Muy buenas tardes tengan todas y todos ustedes.

Estamos muy contentos de que este premio, el Segundo Concurso Nacional de los Grandes Maestros del Patrimonio Artesanal de México, se esté entregando en el Castillo de Chapultepec. Que este Castillo sea testigo de las obras que produjeron las manos de nuestros artesanos y que encuentren esas obras un lugar tan espectacular para ser exhibidas, un lugar tan importante para que sean reconocidos las artesanas y los artesanos de México.

Hoy nos congregan tres importantes razones. Hoy nos traen aquí al Castillo tres celebraciones. Una de ellas, muy importante, es que Leocadia Cruz Gómez está cumpliendo 86 años y podemos aquí darle un aplauso muy grande.

Se va a tener que quedar Leocadia con el aplauso porque si le cantamos Las Mañanitas quién sabe cómo nos salga el evento y van a pedir que sea mucho más breve, pero estamos muy contentos de celebrarlo con ella, de ser testigos junto con ella de esta entrega de estímulos y de apoyos a la producción.

Es una parte importante de lo que hace Fonart, es una parte importante del estímulo y del apoyo que reciben desde Fonart, desde el gobierno del presidente Peña Nieto, nuestros artesanos para acompañarlos, para apoyarles, para darles mejores elementos para que puedan seguir realizando su trabajo cotidiano.

6.6 millones de mexicanos realizan alguna labor de artesanía. No todos la venden, pero todos tienen en su despliegue, en su vida cotidiana, alguna actividad vinculada con la artesanía. Y este para los artesanos es el evento más importante del año.

Hay pocos reconocimientos que da el gobierno federal tan importantes como los premios que se reparten a los grandes maestros del patrimonio artesanal.

Hoy repartimos en reconocimientos casi 900 mil pesos. Es un premio importante y lo es por el impacto que tiene en la vida de millones de mexicanos. Concursos como estos estimulan a la producción, rescatan nuestra tradición, rescatan nuestras técnicas y le permiten a muchos artesanos despertarse en la mañana y trabajar, queriendo hacer textiles como los que hace Martina García Cruz, queriendo hacer cerámica, queriendo trabajar el arte plumaria, queriendo hacer barro, queriendo doblar la cesta, como todos y cada uno de quienes aquí han estado.

No todos los mexicanos juegan fútbol tan bien como los Pumas, pero todos los que ven esos partidos de fútbol quisieran hacerlo, y un torneo tan importante como ese de fútbol motiva a miles de jóvenes mexicanos todos los días a ejercitarse en el fútbol.

Todos los días un torneo como el de la Liga Mexicana de Beisbol, o el de la Liga del Pacífico, motiva a miles de mexicanos a salir y a ejercitarse en el béisbol.

Este certamen, este concurso de los grandes maestros motiva a miles, a cientos de artesanos todos los días a encontrar en la artesanía una vida digna, a encontrar en la artesanía una forma de traducir su historia, una forma de expresar sus sentimientos y sus emociones y eso es lo que le da vida a estos millones de artesanos que todos los días.

Con esa ilusión trabajan a diario, que todos los días sienten que ese trabajo vale la pena porque es un trabajo reconocido, porque es un trabajo valorado, porque es un trabajo importante, porque es un trabajo que genera economía social, porque es un trabajo que reconoce a los mexicanos, porque es un trabajo que reconocen los turistas, porque es un trabajo que cuando se ve en cualquier parte del mundo se sabe que está hablando de México.

Cada vez que un artesano está realizando un Árbol de la Vida en Metepec, que está soplando vidrio en Guadalajara, que está haciendo un trabajo de cerámica en Juan Mata Ortiz, que está trabajando un rebozo en Santa María del Oro, que está elaborando un huipil en Yucatán o en Chiapas, que está laqueando un cofre en Olinalá, Guerrero, lo está haciendo al amparo del aprendizaje que los grandes maestros desde aquí imparten, lo está haciendo porque la técnica para hacerlo se preserva y se enseña, lo está haciendo porque aspira un día estar en el castillo de Chapultepec y recibir en el castillo un reconocimiento a lo que sus manos están trabajando.

Lo está haciendo y lo está haciendo posible que los artesanos mexicanos tengan un camino de sustentabilidad económica, está haciendo posible que los artesanos mexicanos tengan cada vez mejores elementos de bienestar en sí y en su familia.

Martina García, quien ganó el galardón nacional, y aquí todos son clientes frecuentes, aquí en lo que repartimos los premios hay quienes han sido reconocidos por más de 25 años, y eso habla de la importancia en su técnica y de lo que le transmite a quienes están aprendiendo de él.

Cuando nos acercamos a repartir el premio, lo que más nos comunicaban era el deseo de que se hicieran escuelas que permitieran que la tradición de la cerámica se perpetúe y sea una realidad cotidiana, igual que el del resto de las expresiones.

Pero Martina además de ser talentosa artesana es una emprendedora ejemplar gracias a su iniciativa cerca de Fonart, el  trabajo atinado de Diana Romero, creó una empresa textil que se llama Artesanías Domitzu, que hoy es una de las principales fuentes de ingreso para muchas mujeres tejedoras y bordadoras del Valle del Mezquital.

En un municipio, el de Chilcuautla, Hidalgo de donde es Martina, un municipio de fuerte presencia de población Otomí y Náhuatl, la Coneval refleja enormes retos, en Chilcuautla, Hidalgo, el 72 por ciento está en situación de pobreza, el 43 por ciento no tiene acceso a la salud, sólo uno de cada diez tiene acceso a la seguridad social, cuatro de cada diez no tienen servicios básicos en su vivienda, 30 por ciento de quienes viven en ese municipio están preocupados por su alimentación y todos ellos encuentran en Martina, un ejemplo, una referencia y una esperanza de construir a través de la artesanía una vida mejor.

Martina es un ejemplo de lo que la artesanía puede hacer, Martina es un llamado a enseñar los artesanos a sus hijos esta tradición. Martina le ha enseñado a muchos jóvenes, ha predicado con el ejemplo al enseñarle a muchos jóvenes artesanos a tejer y a bordar, porque quiere que el día que ella falte, sabiendo que no se va a llevar lo que sabe, en Chilcuautla viva la tradición de la que ella ha vivido y que le ha permitido formar a sus hijos y darles una profesión, es un ejemplo entonces de dignidad, de compromiso, de trabajo, de lo que se puede hacer con la artesanía.

Seguimos teniendo muchos pendientes, tenemos que lograr datos más precisos del número de mexicanos que se dedican a esta actividad, tenemos que construir un mejor acompañamiento para que esta actividad sea una puerta de entrada a una vida digna, para que quien vive de la artesanía pueda tener salud y seguridad social, pueda tener ingresos dignos, pero lo que hoy estamos haciendo y diciendo desde el Castillo de Chapultepec, es que los artesanos mexicanos son reconocidos, son valorados, son admirados, se les siente cuidando nuestro patrimonio cultural, se les siente inspirando a futuras generaciones a desempeñarse en ese trabajo que le da nombre y rostro a México en el mundo.

Muchas felicidades a los artesanos hoy en su día, muchas felicidades de nuevo a Leocadia y muchas felicidades a todos ustedes que con su trabajo diario inspiran a millones de mexicanos a ser mejores y a seguir hablando con sus manos, con sus corazones, en el lenguaje ancestral de México que es también un lenguaje de futuro.

Muchísimas gracias y muchas felicidades.