Por eso quiero desde aquí, si ustedes me lo permiten, extender el más amplio reconocimiento al Congreso de la Unión, a la LXIII Legislatura, por la aprobación del Paquete Económico para 2016; tanto la Miscelánea Fiscal y la Ley de Ingresos, como recientemente, apenas el viernes pasado, el Presupuesto de Egresos de la Federación.

¿Por qué es importante la aprobación del Paquete Económico, que se dio en tiempo y forma, según lo mandata la Constitución? Es importante porque es un paquete económico que abona y construye estabilidad a través de la prudencia fiscal.

Si algo ha destacado a México en los últimos 20 años es precisamente un manejo macroeconómico prudente, responsable, orientado a preservar la estabilidad. Y esto afortunadamente no ha sido la excepción con la aprobación de este paquete económico.

Es un paquete económico en el que ante la caída de los ingresos, el Gobierno de la República hizo un compromiso de no proponer ni alzas en los impuestos, ni nuevos impuestos. Al contrario, lo que se propone son algunas medidas, algunas por cierto propuestas por el IMEF, para generar incentivos para el ahorro y para la inversión.

Y por otro lado, se propone también, ante la caída de los ingresos, una reducción del déficit fiscal, y esta reducción del déficit fiscal se logra mediante una reducción del gasto público.

Es decir, ante el entorno internacional complejo, ante la caída de los ingresos públicos, es el Gobierno Federal quien se está apretando el cinturón a través de un menor gasto público.

Y esto fue reflejado en la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación apenas el viernes pasado por la mañana.

¿Qué medidas fueron incluidas en el Paquete Económico, que representan un aliento para la inversión y para el ahorro? Creo que la más importante de todas, fue lo que no se hizo, que fue no elevar los impuestos, no inventar nuevos impuestos y no incrementar la carga tributaria.

Tras la Reforma Hacendaria de 2013, que entró en vigor en 2014, el Ejecutivo Federal hizo un compromiso, un compromiso de certidumbre tributaria, porque si hay algo que genera desconfianza, que inhibe la inversión, la contratación de personal, es la incertidumbre con respecto a las reglas tributarias, y si bien podemos discutir las virtudes, o los problemas de la Reforma Hacendaria de 2014 –y estoy seguro que aquí todos podemos tener opiniones distintas--, lo que es un hecho es que un país que estuviera cambiando año con año sus reglas fiscales, es un país que generaría enorme incertidumbre y, por lo tanto, desalentaría las decisiones de inversión y de contratación.

Por lo tanto lo más importante que se ha hecho en materia tributaria este año es, en primer lugar, respetar la propuesta del Ejecutivo y el compromiso que ha hecho el Ejecutivo de no elevar los impuestos, no crear nuevos impuestos.

Y este compromiso del Presidente Enrique Peña Nieto se mantendrá vigente hasta el último día de su mandato, el 30 de noviembre de 2018.

Se hicieron, además algunas precisiones y medidas específicas para alentar de manera puntual el ahorro y la inversión: Por ejemplo, se incrementó el límite de deducciones personales; se estableció la deducción inmediata de inversiones para las pequeñas y medianas empresas, es decir aquellas que tienen ventas de hasta 100 millones de pesos al año.

Cabe destacar que la propuesta del Ejecutivo era 50 millones, pero la Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores lo elevaron a 100 millones de pesos. Se estableció un crédito fiscal para aquellas empresas que reinvierten utilidades y que de esa manera, al reinvertir utilidades, disminuyan la carga del Impuesto a los Dividendos.

Se establecieron nuevas reglas para el proceso de desconsolidación, y algunas cosas muy puntuales que tal vez no son las que llegan a las primeras planas de los periódicos; algunas de ellas propuestas por IMEF como por ejemplo el cálculo de la cuenta de inversión en energías renovables, o las modificaciones a la descapitalización delgada, específicamente para la industria eléctrica, o un programa especial para la repatriación de capitales.

Todas estas son propuestas que surgen de un diálogo muy constructivo con IMEF, y por lo tanto yo quiero nuevamente agradecerles su gran disposición al diálogo, sus propuestas muy constructivas que hoy ya se han reflejado en la ley.

Quiero finalmente reconocer a quienes reciben hoy el premio IMEF y EY, sin duda investigaciones que no solamente tienen una gran calidad y por ello fueron merecedores a los reconocimientos, sino también de manera particular, investigaciones que son de interés de la Secretaría de Hacienda, como por ejemplo la investigación que tiene que ver con la estructura temporal de las tasas de interés de los bonos mexicanos, sin duda es algo que queremos leer en la Secretaría de Hacienda, o la que se refiere a la identificación de patrones sobre la trayectoria del tipo de cambio mediante el uso de probabilidad vayeciana, estoy seguro que quienes integramos la Comisión de Cambios y definimos la política cambiaria estaremos muy interesados en conocer dicha investigación, por ejemplo.

Nuevamente muchas gracias Nelly, muchas gracias al IMEF por esta oportunidad, por este privilegio de estar aquí con ustedes, esta mañana en Cancún, esperando que este encuentro sea muy productivo, aunque les haya tocado lluvia para los que les gusta jugar golf el día de ayer--, pero estoy seguro que será, como siempre lo ha sido, un encuentro muy positivo, muy constructivo y de resultados concretos.

Por parte del Gobierno Federal lo que les quiero transmitir es la convicción y la certeza, que en estos tiempos de complejidad internacional, de incertidumbre, lo que algunos llaman volatilidad, la política macroeconómica de México tiene un objetivo: A través de la responsabilidad y de decisiones prudentes preservar lo fundamental que es la estabilidad de los mexicanos, la estabilidad de la economía mexicana, y no como un fin en sí mismo, sino como una condición necesaria, indispensable para fortalecer lo que sí es lo más importante: La economía, el poder adquisitivo de las familias mexicanas.

Muchas gracias, muy buenos días.