Secretario José Antonio Meade Kuribreña: Muchas gracias por la calidez y por la generosidad con la que nos han recibido, es para mí un gran honor celebrar juntos la sólida amistad que une a Estados Unidos y México.

Me decía Richard que era muy importante que hablara yo bien español, y que hablara también algo de inglés. Cuando tuvieron la generosidad de irme a visitar, de parte de LULAC, para ofrecerme esta oportunidad, en vez de buscar Señor Internacional busqué Mister Internacional, y resultó ser un concurso de físico constructivismo, y estaba seguro entonces que esa no era la traducción correcta de este reconocimiento. 

Busqué también quiénes lo habían recibido antes, y me siento orgulloso de que me antecedieron con este reconocimiento Enrique Martínez y Martínez, me siento muy orgulloso de que me haya antecedido la senadora Cristina Díaz, que está aquí con nosotros, que vino desde Toluca, reconocida y agradecida con LULAC.

Por el reconocimiento que les dieron debo reconocer que me sentí muy, muy orgulloso, de compartir este reconocimiento con George Bush, una familia de servicio, una familia de gran vocación, una familia cuya historia está muy vinculada con la de México, cuyo compromiso de entrega, cuyo compromiso de construir un sueño norteamericano está siempre presente, me siento de verdad muy contento, muy agradecido y muy honrado de compartir este espacio con George Bush. 

Mientras recorría hoy las calles de Laredo, la gente me veía y se preguntaba quién podría ser yo, y la mejor respuesta es que era amigo de Ed Garza, y la gente pensaba entonces que debía yo de ser importante. Muchas gracias Ed por el espacio de reconocimiento.

El alcalde de la ciudad Pic Sans me regaló unas llaves, que me aseguró servían para el carril de Centri, ahora me hace embajador pero queda pendiente que nos cante la canción de El Rey, que nos comprometió desde el día de ayer. 

Muchas cosas habrá visto en el video (inaudible), pero nunca una hebilla como la que me regaló, entonces ciertamente la portaré con orgullo, con agradecimiento, y necesitaré cambiar un cinturón y encontrar un espacio que le quede.

Muchas gracias Henry por la presentación generosa, por lo mucho que haces por construir, por edificar una relación sólida entre Estados Unidos y México, entre Texas y México, pero muchas gracias sobre todo a LULAC por este reconocimiento importante, por el trabajo que desde hace años ha hecho para construir una relación sólida y una relación de amistad, la amistad es parte de nuestra naturaleza, es una poderosa fuerza que mantiene unidas a nuestras comunidades y debemos de cultivarla y protegerla. 

En cada ámbito de las relaciones entre Estados Unidos y México se constata que el término que hoy mejor expresa nuestros vínculos es justamente el término de amistad.

Un amigo es en primer lugar alguien que está cercano, y Estados Unidos y México comparten una frontera de más de dos mil kilómetros, todos los días un millón de personas, 360 mil vehículos la cruzan, cruzan una línea que separa y que une a nuestros países, nuestra vecindad poco a poco se ha traducido en una sociedad fuerte, en un vínculo profundo. 

Este millón de residentes permanentes en México es cinco veces más que los residentes en Canadá, que se explica, como decíamos hace rato, porque México tiene mucho mejor clima, pero de todas maneras cinco veces más residentes americanos en México de tiempo completo, por decisión, es un número importante.

Más de 12 millones de mexicanos visitaron Estados Unidos ese mismo año, haciendo de los Estados Unidos el destino preferente de México. 

En 2013, un año en que fue el récord para México de inversión extranjera directa, llegaron de Estados Unidos más de 12 billones de dólares, pero ese mismo año México y las empresas mexicanas invirtieron 3 billones de dólares en los Estados Unidos.

Eso es mucho más de lo que en Estados Unidos invierte Italia, mucho más de lo que invierte España, muy parecido a lo que invierte Francia, y la suma completa de todo en lo que Estados Unidos invierten los BRICS, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. 

El año pasado, más de 200 millones de espectadores fueron al cine en México. Prácticamente todas las películas que vieron eran americanas y en Estados Unidos, Guillermo del Toro, Alejandro González Iñárritu, Alfonso Cuarón, actores, actrices como Salma Hayek y Demián Bichir son nombres de uso corriente en el cine de los Estados Unidos y en su televisión.

En 2014 y 2015, México y los Estados Unidos votaron juntos en todas las resoluciones de las Naciones Unidas en materia de derecho internacional. Esta lista podría seguir y seguir; deporte y arte, ciencia y tecnología. 

Esa afinidad de propósitos, está en la base de la amistad entre mexicanos y estadunidenses. Me entusiasma que organizaciones como LULAC reconozcan y defiendan el valor de esta amistad. Me entusiasma que la celebren, es un signo alentador que estemos juntos hoy aquí, expresando nuestro aprecio mutuo y nuestra convicción de que podemos forjar un gran futuro para ambas naciones, a partir de nuestra firme amistad.

Déjenme agradecerle mucho a LULAC, sé que lo hago a nombre de nuestra cónsul, de nuestro embajador, su infatigable labor en favor de las comunidades de origen latino en Estados Unidos, y muy especialmente su contribución al entendimiento entre mexicanos y estadounidenses. 

Este honroso reconocimiento es en el fondo un recordatorio de la importancia que reviste para México y para Estados Unidos el continuar fortaleciendo esta vieja amistad. Es en ese espíritu que recibo con gratitud la distinción que hoy se  me ha conferido.

Este es un territorio privilegiado para la construcción de una prosperidad compartida para fortalecer los lazos de amistad entre ambas naciones y ambos pueblos. 

En su reciente visita, que incluyó una breve estancia en una ciudad fronteriza, el Papa Francisco compartió con los mexicanos distintas reflexiones y mensajes de aliento.

Entre los más claros y sencillos está la regla de oro, que nos enseña a tratar a los demás como deseamos ser tratados, y muy especialmente la invitación a amar al prójimo. Nadie más prójimo, nadie más próximo a los Estados Unidos que México, y nadie más prójimo y nadie más próximo que México de los Estados Unidos. 

Amar al prójimo, mexicanos y estadunidenses debemos esforzarnos continuamente para hacerlo. Como observó un filósofo de la antigüedad, ésta es la expresión más elevada y más virtuosa de la amistad; desear lo bueno para el otro.

Los mexicanos tenemos muchos motivos para dar gracias a aquellos que en Estados Unidos, ya sea desde el gobierno, la iniciativa privada o la sociedad civil, han demostrado su disposición a lo largo de los años para construir una relación más fuerte y más cercana con nosotros. 

Ellos comprenden que la búsqueda del beneficio mutuo es la manera correcta de proceder, sólo puedo confiar en que más personas lleguen así a comprenderlo.

No tiene sentido tratar a un amigo como si fuera un enemigo, no tiene sentido hablar mal de un país que ha abierto las puertas a tus bienes, tus ideas, y tu gente. Un país que comparte tus valores y que está dispuesto a caminar, y como aquí dieron testimonio muchos veteranos de LULAC, a pelear incluso junto a ti. 

Ser vecinos es simplemente, un hecho, pero ser amigos es una elección, una que México ha hecho con toda convicción.

Agradezco el honor que se me ha otorgado, agradezco la perdurable amistad entre México y Estados Unidos. Muchas gracias.



Laredo, Texas, 21 de febrero de 2016




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