Muy buenas tardes tengan todas y todos ustedes.

Muy agradecido de que estén aquí en sábado, de que me den la oportunidad de platicar con ustedes, de reflexionar juntos cómo vamos en materia de política social, de cómo es el reto de pobreza que enfrentamos. Me da mucho gusto y le agradezco a César Camacho la invitación.

Yo a César lo conocí hace muchos años, él no se ha de acordar. Yo venía de estudiar fuera y César era el subsecretario de Desarrollo Político en la Secretaría de Gobernación, que es la subsecretaría que es el antecedente más cercano de la Subsecretaría de Enlace Legislativo. Y entonces empezó una transmisión que a la fecha he continuado.

Gracias a un problema importante en el Congreso desde mi parte, se discutía cómo interpretar diferentes artículos de la ley del instituto y se presagiaba un proceso de debate presupuestal distinto. Nos llevaron entonces a Gobernación, la primera vez que asistía yo a esa Secretaría.

Y fuimos e hicimos lo que ahora yo hago con frecuencia, fuimos y le dijimos a César que teníamos un problema y descansamos en que él lo iba a resolver. Y así fue entonces y así sigue siendo ahora. Muchas gracias César por ese afecto y por esa amistad.

Y me da mucho gusto, y le agradezco mucho a Jesús Sesma, al Partido Verde, que me hayan acogido también en esta Plenaria conjunta.

Ayer decía Aurelio Nuño que Enrique Jackson había sido su jefe, en mi caso no solamente es cierto eso sino que además fue jefe de mi papá, lo que hace que cuando veo yo a Jackson me pongo doblemente nervioso porque si lo hago mal no sólo me va mal a mí, le va mal a mi papá.

Y me da gusto saludar a Jorge Carlos Ramírez Marín, nos conocimos hace muchos años, fuimos compañeros de gabinete, y es un legislativo talentoso, un político extraordinario, una persona con una enorme vocación de servicio. Y me permito hoy desde aquí agradecerle todo lo mucho que me ayudó en el gabinete, todo lo mucho que me acompañó en el proceso de aprendizaje, todo lo mucho que caminamos juntos en los espacios legislativos del Congreso.

Saludo a Martha Tamayo, a Carolina Monroy del Mazo y a muchos amigos que de mucho tiempo hemos caminado juntos, que hemos construido consensos, hemos trabajado en favor de las que siempre hemos pensado que eran las mejores causas.

Saludo en particular a quien conozco probablemente de más tiempo: a Jorge Estefan. Nos conocimos cuando yo tenía 13 años, él tenía bastante más y lo veo, como que se quedó pensando en “Charbelito”, que a lo mejor tenía razón Catón cuando hablaba de este estudio sexual que hizo de los árabes y de los mexicanos.

Catón fue una gran presentación, una gran introducción para el tema que, desde la Secretaría ocupamos. Habló, en términos muy elocuentes, de pobreza y de justicia, habló en términos muy claros de estado de derecho para que salgamos adelante como país.

Al final del día eso es lo que está atrás de la política social del presidente Peña Nieto. Voy a dividir, si me lo autorizan, la presentación en dos: cómo estamos en materia de pobreza y qué estamos haciendo en este cierre de la administración, en este segundo trienio, para consolidar el legado en materia de política social del presidente Peña Nieto.

Empezamos primero por ver cómo se mide la pobreza, qué está atrás de estas mediciones y cómo las mediciones nos ayudan  a instrumentar un espacio de política pública.

La medición de la pobreza es bastante reciente, la pobreza se entendía de manera indirecta a través de otras variables, se pensaba en esperanza de vida, se pensaba en mortalidad infantil, se pensaba en muchas expresiones de ausencia que se traducían en una pobreza que se palpaba, que se veía en la cara, que se veía en los rostros.

Pero no es, sino hasta los 80´s que se empieza a conducir un proceso de reflexión más serio, de tratar de definir umbrales a partir de los cuales se estimaba que estábamos en condición de superar carencias y de construir por nosotros mismos una vida de prosperidad.

La línea más relevante, el primer esfuerzo de caracterizar pobreza sería el definirla a partir de la falta de ingreso, tiene mucha lógica. Una expresión de pobreza clara es quien no tiene suficiente ingreso para hacerse llegar de algunos satisfactores.

¿Dónde se fija el umbral? Por mucho tiempo este umbral se fijó en un dólar 25 por día, por persona. Ésta resultaba del promedio de las líneas de pobreza de los 15 países más pobres del mundo, recientemente se actualizó en un dólar 90.

Y la línea es relevante en dos sentidos: primero, es la línea internacional de pobreza, y por lo tanto cuando hacemos comparaciones internacionales, cuando queremos comparar cómo evolucionamos como país, respecto de otros países, estamos pensando en esta línea internacional de pobreza.

Una línea que no tiene vigencia en México, una línea que no nos ayuda para definir la política de pobreza, la política de desarrollo social en México, pero una línea que es de todas maneras referente, desde el punto de vista internacional.

Y una línea que tiene una segunda importancia. Cuando nos planteamos las metas del milenio, cuando nos plateamos cómo queremos transformar no solamente al país sino al mundo, estamos usando esta línea como referencia.

Por lo tanto, cuando nos preguntamos cómo comparamos en materia de pobreza con otros países del mundo, estamos hablando de este umbral. Y cuando nos preguntamos a qué nos hemos comprometido como país en el mundo, en términos de esfuerzos alrededor de la pobreza, estamos pensando también en este umbral.

Pero este umbral nos dice poco respecto a qué debemos de hacer en materia de .política pública. En México medimos la pobreza y la entendemos de forma diferente, entendemos en dos dimensiones: seguimos, como el resto del mundo pensando en una definición de pobreza que tiene que ver con ingresos, pero pensamos también en un enfoque de pobreza que tiene, justamente como dijo Cantón, un enfoque de derechos.

Y cuando nos movemos a esta definición en dos dimensiones, empezamos a encontrar una guía útil para conducir nuestra política pública, porque atrás de las líneas de pobreza en México hay una definición de canasta alimentaria, y de canasta no alimentaria, que suponemos como básico las que deben ser capaces de adquirir las familias mexicanas. 

Ya nos dicen que hay algunos bienes que son importantes en el consumo de las familias mexicanas, que hay algunos alimentos que no pueden estar presentes, por razones de ingreso, en la realidad cotidiana de los mexicanos. Y que hay algunos bienes no alimentarios que tienen que estar presentes también en la experiencia cotidiana de los mexicanos. Y esta primera definición y este primer umbral ya nos ayudan a construir política pública.

Cuando dimensionamos que son viene relevantes tenemos que orientar nuestra política comercial, nuestra política de competencia, nuestra política agropecuaria, nuestra política sanitaria, al asegurar que estos bienes tengan un abasto amplio, suficiente y a precios accesibles.

Por eso el presidente mandató que se hiciera un grupo de precios, un grupo de precios que de manera proactiva trata de definir y de encontrar qué es lo que tenemos que hacer para asegurar que el huevo, que la carne de pollo, que la carne de res, que el jitomate, que la cebolla, que el frijol, que la tortilla, estén presentes de manera cotidiana y de forma accesible en las familias de los mexicanos.

Muchas de las reformas que aquí se han aprobado, muchas de las reformas que planteó el presidente tienen que ver con estabilidad de precios. El paquete económico, que ustedes de manera responsable aprobaron, tiene que ver con generar estabilidad de precios. No hay peor enemigo de la pobreza que un entorno macroeconómico que combata, que no apoye, que no se traduzca en un entorno estable.

Cuando nos falta estabilidad, cuando los precios suben, el primero y el que más sufre es el más pobre. Luego entonces, el trabajar para asegurar abasto y precios es una línea de acción de política relevante.

Pasando de lo alimentario a lo no alimentario, ¿cuáles son esos bienes que tienen que estar presentes en la vida cotidiana del mexicano, sobre todo del más pobre? Tiene que haber precios accesibles de telefonía, ahí está la reforma en telecomunicaciones; tiene que haber precios accesibles de energéticos, ahí está la reforma energética; tienen que haber condiciones de mayor competencia en diferentes mercados relevantes, ahí está la reforma de competencia; tiene que haber acceso al financiamiento, a poder ahorrar, a poder pedir prestado, ahí está la reforma financiera.

Todas estas reformas que se traducen en mejor acceso y en mejores precios, son reformas que empiezan por poder apoyar a los más pobres. Y cuando vemos que baja la electricidad, que baja la telefonía, que tenemos un transporte púbico accesible, que podemos apoyar a las familias en consumir lo necesario para acompañar la asistencia a la escuela, para acompañar el aseo personal y de la vivienda, todo eso está ayudando a construir una economía que genere condiciones de inclusión para los más pobres.

No es suficiente, para entender el fenómeno de la pobreza, quedarnos en los ingresos. Y México fue el primer país del mundo en empezar a entender y a normar su criterio de política pública sobre la base también de los derechos. Hay seis derechos fundamentales que el presidente está empeñado en hacer vigentes.

México fue el primer país del mundo en tener una constitución con derechos sociales, pero nos ha tomado generaciones hacer que esos derechos sociales sean vigentes. Desde el punto de vista de pobreza, tomamos no solamente la definición política sino la definición jurídica de que íbamos a empezar a calificarnos en materia de pobreza, y si éramos capaces de hacer efectivo el acceso a algunos derechos fundamentales.

Decía Cantón que pobreza implicaba acceso para que todos tuvieran justicia, decía en un lenguaje cristiano que ningún grupo le falte casa, comida y sustento, y al último sacramento, ese todavía no lo tenemos ubicado como un criterio de pobreza.

Pero, ¿qué es lo que decimos en materia de pobreza? Que a nadie le debe de faltar educación, que a nadie le debe de faltar salud, que a nadie le debe de faltar una vivienda digna y que no debe de haber una preocupación por alimentación. ¿Cómo vamos en esa dimensión? Concentrándonos exclusivamente en el tema de derechos, hay medio millón de mexicanos que no tienen acceso a ninguno de estos seis derechos.

Esta es una niña que abandonó la escuela para apoyar el ingreso familiar, que comparte habitación con otros ocho, que en su casa no hay agua corriente, que cuando se enferma no tiene acceso ni a doctor ni a clínica ni a medicina y que no hace tres comidas diarias.

Esa es una realidad que hoy es vigente para medio millón de mexicanos y que en 2008, era vigente para un millón de mexicanos. Si nos movemos al otro extremo, hoy la realidad de poder acceder a educación, a salud, a vivienda y a alimentación es una realidad cotidiana para 33 millones de mexicanos, era una realidad cotidiana para 26 millones de mexicanos en el 2008.

Eso quiere decir que del 2008, que empezamos a entender y a medir la pobreza con un enfoque de derechos al 2014, seis años después, nos movimos a un mundo, a un México en donde 16 millones de personas más podían ejercer todos sus derechos o les faltaba solamente uno. Al mismo tiempo estamos en un mundo en donde la mitad de la población le falta por ejercer dos o más derechos y eso nos debe llevar a que trabajemos con mayor ahínco

Cuando juntamos los dos elementos, cuando juntamos los ingresos y cuando juntamos y ponemos en el mismo espacio el ejercicio de los derechos, nos da el mapa a partir del cual habremos de trabajar en materia de pobreza.

¿Y ese mapa qué nos dice? Nos dice que en 2014, cuando se midió la pobreza en México por última vez, habrá de volverse a medir en 2016. 11.4 millones de mexicanos tenían menos ingresos que la línea de bienestar mínimo y experimentaban tres o más carencias, 44 millones de mexicanos experimentaban una o dos y tenían ingresos por abajo de la línea de bienestar.

Había mexicanos que tenían ingresos pero no ejercían sus derechos y, por lo tanto, eran vulnerables por carencias. Había mexicanos que les faltaba ingreso, pero que podían ejercer a plenitud sus derechos. Y finalmente, había un conjunto de mexicanos que no era pobre y que no era vulnerable.

Una buena política pública, un buen ejercicio de la Cruzada a la que el presidente nos convoca, hará que esa área crezca año con año como resultado de un trabajo coordinado entre el presidente, el Congreso y, dentro del Congreso, la bancada priista y del Partido Verde.

¿Qué resulta también ser cierto? Y ahí entra la importancia de muchos de los programas que desde la Sedesol se administran. Cuando el mexicano experimenta la imposibilidad de ejercer todos estos derechos fundamentales al mismo tiempo, es prácticamente imposible que genere ingresos por la línea de bienestar.

De este medio millón de mexicanos que no tienen acceso a educación, salud, vivienda y alimentación, solamente diez de cada 100, tienen ingresos por arriba de la línea de bienestar. En el otro extremo, de los mexicanos que ejercen a plenitud todos sus derechos, 75 de cada 100 tienen capacidad de generar ingresos por arriba de la línea de bienestar.

Eso quiere decir que hacer realidad que la educación sea para todos, que el acceso a la salud sea un derecho vigente para todos, que la vivienda sea digna para todos y que la preocupación de la alimentación se destierre para todos, sienta las bases del México próspero que queremos construir, eso quiere decir que no habrá México próspero si no hay al mismo tiempo un México incluyente.

¿Cómo hemos movido, cómo nos hemos movido, conforme a estas variables en los estados? De nuevo lo medimos del 2008 a la fecha y podemos ver en consecuencia si nos estamos moviendo como país en la dirección de mayores ingresos y de menores carencias y esta es la evolución que se ve en el país.

Parece ser cierto que nos estamos moviendo en la dirección que queremos, no a la velocidad que queremos y no todos juntos, nos estamos moviendo sí hacia mayores ingresos, sí hacia menores carencias, pero hay algunos estados que se están quedando atrás, de ahí la importancia de que en estos estados y en esas regiones, la política pública sea diferenciada, de ahí la importancia de las zonas económicas especiales que en la Cámara de Diputados se aprobó y que esperamos tenga igual éxito en la Cámara de Senadores.

El presidente quiere que caminemos todos juntos y esa no es la realidad que hoy vemos en el país. Tenemos un país que camina, que camina en la dirección correcta, pero que tiene rezagos importantes en zonas bien determinadas.

¿Qué es cierto entonces, conforme a estos datos? Es cierto, primero, que la pobreza es compleja en su medición, que es compleja en las dimensiones que están involucradas, que siempre es dolorosa, que siempre implica vencer indiferencia para superarla, que siempre implica un trabajo coordinado para hacerlo. El presidente no solamente reconoce que en México había hambre, sino que nos mandata a trabajar juntos para superarlo.

Es cierto, al mismo tiempo que tenemos menos pobreza, mucho menos pobreza, cuando la medimos con la línea internacional de pobreza. Es por lo tanto cierto que México con esa  métrica internacional ha avanzado mucho respecto a su historia y respecto al continente, es cierto también que en México son más los que ejercen sus derechos, pero son muchos los que se han quedado atrás, es cierto que los estados evolucionan pero no todas las regiones al parejo, es cierto que la pobreza extrema se ha abatido, pero es también cierto que la pobreza moderada se ha incrementado. Y todas estas realidades están presentes al mismo tiempo y nos obligan a trabajar para enfrentarlas.

De que empezó el periodo legislativo de la plenaria anterior a la fecha, ¿en qué hemos trabajado desde la Sedesol? Se aprobó una reforma que buscara que México amaneciera el primero de diciembre en un mundo digital, pero esa reforma implicaba que a ese mundo digital llegáramos todos, eso implicó un despliegue importante para que una de cada tres viviendas fueran apoyadas para que, al amparo de una televisión que recibiera señal digital, hoy México aproveche las bondades del entorno digital habiendo apoyado a las familias para que esa transición no implicara menoscabo en su patrimonio, sino por el contrario, que su patrimonio se viera incrementado.

Hemos trabajado, y lo seguiremos haciendo, en construir una buena política pública que nos ayude a mantener la estabilidad de precios y hemos trabajado, con la instrucción del presidente, en construir una estrategia nacional de inclusión, al centro de la cual está reforzar la Cruzada Nacional Contra el Hambre, sumar y sumarnos a los esfuerzos que se hacen en los gobiernos de los estados y en las instancias municipales y mejorar la coordinación institucional entre las diferentes instancias de gobierno.

Puntualmente estamos haciendo lo siguiente en cada carencia. Primero, y regresando a lo de Catón, Catón decía: “justicia para todos”, en el lenguaje que hoy tenemos en materia de pobreza y en materia educativa, lo que querríamos es “educación para todos”.

¿Y eso qué quiere decir? que no falte un solo niño entre tres y 15 años de ir a la escuela. Aquí tenemos un reto muy importante en la pre primaria, dos terceras partes de los 2.5 millones de niños que no están asistiendo a la escuela, están dejando de ir a la pre primaria, es un reto importante porque es en la pre primaria cuando empezamos un proceso de inversión que habrá de redituarle al mexicano durante toda su vida.

¿Qué otro mexicano se encuentra en rezago educativo? El que no tiene primaria y el que no tiene secundaria, ¿qué tan importante es esto? Terminar la secundaria  implica, durante todo el ciclo vital, ganar 84 por ciento más que no terminarla. Eso quiere decir que el grado, la certificación, la posibilidad de un trabajo formal, que es certificación implica, casi duplica el ingreso de la familia durante todo su ciclo vital.

Por lo tanto, si queremos abatir este rezago educativo, tenemos no solamente que capacitar, sino que certificar el conocimiento de primaria y secundaria, abrir la posibilidad, la puerta del mercado formal para estos 20 millones de mexicanos y asegurarnos que, desde el principio, estemos invirtiendo por la vía de la pre-primaria en la educación de las niñas y los niños mexicanos. Avanzamos en este tenor entre 2012 y 2014, pero claramente no con la velocidad ni con la contundencia que necesitamos.

¿Qué queremos en materia de salud? Queremos estar absolutamente ciertos de que cuando un mexicano se enferma su única preocupación sea mejorarse, que no se preocupe por el doctor, por la clínica o por las medicinas

Aquí avanzamos mucho, 3 y medio millones de mexicanos más, entre el 2012 y el 2014 tuvieron acceso a la salud. Pero aquí se plantea un dilema importante: No es suficiente con construir el derecho, no es suficiente con construir y dotar de infraestructura; la pobreza implica también un reto brutal de información.

Seis y medio millones de estudiantes en México tienen derecho a atender su salud en el Seguro Social, solamente un y medio millón de estos mexicanos lo saben. Eso quiere decir que para los demás estudiantes la enfermedad implica empobrecer a su familia, un menoscabo de su patrimonio, por lo que construir el derecho, hay que construir la infraestructura y hay que estar cierto de que la información llegue al beneficiario para que pueda ejercer ese derecho a plenitud y esto es lo que vamos a hacer en materia de salud, cerrar la brutal brecha que existe entre el registro administrativo y lo que el ciudadano nos refleja en la encuesta de su casa.

Lo mismo es cierto en materia de seguridad social. El Seguro Social reconoce en sus registros 72 millones de beneficiarios, sólo 40 millones de mexicanos lo reconocen en la encuesta. El ISSSTE reconoce en sus registros a casi 10 y medio millones de mexicanos, sólo 7 lo reconocían en la encuesta.

Eso quiere decir que la pobreza informativa y la dificultad de hacerle llegar a los mexicanos información sobre cómo ejercer sus derechos está implicando en México pobreza en materia de seguridad social que tenemos que trabajar en consolidarla.

Sigue habiendo una falta en la calidad y espacios de vivienda. Hay todavía mexicanos, en éste que es un derecho fundamental, que llega de una que tiene piso firme, que llega de una casa en donde el techo y el muro es endeble, que comparten habitación con más, con otras tres personas por cuarto; estos son mexicanos susceptibles a violencia de género, a violencia intrafamiliar; estos son mexicanos susceptibles a tener enfermedades respiratorias y a tener, por la falta de calidad y espacios en la vivienda, su capacidad cognitiva disminuida.

Esta es una realidad que ya no es compatible con el México que queremos, con el México al que presidente nos convoca. Se avanzó mucho en abatir ese rezago, pero habremos de trabajar juntos entre los diferentes niveles de gobierno y focalizando nuestros programas, para lograr un avance importante en este tenor.

Aquí reconocer, primero, la decisión del presidente, por la vía de la secretaria Robles, de encabezar una cruzada en contra del hacinamiento y reconocerle a la secretaria Robles el enfoque, el empuje y el entusiasmo a través de la Cruzada Contra el Hambre, que en su oportunidad encabezó y que nosotros queremos consolidar.

Sigue en México habiendo una realidad que es profundamente lacerante, en México sigue siendo cierto para casi 10 millones de mexicanos que el agua en el hogar no es una realidad cotidiana, que tienen que desplazarse del hogar para buscar agua. Estos son mexicanos que cuando se desplazan para buscarla tienen que regresar a calentarla para poderse bañar, tienen que regresar a calentarla para lavar la ropa, para poder cocinar con ella.

Para estos mexicanos la realidad y el precio que enfrentan al amparo del agua no es el que pagamos cuando abrimos la llave y nos llega agua corriente, es la que implica dedicar dos o tres horas al día para irla a buscar y poderla utilizar en el hogar.

Sigue habiendo un número inaceptablemente alto de mexicanos que cocinan o que se calientan con leña, mexicanos que no tienen drenaje y que, por lo tanto, son susceptibles a enfermedad, por contra, el avance que se ha hecho en materia de electrificación en el país, es espectacular y testimonio de un esfuerzo público importante que hay que reconocer, y el que hoy se haga llegar a menores precios es, sin duda, un logro importante de la administración del presidente Peña Nieto. En esto tenemos que trabajar también.

Y al final todo esto se resume en que hay mexicanos que llegan preocupados a la noche pensando en si habrán de tener capacidad de alimentarse o de proveer alimentos a su familia. Estos mexicanos tienen que estar absolutamente ciertos que el hambre no tiene lugar ya en México, que México produce oportunidades para todos, de suerte tal que la alimentación esté presente y para quien no, que habrá siempre una mano cercana atenta en asegurar que el hambre no esté presente y que nos comprometa.

A manera de síntesis, lo que nosotros quisiéramos ver, ya en la última, es movernos de una realidad de mexicanos de seis carencias en la que todavía viven medio millón de ellos, a un entorno de menores carencias y de mejores ingresos, y eventualmente a un entorno en donde tengamos mexicanos con ingresos y tengamos mexicanos que ejerzan sus derechos.

Cuando el mexicano tiene solamente una carencia, esa carencia es la inseguridad social de manera principal lo que apunta a la importancia, de nuevo, de muchas de estas reformas que el presidente encabezó, que se van a traducir en mejores empleos, en empleos formales, en una creación de empleos como nunca se ha visto en estos tres años.

Son muchos los retos, son muchas las realidades que no son compatibles ya con el México que podemos tener. Son también importantes los avances y estoy absolutamente cierto que caminando de la mano, como lo ha hecho siempre esta administración, con este grupo de políticos comprometidos, emocionados, que ven todos los días el rostro de la pobreza en sus municipios, en sus distritos y que están absolutamente convencidos de hacer equipo con el presidente, para cambiar la realidad y transformar el México que queremos, que hoy tenemos, y del México que podemos, de prosperidad y de inclusión.

Muchas gracias y muy buenas tardes.


Ciudad de México, 30 de enero de 2016



FOTO 2 Secretario Meade durante la Segunda Reuni n Plenaria del Grupo Parlamentario del PRI y PVEM de la LXIII Legislatura de la C mara de Diputadosjpg