La corrupción no solo quebranta el Estado de derecho, también inhibe el crecimiento económico y limita las posibilidades de desarrollo. El Banco Mundial ha señalado que este fenómeno puede costar hasta el 10% Producto Interno Bruto mundial, una cifra parecida a la que para México, ha sugerido el propio sector privado.

Más allá del daño que causa a las instituciones, en el ámbito comercial las prácticas corruptas generan distorsiones, propician una competencia desleal y desconfianza tal entre las empresas, que eleva sus costos de operación, de transacción y por ende, reduce sus utilidades. En la mayoría de los casos, como resultado de una falta de transparencia o de integridad entre los agentes que participan en el mercado, lo cual eventualmente afectará la productividad y la competitividad no solo de las empresas, sino del país.

La Secretaría de la Función Pública, a través de la Unidad de Políticas de Transparencia y Cooperación Internacional, pone a disposición material relacionado al combate a la corrupción desde el sector privado, así como herramientas para apoyar el proceso de diseño e instrumentación de un Programa Anticorrupción en una empresa: