La misión de la OPAQ es poner en práctica las disposiciones de la Convención sobre las Armas Químicas (CAQ) para lograr un mundo libre de armas químicas y de la amenaza de que se empleen, un mundo en el que se fomente la cooperación para el uso de la química con fines pacíficos. Con ello, persigue como objetivo fundamental, contribuir a la seguridad y estabilidad internacionales, al desarme absoluto y general, y al desarrollo económico mundial.

Con tal propósito, el Secretariado propone a los Estados Miembros de la OPAQ políticas que permiten aplicar la CAQ, y elabora y ejecuta programas con ellos y para ellos. Estos programas tienen cuatro objetivos principales:

  • Proporcionar un régimen creíble y transparente de verificación de las operaciones de destrucción de las armas químicas y evitar de este modo su fabricación futura, velando al mismo tiempo por los intereses nacionales legítimos en materia de seguridad y derechos de propiedad;

  • Prestar asistencia y protección contra las armas químicas;

  • Promover la colaboración internacional para el uso de la química con fines pacíficos; y

  • Conseguir la universalidad de la OPAQ facilitando la cooperación internacional y la creación de capacidad a nivel nacional.

    Esta labor se fundamenta en dos principios esenciales: primero, el carácter multilateral de la CAQ como factor central; y segundo, la aplicación por igual de las disposiciones de la CAQ a todos los Estados Partes.

    ANTECEDENTES

    La Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, la Producción, el Almacenamiento y el Empleo de Armas Químicas y sobre su Destrucción (también denominada Convención sobre las Armas Químicas o CAQ) se abrió para la firma en una ceremonia celebrada en París el 13 de enero de 1993. Dos días después, 130 Estados ya habían procedido a su firma. Cuatro años más tarde, en abril de 1997, la Convención entraba en vigor con 87 Estados Partes –la ratificación de la Convención por un mínimo de 65 Estados, lograda en noviembre de 1996, fue condición previa para iniciar la cuenta atrás de 180 días hasta la entrada en vigor de la Convención.

    Con el fin de preparar la entrada en vigor del tratado y la aplicación del régimen de verificación, se creó una Comisión Preparatoria (PrepCom) en 1993. Su misión consistía en sentar las bases para la creación del órgano permanente de aplicación para la CAQ: la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ). La PrepCom tenía su sede en la Haya, ciudad que también se convertiría en la sede de la OPAQ.

    Con la entrada en vigor de la Convención, la OPAQ comenzó de forma inmediata a trabajar sobre la aplicación de la Convención. Tanto la Convención como su órgano de aplicación están pensados no sólo para adaptarse a los cambios de la situación internacional y a las necesidades cambiantes de los Estados Partes, sino también para reaccionar ante los rápidos cambios científicos y tecnológicos.

    México firmó la convención el 13 de enero de 1993 y la ratificó el 29 de agosto de 1994, siendo el primer país del Continente Americano en hacerlo. La Convención fue promulgada en el D.O.F. el 5 de octubre de 1994. Nuestro país es un activo promotor de su universalidad y efectiva observancia. En cumplimiento de las obligaciones que emanan de la Convención, el 11 de julio de 1997, México declaró que no posee, ni ha poseído, ni tampoco produce armas químicas.

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