México, D. F., a 11 de diciembre de 2013
 Muy buenos días.
Muchas gracias.
Perdón por modificar la agenda de las intervenciones. Me hubiera encantado escuchar a todos y a todas, pero ahora sí que nuestra agenda es bastante estricta y tenemos una reunión con organismos internacionales en este momento, y es en el Centro, y hay de por medio una serie de eventos que hacen que el tránsito no sea muy fluido.
Quiero agradecer la invitación y reiterar nuestro compromiso con todas estas causas; con esta causa que tiene que ver con combatir la desnutrición infantil y, particularmente, con la causa que encabeza José Ignacio Ávalos y Un Kilo de Ayuda. Muchísimas gracias por todo este trabajo, este esfuerzo. Me queda clarísimo que este Ranking Nacional de Nutrición Infantil va a ser básico, un instrumento muy importante para la toma de decisiones en el marco de la Cruzada Nacional Contra el Hambre y uno de sus objetivos, el segundo, que tiene que ver con la desnutrición infantil aguda y a la que habrá que sumarle, por supuesto, el compromiso y la meta de ir eliminando también la desnutrición crónica.
Yo creo que es parte de lo que se ha observado en el marco del Consejo de la Cruzada Nacional contra el Hambre y del Comité de Expertos, aquí están algunos que nos han acompañado y que ha sido todo este año de diseño, de definición y de puesta en marcha de una serie de estrategias que van en este sentido.
Me parece muy importante señalar que uno de los grandes objetivos que aquí se está planteando, lo tenemos que ir evaluando y lo tenemos que ir midiendo; es totalmente cierto que un instrumento como la Ensanut, de la cual se derivan otro tipo de instrumentos, como el ranking, son muy importantes y  como país necesitamos que no sea cada seis años, sino que sea en momentos oportunos, que nos permitan tomar decisiones. Tenemos que dejar de ver esto como un gasto; esto es una inversión social, no es gasto; esto es para garantizar que las políticas que se tomen sean realmente focalizadas y sean destinadas hacia tener un impacto real, medible, cuantificable, y que nos permita ir garantizando que las metas se van alcanzando.
Entonces quisiera, a nombre del gobierno de la República, y particularmente como presidenta encabezadora de la Cruzada Nacional Contra el Hambre, asumir el compromiso de que busquemos mecanismos de evaluación intermedios que nos permitan ir evaluando el impacto de todas las políticas públicas. Quisiera señalar que desde el principio de la administración del presidente Enrique Peña Nieto, se puso en el centro de la agenda nacional el problema del hambre, el problema de la falta de alimentación y del ejercicio de este derecho constitucional y, por supuesto, el tema de la desnutrición. No tuvieron que pasar acontecimientos para que tuviéramos clarísimo que éste era un tema de la agenda pública y que era una preocupación fundamental del gobierno, y que había que actuar de manera inmediata.
Por eso hemos estado trabajando en este sentido. Ya pusimos como programa, el Programa de Comedores Comunitarios; tenemos al día de hoy 700 comedores que hemos podido instrumentar, 500 de ellos en el estado de Guerrero; vamos a una estrategia también muy fuerte, también de comedores comunitarios, en Chiapas; no menciono a Oaxaca porque tiene un programa estatal muy importante en este sentido, y en otras entidades que tienen el problema en las comunidades más alejadas, donde estos niños y niñas tiene una condición de desigualdad muy importante. Hemos reorientado nuestro impacto a nivel de la leche Liconsa, que era un programa metropolitano, urbano; en este año, 700 mil nuevos beneficiarios de la leche Liconsa son de comunidades rurales, de comunidades aisladas, de zonas a las que nunca había llegado la leche fortificada Liconsa y esto nos va a permitir mejorar, de manera importante, la nutrición de estos niños.
A través, obviamente, de la Secretaría de Salud, y también desde la Secretaria de Desarrollo Social a través de la red Liconsa, estamos desarrollando una campaña muy importante de promoción de la lactancia materna en los primeros seis meses, para que podamos incentivar este aspecto, que es fundamental. Hemos incorporado también un nuevo programa, que es la tarjeta SINHambre, en el que ya participan 250 mil familias de escasos recursos, que obtienen 13 productos básicos avalados por nutriólogos, entre ellos harina de maíz fortificada y la leche Liconsa fortificada, que nos permitirá también tener una mejor nutrición de estas familias, además de reorientar todo el programa de suplementos a través del esquema de Oportunidades, que también es un elemento muy importante que tiene que ver con la anemia, y que nos va a ayudar si logramos que tenga el impacto que queremos, porque son suplementos que se han dado durante años, pero muchas veces no tenemos la garantía de que se consuman por los niños y por las niñas, y estamos haciendo un esfuerzo muy grande.
De ahí el convenio que ha firmado Oportunidades con Un Kilo de Ayuda para que podamos ir haciendo una medición del impacto de la tarjeta SINHambre y de estos esquemas que estamos instrumentando, y también del trabajo conjunto que realizaremos con Un Kilo de Ayuda para que, en el caso de los niños que están asistiendo a los comedores comunitarios, podamos medir peso y talla y puedan tener su cartilla, y podamos tener este esquema de medición como programa, como programa piloto que nos permita acreditar este mecanismo.
Adicionalmente, en nuestras tiendas Diconsa hemos inaugurado el semáforo para calificar los alimentos nutritivos y hemos tomado la decisión, en el Consejo de Administración de Diconsa, de que no se venderán productos chatarra en las tiendas del sistema Diconsa de México.
Estamos trabajando en este sentido.
Aquí simplemente quiero reiterar el compromiso que tenemos, la importancia, porque así nos lo han dicho nuestros expertos, de garantizar que realmente podamos medir, por lo menos, el peso y la talla de estos niños y niñas, que lo hace el Sistema de Salud, pero que tenemos que avanzar a un esquema probablemente de mayor participación, incorporando a la Secretaria de Educación Pública para que en las escuelas se pueda llevar a cabo este procedimiento; incorporando a nuestros promotores comunitarios; incorporando al DIF; incorporando a muchas instancias del gobierno que nos permitan realmente garantizar que todos nuestros niños y niñas tengan un seguimiento en este sentido, sobre todo quienes viven en las comunidades más pobres.
 De ahí que la discusión, y yo invitaría a todos a participar en todo este trabajo que tiene que ver con la elaboración del Programa Nacional Sin Hambre, que plantea la meta de que éste sea un país sin hambre, con todo lo que esto implica, y en el que este tipo de temas deberán tener un aspecto fundamental.
No obvio decir que parte de todo este trabajo que hemos hecho en Liconsa, Diconsa, Oportunidades, ha sido también con una participación muy importante del Instituto Nacional de Salud Pública. Muchas gracias, Dr. Mauricio Hernández por este apoyo. Y finalmente decir que hemos dado pasos muy importantes.
Dimos un paso muy importante en materia de reforma educativa en este país, para garantizar una mayor calidad de la educación en México, pero si no trabajamos en el esquema de los mil días, si no trabajamos desde que la madre está embarazada y en los dos primeros años de vida de esos niños y esas niñas, la reforma educativa seguirá siendo muy importante, seguirá siendo básica para aumentar la calidad, pero estos niños de todos modos entrarán en una condición de desventaja al sistema educativo y no tendrán ninguna posibilidad en Enlace ni en PISA, si no trabajamos en los primeros mil días.
Por eso tenemos que asumir este compromiso muy claro, y no les quepa la menor deuda que desde esa trinchera también estamos trabajando en el gobierno de la República. Muchas gracias a todos y muy buenos días.
 ooOoo