Secretario José Antonio Meade Kuribreña: Buenas tardes tengan todas y todos ustedes. Monseñor Antonio Chedraui, Arzobispo Metropolitano de la Iglesia Católica, Apostólica, Ortodoxa, Antioquena de México, Venezuela, Centro América y del Caribe; Dr. Eruviel Ávila Villegas, gobernador constitucional del Estado de México.

 

Darse cuenta que quiénes acompañan el día de hoy, el arzobispo festeja su cumpleaños, su santo y cincuenta años de obispado aquí en México es darse cuenta de la profundidad, del cariño y del afecto que el Monseñor Chedraui ha construido aquí en México.

 

Por eso me honra profundamente participar en esta celebración y hacerlo con la representación del presidente Enrique Peña Nieto, él me encomendó hacer llegar una felicitación calurosa, cercana y fraterna al Monseñor Chedraui.

 

No ha de haber tenido mucha confianza el señor presidente el que lo hiciera yo bien porque le habló de todas maneras por teléfono mientras estábamos sentados aquí en la comida por si el mensaje no llegaba adecuadamente, y lo hizo y prefirió hacerlo así en persona al Monseñor Chedraui.

 

Los que el señor presidente le expresara de reconocimiento y gratitud son los que hoy nos reúnen para festejar a este hombre excepcional, que eligió nuestra tierra como su hogar, que se hizo uno de nosotros y que ha dedicado su vida al bien de sus hermanos mexicanos.

 

Una infancia, como él recordara en varias entrevistas, en la pobreza. Una juventud creciente de inquietud espiritual que lo llevó a estudiar Filosofía y Teología, y a seguir una vocación sacerdotal.

 

Para fortuna nuestra y por decisión del Sínodo del Patriarcado de Antioquía, fue enviado a México hace cincuenta años para que emprendiera su misión religiosa en nuestras tierras. Un migrante que ilustra la riqueza que puede acompañar esta formidable convivencia cultural y social.

 

Quienes los conocen puede dar testimonio de la fabilidad, la sensibilidad y la generosidad que caracterizan a Antonio Chedraui; él seguramente preferiría que habláramos sólo de su espíritu cristiano.

Desde hace medio siglo el Arzobispo Chedraui dirige la Iglesia Ortodoxa Antioquía aquí en México. Hoy es el Vicario en nuestro país y en la región Centroamericana, Caribeña y Venezuela de Su Beatitud  Juan Décimo Patriarca de Antioquía.

Hace unos minutos en la ceremonia que se llevó a cabo en la Catedral de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo pudimos escuchar las profundas enseñanzas del monseñor, y constatar la obra material del misionero que logró edificar un templo luminoso para su congregación, tanto las enseñanzas como la catedral son legados perdurables.

La doctrina en que se inspira el trabajo del Arzobispo Chedraui, y de las comunidades cristianas en todo el mundo es en el fondo un llamado a la solidaridad, a la justicia y a la equidad.

Es un llamado que los mexicanos comprendemos y compartimos. Dar de comer a quien padece hambre y de beber a quien padece sed. Proteger al forastero y al migrante, brindar atención a los enfermos y en resumen ser solidario con los demás son enseñanzas de valor universal.

Quiero reiterar aquí en compañía de ustedes, que este compromiso lo asume el presidente Enrique Peña Nieto y su gobierno. Es un anhelo que compartimos y al mismo tiempo una tarea que requiere la participación de todos; gobierno y sociedad, empresarios y sindicatos, hombres y mujeres, jóvenes y adultos mayores.

No superaremos los rezagos ni las carencias sociales sin la contribución de cada uno de los mexicanos, sólo habrá un México justo, equitativo y próspero con el compromiso y participación de todos.

La primavera que anhelamos no llega igual para todos, está en nuestras manos, las de nosotros y las de cada mexicano, poner fin a un estado de cosas que nos ofenden y nos indigna a todos. Tenemos que dejar de mirar pasivamente a la pobreza y el sufrimiento que ella conlleva y actuar decididamente para remediarlo.

El compromiso de combatir la pobreza no debe ser exclusivo de Estado, a él debemos sumarnos todos; sector  productivo, organizaciones civiles, iglesias, medios de comunicación. Sólo de esta forma, con metas y métodos comunes podremos mejorar las condiciones de vida de aquellos mexicanos que hoy nos necesitan.

El Arzobispo Chedraui  nos ha puesto de ejemplo a lo largo de su vida, la preocupación por los demás, la firmeza en los propósitos y la concentración de esfuerzos son la clave para construir un legado trascendente.

Esta tarde, que hay tanto que festejar, el santo y el cumpleaños de Antonio Chedraui, su consagración como obispo, su venturosa llegada a México, hago eco de las palabras de que nos llamó a tratar a los demás como desearíamos nos trataran a nosotros. Celebremos juntos la vida de este gran mexicano por adopción y por decisión, con el compromiso de seguir sus enseñanzas y su ejemplo.

Al término de este convivio pensemos cómo podemos traducir en obras, en nuestro propio entorno, el ejemplo de entrega y compromiso con los demás que nos da el arzobispo Chedraui; si lo hacemos, transformaremos México en un hogar más digno, justo y próspero, y ese sería el mejor homenaje que le podemos brindar a nuestro amigo y ejemplo Sayedna Chedraui.

Muchas gracias, muy buen provecho y muchas felicidades.


Huixquilucan, Estado de México, 17 de enero de 2016