Es la subespecie de Lobo gris más pequeña de Norteamérica y pertenece a la familia de los cánidos, carnívoros que incluyen también a la zorra, el coyote y el perro doméstico.

A finales de los años setenta del siglo pasado, fueron capturados en nuestro país los últimos siete ejemplares de Lobo mexicano en vida silvestre para iniciar su recuperación. Hoy, tras casi 30 años de reproducción en cautiverio, se ha logrado incrementar la población necesaria para la reintroducción de la especie a una vida libre.

Las principales amenazas a las que se enfrentó el Lobo mexicano fueron la pérdida de su hábitat a causa de actividades agropecuarias, la escasez de sus principales presas y las campañas para erradicar depredadores de ganado.

Desde la década de los años ochenta, México y Estados Unidos trabajan en su recuperación. En nuestro país fue desarrollado en 2008 el Programa de Acción para la Conservación de Especies, que incluyó al Lobo mexicano, catalogado como “probablemente extinto en el medio silvestre” en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, e incluido en los listados de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).

En octubre de 2016 la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) liberó siete ejemplares de Lobo mexicano en Chihuahua, los cuales pasarán por un proceso de adaptación al medio natural y serán monitoreados vía satelital para su estudio. Se trata de la novena camada liberada en México.

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El Programa de Conservación y Recuperación del Lobo gris mexicano coordinado por la CONANP ha alcanzado con esta reciente liberación un total de 28 ejemplares devueltos a la vida libre (13 machos y 15 hembras), desde su primera reintroducción en 2011 tras años de estar ausente de los pastizales y bosques mexicanos.

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Con información de la CONANP.