Núm. 105 Tlaola, Pue., a 03 de abril de 2015

Dalí Nolasco Cruz es una joven activista que desde pequeña vio cómo su madre, María Lucía Cruz de la Rosa, socia fundadora de la organización Xasasti Yolistli, trabajaba con las mujeres indígenas de la comunidad; hoy, Dalí es responsable de ventas de la línea de productos Mopampa, que trabaja también el empoderamiento de las mujeres, el acceso a sus derechos, “coaching” ontológico y la permacultura.

Mopampa y Xasasti Yolistli trabajan de manera conjunta: “Xasasti es la madre y Mopampa, la hija”, refiere Dalí, quien menciona la importancia de que los jóvenes formen parte de este tipo de iniciativas. El grupo de mujeres comenzó a incorporar a las hijas porque decían que el proyecto que estaban haciendo debía tener futuro.

Las mujeres indígenas productoras de Tlaola deseaban mejorar económicamente, pero necesitaban avalar el crédito a fondos regionales de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI). Al no tener propiedades, surgió la idea de crear una organización “de mujeres pensada en mujeres”, y fue así como Lucía Cruz de la Rosa presentó el proyecto a Xasasti para financiar la producción de este grupo y dar el salto “de la producción a la transformación”.

Xasasti solicitó financiamiento para el proyecto y poco a poco comenzó a construirse la planta de Mopampa. Desde hace dos años, el Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol) ha apoyado a Xasasti Yolistli en el fortalecimiento y consolidación de Mopampa.

Una característica de esta empresa es el cuidado de las reglas sanitarias, por lo que los recipientes que utiliza son de acero inoxidable. Además, han buscado recursos para producir orgánicamente, por medio de terrazas, en invernaderos, y dar a conocer a la comunidad otras formas de producción.

Mopampa significa “por ti” y comulga con la filosofía de la empresa, que busca presentar un producto de calidad, lo que la hizo integrarse al movimiento internacional Slow Food, que promueve una combinación de placer y conocimiento en la gastronomía.

El chile serrano de Tlaola está dentro del arca del gusto, que pertenece a dicho movimiento y busca descubrir y salvar un catálogo de los sabores del mundo. “Esto reconoce el valor gastronómico, histórico y artesanal del producto”, dijo Dalí.

“Las salsas que vendemos son un producto artesanal, tradicional. Los indígenas de Tlaola los han comido siempre. ¿Por qué no aprovechar nuestra producción y obtener un valor agregado? Las señoras se organizaron y comenzaron a sacar sus salsas. Hicieron un concurso en el grupo para obtener las mejores recetas y empezaron a producir en pequeña escala. Hoy en día Mopampa es una empresa con enfoque social, que busca su reconocimiento en los mercados nacional e internacional.

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