Una de las herramientas más importantes con las que cuenta la presente Administración para hacer frente a los retos que plantea el entorno internacional es la pronta y ágil implementación de las Reformas Estructurales. El objetivo es lograr que los beneficios de éstas se reflejen en el bienestar de las familias mexicanas, lo cual ya está sucediendo, al contar con menores tarifas eléctricas y de telefonía, mayor acceso al crédito y más barato, mejores condiciones para refinanciamiento de hipotecas, entre otros.

Para continuar con este proceso de implementación, el Ejecutivo Federal decidió proponer en el Paquete Económico para 2016 un esquema que permita que los precios de los combustibles puedan moverse de manera más similar a lo que se vería en un mercado libre, como parte de la transición hacia un mercado completamente liberalizado para los combustibles como lo contempla la Reforma Energética. De acuerdo con ésta, México iniciaría una liberación gradual del mercado de combustibles automotrices, para que partir de 2018 exista en México un mercado abierto a la libre competencia, como el que se observa en la mayoría de los países del mundo, en donde los precios se determinan de acuerdo a las condiciones de mercado.