Un inventario permite conocer las fuentes emisoras de contaminantes, así como el tipo y cantidad de contaminantes que emite cada una de ellas.

Los inventarios de emisiones están integrados por:

  1. a)     Fuentes de punto (industrias),
  2. b)   Fuentes móviles (vehículos automotores que circulan por calles y carreteras),
  3. c)    Fuentes de área (comercios, servicios, casas habitación y vehículos automotores que no circulan por carreteras), y
  4. d)    Fuentes naturales (erosión de suelo y emisiones biogénicas, entre otras).

 

Los contaminantes incluidos en un inventario de emisiones están determinados por el propósito que cumple de dicho inventario. Por ejemplo:

a)     Cuando se busca conocer el origen de la mala calidad del aire en una zona urbana, se hace un inventario de contaminantes criterio, que puede incluir monóxido de carbono (CO), óxidos de nitrógeno (NOx), óxidos de azufre (SOx), partículas (menores a 10 micrómetros -PM10- y  menores a 2.5 micrómetros –PM2.5-), compuestos orgánicos volátiles (COV), hidrocarburos (HC), y plomo (Pb).  

b)    Si lo que se quiere es conocer el origen de las emisiones que causan el cambio climático global, se hace un inventario de gases de efecto invernadero (GEI), que puede incluir el bióxido de carbono (CO2), el metano (CH4), óxido nitroso (N2O), entre otros.  

La DCA es responsable de actualizar cada tres años el inventario nacional de emisiones (INEM) de contaminantes criterio y precursores. También apoya a los estados y municipios para elaborar y actualizar sus propios inventarios.