La sociedad civil debe ser la protagonista de la Cruzada Nacional Contra el Hambre y trabajar de manera coordinada con el Gobierno de la República a favor de los millones de mexicanas y mexicanos que hoy reclaman justicia social, afirmó la Secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga, al abrir la convocatoria a organizaciones sociales y privadas, empresarios, iglesias, académicos e investigadores para participar en esta gran estrategia.

En el salón Adolfo López Mateos de la Residencia Oficial de Los Pinos, y ante el Presidente Enrique Peña Nieto, la responsable de las políticas sociales del país destacó que la instrucción del Primer Mandatario es fortalecer la estrategia de la Cruzada con las aportaciones y experiencia de las más de 19 mil organizaciones de la sociedad civil registradas.

En este sentido, Robles Berlanga aseguró que “la sociedad debe ayudar a la sociedad; la sociedad debe compartir con el Gobierno y el Gobierno con la sociedad a favor de los que menos tienen, de los millones de mexicanos que hoy reclaman justicia social.”

Indicó que la intención es alcanzar un involucramiento con las organizaciones civiles del país para generar espacios de participación, tanto en el Consejo Nacional para la Cruzada Contra el Hambre, que deberá estar integrado en menos de 30 días, como en el Comité de Expertos que acompañará este esfuerzo institucional con su experiencia y amplia capacidad.

La Titular de la Sedesol enfatizó que el de Enrique Peña Nieto es un Gobierno que “abre las puertas” a la participación de la sociedad en general, por lo que ha iniciado este esfuerzo de colaboración para enriquecer las propuestas que permitan abatir el hambre de 7.4 millones de mexicanos en condición de pobreza extrema y carencia alimentaria.

A nombre de la sociedad civil y con la representación del Foro Nacional de Alimentación y Nutrición (Fonan), Teresa Shamah Levi reconoció la sensibilidad del actual Gobierno, “ya que la iniciativa de la Cruzada significa un reconocimiento de la grave situación que afecta a un gran número de mexicanos, y la voluntad política para resolver este problema de forma urgente y decidida”.

Explicó que se trata de un primer paso, al cual deben seguir inmediatamente otras acciones de políticas públicas con una visión integral de bienestar, construcción de ciudadanía y que garanticen los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales acordes al Proyecto Nacional de Crecimiento, Desarrollo y Justicia de todos los mexicanos.

En este sentido, y como resultado del trabajo sociedad-gobierno, anunció que de cara a la Cruzada Nacional contra el Hambre, junto con la Sedesol han concertado cuatro mesas de trabajo: la primera, dedicada a analizar el sistema agroproductivo, con especial énfasis en la autosuficiencia y soberanía alimentarias; la segunda, de abasto, consumo y regulación de alimentos para recuperar la saludable cultura alimentaria mexicana; la tercera, sobre salud y nutrición enfocada al desarrollo de un sistema de salud integral, y la cuarta, para plantear las propuestas susceptibles de incorporar en el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018.

En su intervención, el Presidente Ejecutivo de la Asociación Mexicana de Bancos de Alimentos (AMBA), Federico Díaz-González Celaya, dijo que la Cruzada es una gran oportunidad para sumar esfuerzos entre autoridades, iniciativa privada y sociedad en general, para llevar alimentos y herramientas a quienes más lo necesitan y, con ello, lograr su autosuficiencia y la construcción de un futuro más digno y mejor.

“En AMBA hemos trabajado durante casi dos décadas en el combate al hambre y la pobreza alimentaria, con lo que hemos construido una extensa red de bancos de alimentos en todo el país, que atiende actualmente a un millón 200 mil personas, gracias al rescate anual de 128 millones de kilos de alimentos, que representan sólo el 3 por ciento de lo que se pierde en la cadena alimentaria en México”, indicó.

Por su parte, el Presidente de la Organización Un Kilo de Ayuda, A. C., José Ignacio Ávalos Hernández, llamó al Gobierno y a la sociedad civil a asumir su responsabilidad histórica como agentes de cambio para saldar la factura de la injusticia y la desigualdad entre los mexicanos.
“Hay que abordar la desnutrición de manera integral: niño a niño, persona a persona. No más enfoques de coberturas alcanzadas o de magnitudes presupuestales, sino de resultados obtenidos en cada mexicano, con nombre y apellido, poniendo a las personas en el centro del desarrollo y revalorando su dignidad, alejándonos, en consecuencia, del asistencialismo y del clientelismo”, sostuvo.