Las brigadas de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) continúan sus recorridos para levantar el censo casa por casa para verificar los daños causados por los sismos y aplicar el Programa de Empleo Temporal Inmediato (PETI), en cumplimiento de la instrucción girada por la titular de la dependencia, Rosario Robles Berlanga, de apoyar a todas las familias cuyas viviendas resultaron dañadas.

Los brigadistas recaban la información para requisitar el Cuestionario Único de Información Socioeconómica (CUIS), que permita a las familias recibir un pago único por 1,260 pesos por la limpieza y levantamiento de escombro de sus viviendas.

En la Casa de la Cultura de Petatlán, frente a la Iglesia del Padre Nuestro, cerrada por los daños estructurales que presenta tras los recientes sismos, la gente llega poco a poco y se forma para recibir los apoyos del PETI, que en este municipio beneficia a los habitantes de 32 localidades.

El pagador de Telecom enumera las comunidades de Alpuyeque, El Anonito, Barrio Nuevo, El Camalotito, El Camarón, Coyuquilla Norte, Coyuquilla Sur, La Finca, Limón, Loma Bonita, Mameyal, Las Mesas, Molonga, Piedra de Veliano, Los Planes, Río Chiquito, Las Salinas, San Jerónimo, La Soledad y Miyagua, entre otras, para que la gente haga fila donde les corresponda.

En Petatlán se pagó 1.1 millones de pesos a 880 personas; en Tecpan de Galeana, se pagaron 2.2 millones de pesos a 1,700 beneficiarios, entre ellos quienes viven en Papanoa, donde resultaron dañadas aproximadamente 400 casas; en San Luis, 200, y en Tenexpa, 40, con diferentes grados de afectación.

La Delegación en Guererro de la Sedesol ha beneficiado a 4 mil 353 personas, a quienes ha pagado jornales por 5.4 millones de pesos; los apoyos se entregarán también en otros 28 municipios guerrerenses, donde un total de 9 mil 500 viviendas resultaron afectadas por los sismos.

Da miedo que truene la tierra

En Petatlán, la iglesia del Padre Nuestro está cerrada. Está agrietada por los sismos. Nadie puede hincarse frente al Santo Patrono del pueblo para pedir su protección, pero eso no hace menos la fe de la gente, que devotamente ha colocado cientos de veladoras junto a la reja del atrio. El temor persiste, porque la tierra retumba y siguen los temblores.

"¿Cómo no vamos a tener miedo, a quién no le da miedo que tiemble la tierra? La gente no sabe adónde ir, dónde dormir", cuenta Gabriela, mientras atiende un puesto de mercaderías en la explanada de la Casa de la Cultura.

Coincide don Cutberto Hernández Saucedo, de 62 años, quien vive en el número 23 de la calle Montes de Oca. "Los temblores nos han agarrado desprevenidos: primero el del viernes; luego, el del jueves, y el de la madrugada del sábado. Todo ha sido muy feo. Mi preocupación es que la casa se cuarteó, y que mi mujer, Esther González Plancarte, sufre de los nervios y es difícil controlarla cuando tiembla, porque se asusta, grita, llora y hasta se me ha desmayado".

Don Cutberto cuenta su historia a Rocío Reyes Rueda y Cristhel Ríos Salgado, promotores de la Sedesol que tocaron a su puerta para levantar la CUIS, que le hace beneficiario de los recursos del PETI. En su casa se ve la grieta que da al viguetón superior del techo. "Es como si hubieran abierto el adobe con un cuchillo". Sobre el aplanado se marca un mapa incierto entre el rosa del aplanado y el café de los adobes rotos.

"Tenemos miedo, porque sólo Dios sabe qué hay debajo de la tierra, pero de que nos están ayudando, nos están ayudando. Ahora ya me tomaron mis datos para darme un dinerito por limpiar mi casa, dice mientras Rocío pinta sobre la pared el registro: SDSA3299792. Casa censada.

En la calle Montes de Oca, casi todas las casas son de adobe y de teja y tienen algún tipo de daño. Las encuestadoras de la Sedesol pasan a la casa de la señora Minerva Medrano, de 70 años. Es una casa pintada de verde pistache. Las invita a sentarse en un sillón floreado, desde donde se ve la luz que penetra entre los tejamaniles rotos y las cuarteaduras del techo.

Rocío explica a Doña Minerva en qué consiste el apoyo del PETI: "Es un apoyo de la Sedesol, por los daños que sufrió su casa, para que ustedes nos ayuden a limpiar sus casas. A cambio van a recibir 1.260 pesos".

En la calle, la gente amontona la teja quebrada, cascajo y terrones desprendidos de las casas. Hay techos que se han desprendido totalmente.

Es el turno de Román Alba Martínez, de 67 años, quien guía a los brigadistas a su casa. Le urge que vean el ala izquierda, que está a punto de desprenderse. La fachada blanca muestra una grieta irregular. "Primero fue el agua; luego el temblor, lo que la dañó. Y con los temblores siguientes, está a punto de caerse".

Don Román también recibirá los apoyos de la Sedesol, a través del PETI, conforme a la instrucción de la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga, de brindar todo el apoyo a las familias guerrerenses afectadas por los sismos.

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