Muy buenos días a todos, a todas.

Diputado Alejandro  Montano;  diputada  Verónica  Juárez  Piña;  diputada  Aurora  Aguilar;  diputada Rosalba de la Cruz.

Compañera  directora de la CDI,  Nuvia Mayorga Delgado; diputados, diputadas de las comisiones aquí presentes; compañeros, colegas de la Secretaría de Desarrollo Social.

Comparecemos hoy ante las Comisiones  Unidas de Desarrollo Social, Asuntos Indígenas, Derechos de los Niños y Equidad  de Género  para informar,  para rendir cuentas, para hacer un corte de caja de lo realizado por el Gobierno  del Presidente Enrique Peña Nieto en materia de política social.

Una política social de nueva generación, una política social que establece nuevos paradigmas, que parte de principios  fundamentales consagrados en  nuestra  Constitución, básicamente  a partir  de entender esta política social como una política de ejercicio de derechos, una política que rebasa el asistencialismo y que entiende  que los derechos constitucionales,  los derechos sociales, deben ser ejercidos a plenitud por todos los mexicanos y las mexicanas, sin excepción alguna.

Esta política social atiende una primera  realidad: la dinámica de la pobreza en México, que no se ha modificado sustancialmente en las últimas décadas y que requería entonces una cirugía a fondo, un replanteamiento  y una  reflexión que permitiera  entender  por qué, a pesar de los cuantiosos  recursos destinados a la misma, la pobreza en nuestro país se mantiene prácticamente igual.

Y es por eso que en este rediseño y en esta visión planteada  por el Presidente  de la República de una política  social de  nueva generación  es que  nos  formulamos  un  principio  básico y fundamental:  la política social y la política económica tienen que caminar juntas. No pueden ir separadas, no pueden ir divorciadas.

De  ahí  que,  en  un  ámbito   de  esta  estrategia,  se  plantearon   reformas  constitucionales   de  gran envergadura,  de las cuales ustedes son actores principales, para garantizar  un mayor crecimiento  del país,  un  crecimiento  sostenido,  un  crecimiento  sustentable,  un  crecimiento   que  permita  generar empleos, que permita generar riqueza, porque ésta es la mejor forma de combatir la pobreza.

Y a la par, una política social que atienda los fenómenos de la pobreza y de la desigualdad poniendo en el centro  la dignidad  de las personas,  su autonomía  y su capacidad  de decidir  por  sí mismas y de construir su propia historia de éxito.

En  esta política social de nueva generación  hemos planteado  como aspecto básico el generar un piso mínimo de bienestar y de progreso partiendo de los derechos sociales y de la necesidad de que todos los mexicanos accedan a estos derechos sociales.

Nos planteamos también combatir la pobreza urbana, olvidada durante  mucho tiempo, porque hoy, de acuerdo con los datos que tenemos de Coneval, el 60 por ciento de la pobreza en el país se concentra en las ciudades; 131 localidades mayores de 100 mil habitantes  concentran la mitad de la pobreza urbana del país. Los pobres no solamente están en las comunidades  rurales aisladas, marginadas, sino también están en nuestras grandes ciudades.

De la misma manera, nos planteamos  transcender de una visión individualista a una política centrada en la participación social y comunitaria, generadora de cohesión social, y en la que es la comunidad la que decide el ejercicio de los recursos, las prioridades  y la que se vuelve la contralora  social de esta política implementada.

Nos planteamos también  romper con la idea del gobierno archipiélago, de la idea de que cada secretaría es una  isla y nos formulamos  una política  social basada  en  la coordinación  interinstitucional y de manera muy especial basada en la coordinación entre los tres niveles de gobierno porque entendemos que es el territorio  el eje articulador de toda esta política social. Es en el territorio  donde tenemos que construir esta coordinación y es desde el territorio  donde  tenemos que planear y desarrollar la política social.

Igualmente, esta política social de nueva generación incorpora una visión de inclusión social y de transversalidad. Por supuesto, la que tiene que ver con la perspectiva de género que, por lo demás, por primera vez constituye un aspecto y un eje transversal del Plan Nacional de Desarrollo, pero también lo que  tiene  que ver con los pueblos indígenas,  con los  jóvenes y con las personas  con discapacidad, entendiendo  todos  estos aspectos como  visiones basadas en  enfoques  de derechos  que  rebasan con mucho lo que había prevalecido.

Y finalmente,  una política social que entiende  que la inclusión productiva, que la inclusión  hacia los caminos que permitan  una mayor generación de ingresos permitirán  combatir de manera más eficaz la pobreza.

Dentro  de esta política social de nueva generación nos planteamos, en primer lugar, poner en marcha la Cruzada Nacional contra el Hambre.

La  Cruzada   Nacional  contra  el  Hambre,   que  se  fijó  como  población  objetivo  7.1  millones  de mexicanos que resultaron  de considerar aquellos que viven en pobreza extrema y que tienen  carencia alimentaria. Los más pobres entre los pobres, los que carecen de derechos y que entre esas carencias se encuentra la más grave, que es la de alimentación.

Teníamos  que garantizar, en primer lugar, que estos mexicanos pudieran ejercer su derecho a la alimentación,  que  está  consagrado  en el artículo  cuarto  constitucional,  y  atender  esta  base  de  la pirámide de manera emergente y urgente.

Hoy,  a más de 21 meses que pusimos  en marcha la Cruzada  Nacional contra  el Hambre,  podemos decir que de esos siete millones de mexicanos, tres millones ya comen mejor; tres millones ya tienen acceso a diversos programas  sociales, que les permitan  y les permiten  aumentar  sus ingresos; que les permiten  producir directamente  para su alimentación;  que les permiten  acceder a programas, que no son para nada un reparto de despensas, sino tienen que ver con su participación en el acceso a la alimentación  y que les permiten  mejorar la producción de alimentos,  de tal manera que, avalados con nombres y apellidos, hoy podemos decir que tres millones de mexicanos están ejerciendo su derecho a la alimentación. Estos tres millones son casi la mitad de la población objetivo que planteó el Presidente Enrique  Peña Nieto al principio de su sexenio.

¿Cuáles son aspectos importantes  de esta Cruzada  Nacional contra el Hambre  que distinguen,  que son programas   nuevos  que  hemos  puesto  en  marcha?  En   primer  lugar  la  estrategia  de  comedores comunitarios.  Una estrategia que ha tenido un gran éxito, que abarca ya más de 4 mil 522 comedores comunitarios,  entre los que ha puesto en marcha la Sedesol y los que tiene el DIF nacional, en los que cerca de medio millón de niños y niñas, mujeres embarazadas y lactantes y adultos mayores desayunan y comen todos los días.

En  segundo lugar, se ha creado la tarjeta SIN Hambre, que ya beneficia a 556 mil familias, es decir, más de dos millones de mexicanos y mexicanas que con esta tarjeta pueden acudir a las tiendas Diconsa y adquirir 15 productos básicos avalados por nutriólogos y que mejoran su alimentación.

También esta Cruzada  Nacional contra el Hambre  incorpora de manera muy importante las redes de abasto popular y social que hoy han adquirido un nuevo dinamismo, como son Diconsa y Liconsa, que han recuperado su presencia social, que han eliminado obstáculos y que han permitido  llegar a muchos más beneficiarios a lo largo y ancho del país.

Y de la misma manera, la Cruzada Nacional contra el Hambre  tiene en la vertiente participativa uno de sus aspectos más importantes,  que es precisamente la participación social y comunitaria, para lo cual se han constituido más de 60 mil comités comunitarios en los que participa la comunidad.

La otra vertiente en la que hemos trabajado es en el rediseño del Programa Oportunidades. Si ustedes observan las gráficas siguientes podemos  analizar que han crecido de manera importante los recursos para el programa de transferencias monetarias y que la pobreza se mantiene prácticamente  igual. Y eso nos llevó a una reflexión muy importante.  El Programa Oportunidades ha tenido éxitos contundentes, innegables, pero no es suficiente y no cumplió con objetivo fundamental  que era romper el círculo intergeneracional  de la pobreza.

De ahí que pasáramos a un rediseño planteando,  primero, que en sus componentes  básicos pudiera fortalecerse y por eso se plantea  más educación, más salud y más alimentación. Que los jóvenes que becamos en la primaria, en la secundaria y en la preparatoria tengan becas en la educación superior, en la educación  técnica superior,  en los sistemas no escolarizados para que puedan  seguir prosperando, pero también  nos planteamos en esta nueva estrategia ejes diferentes que hacen totalmente  diferente el programa.

En primer lugar, el derecho de audiencia para que nadie pueda ser excluido de la transferencia monería por ninguna razón que no sea estrictamente la técnica y la que establecen las reglas de operación.

Segundo, la inclusión financiera para que todas estas familias tengan acceso al crédito, a los programas de ahorro, a los seguros.

Tercero,  la  inclusión  productiva  accediendo  de  manera  prioritaria  a 15  programas  productivos  de diversas secretarías y cuarto, la incorporación al empleo y a la formalidad a través del Servicio Nacional de Empleo y de las becas de capacitación para el trabajo.

Con ello, le damos al Programa  Prospera ahora una nueva visión: se trata de que la gente no se quede estancada  sino  que  defina  prosperar, construir   un  futuro   y  desarrollarse  e  incluirse  de  manera productiva en el país.

Al  mismo  tiempo,  hemos  planeado  y  hemos  ido  fortaleciendo  el  programa  con  su  crecimiento; actualmente son 6.1 millones de familias, llegaremos a 6.5 millones de familias al finalizar el sexenio.

Concluyo   esta  parte   de   mi   intervención   señalando   que   hemos   cumplido   puntualmente   dos compromisos   presidenciales,  además de  los  que  hemos   mencionado,   dos  muy  importantes.   El Programa  de Adultos  Mayores, que ha crecido en más del 80 por ciento en esta administración  y que nos   ha   permitido   llegar  ya  a  una   población   muy  importante  de   adultos   mayores  pensando prácticamente ya en una cobertura universal.

Y el Programa Seguro de Vida para Jefas de Familia, en el que 4.7 millones de mexicanas forman parte ya de esta estrategia puesta en marcha por el Presidente Enrique Peña Nieto.

Esta política social de nueva generación, quiero decirles, precisamente entiende que son las mujeres, los jóvenes, los hombres, los ciudadanos, el centro de la atención y el centro fundamental  de la estrategia de desarrollo y de prosperidad del Presidente Enrique Peña Nieto.

Muchas gracias.