Aldama llegó en la madrugada del 16 de septiembre de 1810, de inmediato puso al tanto a Hidalgo de la situación, misma que fue analizada por los tres insurgentes. Los acontecimientos sucedidos sólo mostraban el camino del levantamiento armado:

El 16 de septiembre cayó en domingo, día de mercado en el que mucha gente se congregaba en el pueblo desde muy temprano. Luego de hacer sonar las campanas de la iglesia para reunir a la multitud, Hidalgo instó a los presentes a la rebelión, suceso que ha pasado a ser conocido en la historia de México como el Grito de Dolores.

Así fue como dio comienzo al movimiento armado que inicialmente sólo pedía autonomía con respecto a las medidas impuestas por la administración virreinal y manifestaba el rechazo a la usurpación francesa en el trono español, respetando y defendiendo siempre el lugar que le correspondía al monarca Fernando VII, convirtiéndose en la “primera gran revolución popular de la América hispana”.