Muchas gracias, muy buenos días. Me da mucho gusto saludar a todos los aquí presentes. Saludo en primer lugar al Presidente de la Asociación de Bancos de México, a Luis  Robles. Luis, muchas gracias, no solamente por estar aquí, sino por encabezar a un gremio bancario que está comprometido con la inclusión, con tener un sistema bancario cada vez más cercano a la gente que está fuera todavía del sistema bancario y, por supuesto, con la educación financiera.

Y al saludar a Luis Robles saludo a otros representantes del sector privado financiero, de la Asociación Mexicana de Intermediarios de Seguros, de las Afores, muchas gracias por estar aquí participando en esta Semana de Educación Financiera.

Saludo, por supuesto, a Mario Di Costanzo. Mario, como cabeza de este gran equipo de la CONDUSEF, que son quienes articulan y promueven la Semana de Educación Financiera.

Saludo a la Presidenta de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas.  Norma Alicia, es la primera vez que te toca estar aquí, con nosotros, en tu calidad de Presidenta, muchas felicidades.

Por supuesto, a la Directora General de BANSEFI, Alejandra del Moral. Muchas Gracias, Alejandra; y a todos los servidores públicos que están aquí presentes, al señor Director General del Banco del Ejército, muchas gracias General por estar aquí con nosotros.

Esta es la octava Semana de Educación Financiera. Es la tercera en la que tengo yo el privilegio de participar como Secretario de Hacienda; la primera nos tocó hacerla en Iztapalapa, el año pasado estuvimos en el Museo Tecnológico, hoy estamos aquí  en el Bosque de Chapultepec.

Pero lo que es muy importante es que no solamente estamos aquí en Chapultepec, la Semana de Educación Financiera está ocurriendo en todo el país; en las 32 entidades federativas se están teniendo distintos eventos con la participación del sector público y el sector privado, con muchas empresas, con muchos gremios, participando con un solo objetivo: recordarnos la importancia que tiene la educación financiera y que la educación financiera debe ser un trabajo y un objetivo que no dura una semana, sino que debe realizarse a lo largo de todo el año.

La educación financiera es un instrumento muy poderoso y es una gran oportunidad para México. Es un instrumento poderoso para lograr una mayor inclusión financiera y, por lo tanto, una mayor inclusión social.

Lograr que las familias mexicanas, particularmente las que han estado alejadas o sin acceso al crédito, a la banca, puedan conocer cuáles son los mejores instrumentos para el ahorro, dónde se puede y cómo se puede tramitar un crédito, cómo compararlos, cómo tomar decisiones que van a afectar su patrimonio a lo largo del resto de sus vidas; sin duda, propagar esta información, incrementar la educación financiera de las familias mexicanas es una forma de contribuir a la equidad social, a la inclusión social.

Pero también es una forma de contribuir a la productividad, por ejemplo, en las pequeñas y medianas empresas. Recordemos que en México tres de cada cuatro empleos los generan las pequeñas y medianas empresas. Y muchas veces las propias pequeñas y medianas empresas no tienen los elementos para tomar las decisiones correctas en cuanto al financiamiento y en cuanto al manejo de su flujo de efectivo, por ejemplo.

La Semana de Educación Financiera también es una oportunidad para tener PyMEs más productivas y más eficientes.

La educación financiera puede ayudarnos a prevenir problemas, pero también a capitalizar oportunidades. Y permítanme poner dos ejemplos: Primero, una gran oportunidad que hoy está pasando inadvertida para la gran mayoría de los trabajadores mexicanos, que es el ahorro voluntario, el ahorro voluntario de largo plazo, específicamente en las Afores, en las Siefores.

Los trabajadores que contribuyen con sus aportaciones al Seguro Social, al ISSSTE, y que realizan sus contribuciones obligatorias, la mayoría de ellos desconocen que el ahorro que les genera el mayor rendimiento y que puede tenerles el mejor impacto positivo en su patrimonio, son precisamente las contribuciones voluntarias a las Afores, que hoy representan menos del 1% del total del ahorro en las Afores.

Si pudiéramos lograr que a través de la educación financiera, a través de esfuerzos como esta semana, los trabajadores conocieran que dedicándole 50 pesos a la semana al ahorro voluntario podrían cambiar de manera muy importante su bienestar en el retiro, esta Semana de Educación Financiera y los esfuerzos que se están haciendo aquí por parte de todos ustedes, ya habrían valido mucho la pena.

Un segundo ejemplo de cómo la educación financiera puede ayudar a prevenir riesgos y problemas: Hemos visto muchos casos en el pasado, desafortunadamente algunos en el pasado reciente, donde los ahorradores, sin contar con la información adecuada, depositan su ahorro y su confianza en instituciones que no necesariamente la merecen; en instituciones, por ejemplo, que hacen creer o hacen sentir a sus clientes, que cuentan con un seguro como es el seguro del IPAB, cuando en realidad no lo tienen, y cuando ocurre un quebranto los que pierden son los ahorradores que han sido engañados.

La educación financiera, algunos conocimientos básicos sobre cómo distinguir a las instituciones entre sí, qué preguntas hacer, qué datos solicitar, pueden hacer toda la diferencia en el patrimonio de una familia, en el ahorro de toda la vida de una persona.

Por lo tanto, la educación financiera no es solamente algo que deba de ocurrir, insisto, una vez al año, en este gran evento que es la Semana de Educación Financiera, es algo en lo que debemos que estar trabajando todos los días.

Y el gobierno de la República está trabajando también todos los días para lograr una mayor inclusión financiera; lo estamos haciendo trabajando de la mano de la banca, de la industria de seguros, de las Afores, y de otros intermediarios, y también lo estamos haciendo a través de la banca de desarrollo.

Quiero mencionar solamente dos programas que está llevando a cabo la banca de desarrollo, que hoy son de las apuestas más prometedoras que hay, no solamente en México sino en toda América Latina, para extender la cobertura del sistema financiero.

Me refiero en primer lugar al Programa Bansefi-Prospera. Estamos aprovechando el que hoy Prospera tiene una red de beneficiarios de más de seis millones de mexicanos de bajos ingresos, en su mayoría mujeres, para aprovechar la dispersión de los beneficios y convertirlo en una plataforma de inclusión financiera.

Hoy ya más de 944 mil beneficiarias del Programa Prospera han sido atendidas por Bansefi para su capacitación sobre servicios financieros básicos: Crédito, ahorro y seguros. Y estamos utilizando el programa social más importante por cuantía, que es Prospera, para utilizarlo como una herramienta de inclusión al crédito, al ahorro y a los seguros.

Me refiero también al Programa de Crédito Joven de Nacional Financiera. Hoy ya hay 44 mil jóvenes en distintos estados del país que están preparando su plan de negocios para, por primera vez, acceder a un crédito; son jóvenes entre 18 y 30 años que no tienen historial de crédito, que nunca han recibido un crédito ni de la banca comercial ni de la banca de desarrollo, y que hoy, gracias a Nacional Financiera y a algunos bancos muy importantes de México, bancos comerciales, tendrán por primera vez esa oportunidad.

México se la está jugando a través del Crédito Joven precisamente con los jóvenes, pero para hacerlo un elemento fundamental es precisamente la educación financiera y, por lo tanto, para que un joven pueda acceder a este programa de crédito, lo primero es que tiene que cubrir cursos en línea, tanto con el Instituto Nacional del Emprendedor como con la propia Nacional Financiera, para estar seguros que tiene la información, la educación, para lograr los mejores rendimientos y el mejor uso del crédito como emprendedor, como empresario.

Este es un proceso, insisto, permanente, y es un proceso que impulsa con entusiasmo el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto, pero que no puede limitarse al esfuerzo del gobierno. Necesitamos una amplia participación de la sociedad, del sistema financiero mexicano, y hoy lo más alentador es que es precisamente lo que estamos aquí viendo.

Una vez más quiero agradecer a los bancos, a las aseguradoras, a las casas de bolsa, a las afores que están aquí presentes; a muchas empresas, a muchas organizaciones de la sociedad civil que se han animado a hacer suya la meta de, a través de una mayor educación financiera, tener un México más incluyente y más equitativo.

Muchas gracias, y muchas felicidades.