Mártir de Cuilapan, Gro. Julio 17, 2013

PALABRAS DE ROSARIO ROBLES BERLANGA, SECRETARIA DE DESARROLLO SOCIAL, DURANTE EL RELANZAMIENTO DE LA CRUZADA NACIONAL CONTRA EL HAMBRE.

Muy buenas tardes. Les prometí que estaría aquí el presidente Enrique Peña Nieto y, como él dice, promesa cumplida.
Aquí está. Licenciado Enrique Peña Nieto, presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. Sr. Otto Fernando Pérez Molina, presidente Constitucional de la República de Guatemala: muy bienvenido, señor presidente, al igual que toda su comitiva que le acompaña. Licenciado Ángel Aguirre Rivero, gobernador Constitucional del estado, muchas gracias.
Quiero decir aquí que, realmente lo que estamos haciendo en Guerrero, es en gran medida por la colaboración y participación del gobierno del estado. Licenciado José Guadalupe Rivera Ocampo, presidente municipal de Mártir de Cuilapan, que ha encabezado este proyecto de la Cruzada Nacional Contra el Hambre de manera muy, muy entusiasta.
Estimados miembros del gabinete; distinguidos miembros del presídium; señoras y señores; medios de comunicación.
Señor presidente. Mártir de Cuilapan fue escogido como municipio piloto para demostrar en los hechos en qué consiste la Cruzada Nacional Contra el Hambre.
No voy a repetir la información que ya se ha proporcionado en su recorrido. Voy a destacar en qué consiste la diferencia de esta estrategia. Vale la pena mencionar que por primera vez se reconoce que hay hambre en el país, que en pleno siglo XXI millones de mexicanos no pueden ejercer su derecho a la alimentación, ni tampoco otros derechos sociales fundamentales.
El Gobierno de la República decidió que, si algún adversario había que combatir, era el hambre que lacera, que duele, que avergüenza, que nos impone un desafío ético; que nos obliga a unir manos y esfuerzos por encima de cualquier diferendo. Lo primero que tuvimos que hacer fue romper con la idea del gobierno archipiélago.
Empezamos por romper la inercia de años. Había que cambiar la lógica. Los programas sociales se aplicaban sin ninguna coordinación ni concurrencia; no había diálogo entre las dependencias federales; tampoco entre el gobierno federal y los gobiernos estatales y municipales. Por eso se estableció la Comisión Intersecretarial de la Cruzada Nacional, que lleva ya ahora cinco reuniones, que alineó por primera vez todas las acciones y programas en función de los indicadores en los que se quiere incidir. A su vez, en 31 estados se han instalado las comisiones estatales, y en la mayoría de los municipios se ha concretado ya la Comisión Municipal como parte del Sistema Sin Hambre.
Por primera vez se contará con una matriz de inversión en cada municipio, organizada de manera transversal, en función de los indicadores que deseamos mover, que no es otra cosa que el acceso a los derechos básicos de educación, salud, vivienda, alimentación, servicios, seguridad social, equidad de género y participación comunitaria.
Todas las acciones de los tres niveles de Gobierno están siendo planeadas para poder disminuir las carencias y para garantizar coberturas reales. Toda la estrategia ha convertido al territorio en su eje articulador. Estamos construyendo una política social desde abajo. Romper con la idea de que cada Secretaría y orden de Gobierno son islas se dice fácil, pero ha sido y es una tarea extremadamente compleja que hace ya a este Gobierno diferente y mucho más eficaz.
En este municipio estamos demostrando que la Cruzada Nacional es algo más que el reparto de despensas.
Ese hubiera sido el camino fácil, el que arrancara aplausos más rápido. Pero usted asumió una visión de Estado y con sentido de trascendencia.
La instrucción fue muy clara. Se trata de garantizar el derecho a la alimentación, pero también el acceso a un piso básico que permita que los más pobres entre los pobres, que viven en zonas rurales pero también en las ciudades o que en su mayoría son indígenas, mujeres o niños, puedan hacer efectivos sus derechos sociales. Su indicación fue muy clara: en este Gobierno no hay cabida para la simulación, asumiendo así el reto enorme de transformar el rostro de estas comunidades.
Es, desde luego, un proceso de largo alcance, los resultados se medirán al cabo de los años, pero es una estrategia efectiva basada en un enfoque de derechos y sujeta a la evaluación permanente.
Ya lo estamos viendo aquí en Mártir de Cuilapan. Ya estamos viendo que este municipio se está moviendo y añejas aspiraciones hoy están siendo una realidad, como la electrificación de toda la comunidad y el acceso al agua potable. Desde luego que abatir la carencia alimentaria es el objetivo fundamental. Por ello, aquí se ha ampliado la cobertura de Diconsa y Liconsa, dándole otra vez el sentido social a estas empresas.
Se ha ampliado la dotación de acceso a complementos nutritivos, se han puesto en marcha reuniones de educación y aquí están las mujeres, que han sido anfitrionas en sus casas de estas reuniones, y sobre todo, se ha fortalecido la capacidad productiva de las comunidades, tanto para el autoconsumo como para la venta local de sus productos.
En las asambleas, señor presidente, la gente estableció sus prioridades.
Lo más importante es que nos dijo que no quería depender sólo del Gobierno.
Que querían recuperar su capacidad productiva, que querían apoyos para sus actividades como la producción agrícola, de mezcal, de miel o del tejido de palma.
Esa es otra de las grandes diferencias de esta estrategia. Deja atrás el viejo prejuicio de que estas comunidades no tienen potencial productivo y están condenadas a vivir sólo de subsidios. Por el contrario, la Cruzada concibe la inclusión productiva como el mejor mecanismo para combatir la pobreza y la desigualdad, como el único camino que empodera a los ciudadanos y les da autonomía y dignidad, que rebasa el asistencialismo.
De manera prioritaria se apoyaron diversos proyectos productivos, y eso haremos en todos los municipios. Dentro de estas actividades destaca el tejido de palma.
Les sorprendería que en todo momento, mientras están en la asamblea, en la fila de Liconsa o en sus casas, las mujeres están tejiendo la palma.
Es un trabajo arduo, mal pagado. Ahora, las mujeres están siendo apoyadas por Fonart y, como un tributo a su trabajo, a su esfuerzo, como un reconocimiento a su labor muchas veces invisible, hoy quisimos vestir este templete con su arte, para mostrar a México y al mundo que en estos lugares, como nos lo dijo Conaculta, no sólo hay que llegar a partir de las carencias, sino también a partir de lo que sí tienen, que es de una gran riqueza: su cultura e identidad. Por eso en este templete vemos el tejido de palma de las mujeres de Mártir de Cuilapan y de la región.
Por último, aquí estamos demostrando una de las grandes diferencias. El nuevo enfoque que queremos dar a la política social es la participación ciudadana y comunitaria.
La diferencia está no sólo en lo que hacemos, sino en cómo lo hacemos.
Se realizaron asambleas, se construyeron comités comunitarios, que están aquí presentes; la gente habló y definió la ruta a seguir. Se incorporó a organizaciones de la sociedad civil y se firmó un convenio con la Universidad Autónoma de Guerrero para que sus jóvenes sean los brigadistas que hagan el trabajo en la comunidad. Aquí están todos presentes, para ratificar con su presencia el compromiso con el nuevo camino emprendido.
Estamos ante un nuevo paradigma que rompe con la lógica individualista que desdeñaba la tradición comunitaria de nuestro pueblo. Estamos generando cohesión social. Con esta estrategia se marca un antes y un después. Lo que estamos haciendo es para que se ejerzan los derechos, para construir ciudadanos, para romper con las lógicas clientelares y corporativas, porque no hay mejor vacuna para ello que el empoderamiento de los de abajo. Y esto, quiero decirlo muy claro, para nada es regresar al pasado.
Por el contrario. Aquí se está demostrando que su gobierno tiene como premisa básica ser un gobierno cercano a la gente. Que la paz y la prosperidad sólo podrán conseguirse si construimos un México incluyente.
Señor presidente: este ejercicio piloto que hoy observamos se está empezando a replicar ya en la mayoría de los municipios.
El trabajo será arduo si realmente se quiere transformar esta realidad de desolación y pobreza.
Pero usted nos dio instrucciones muy claras y nosotros reafirmamos hoy nuestro compromiso.
Aquí tuvimos la oportunidad de escuchar a doña Alicia Rojas quien, por la falta de servicios médicos en la comunidad, perdió una pierna, que le fue amputada por una infección.
Cuando, con lágrimas en los ojos, me dijo que su vida había cambiado porque ya había agua en su casa, rampas en su vivienda para desplazarse, pues está sola y a cargo de su pequeña hija de dos años; que tenía piso y techo, comida en la mesa y un centro de salud funcionando las 24 horas, al cual acudí, supe que estábamos por el camino correcto.
Eso es lo que importa. Eso es lo que al final será su legado.
El que México se sienta orgulloso porque millones de Alicias, Franciscos, Pedros o Marías serán ciudadanos de primera, por la sencilla razón de que en lugar de hambre tendrán esperanza en el corazón y dignidad. Y eso sí, señor presidente, es mover a México.
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