Secretario José Antonio Meade Kuribreña: Muy buenos días tengan todas y todos ustedes. Yo no sé qué tiene el café de Prospera, pero funciona bien.

Muchas gracias a Paula Hernández por invitarme a clausurar este evento. Es la segunda vez que nos vemos en este espacio de tres días en donde Paula diseñó un esfuerzo de interacción, de actualización, de capacitación, de diálogo, de aprendizaje, que yo estoy seguro habrá de ser muy útil para Prospera, muy útil para la secretaría y al final va a acabar redundando en el beneficio de los muchos millones de mexicanos que ustedes atienden.

Es interesante poner en perspectiva el impacto que tiene Prospera. Cuando lo vemos en su dimensión nacional y cuando nos ponemos a pensar en lo que implica en su dimensión internacional.

Ustedes están en la vida de casi uno de cada cuatro mexicanos. Como programa social, el alcance de un programa como estos prácticamente no se ve en ninguna parte del mundo. Hay programas transversales, hay política pública transversal que afecta la vida de millones de mexicanos, pero cuando uno se sienta a pensar lo que implica un programa que se ha construido a lo largo ya de muchos años y que toca de manera personal, directa, individualizada, en su localidad, en su hogar, en la alimentación, en la salud y en la educación de uno de cada cuatro de los ciudadanos, es un esfuerzo que no se prácticamente en ninguna parte del mundo y es un programa y es un despliegue de presencia que no se tiene casi con ninguna otra institución del país.

Y si uno considera además cómo ha venido evolucionando Prospera como un espacio que va vinculando con otros programas de gobierno, la potencia que se logra, la potencia que se genera para transformar la vida de los mexicanos prácticamente no tiene parangón.

Cuando se junta Prospera, que es el programa social más importante que tiene el gobierno, con el IMSS, que es la institución de seguridad social más potente que se tiene, no solamente en México, sino en el continente, los resultados en términos de la transformación de la vida de los mexicanos es dramático.

En su expresión más clara, implica la diferencia entre ver y no ver, después de una intervención, de una jornada quirúrgica. Implica la diferencia entre la detección temprana del cáncer y que el mexicano muera como consecuencia de una mala detección.

Cuando Prospera se vincula con el Seguro Popular, la diferencia en la vida del mexicano es una en donde en ausencia de esa vinculación el quebranto en salud se traduce en un quebranto en el patrimonio familiar y personal. En donde la pérdida de salud implica también la pérdida del patrimonio y la capacidad de tener un espacio incluyente.

Después de muchos años de trabajo de Prospera estamos en posibilidad de, por un lado, darnos cuenta que la evolución para combatir la pobreza pasa por la inclusión productiva, pasa por la inclusión financiera, pasa porque dejemos de hablar de nosotros y de ellos y que nosotros implique, involucre a todos los mexicanos en el país.

Esa realización, esa convicción, no la podíamos haber hecho hace 20 años. La diferencia, la intensidad de la pobreza en México no nos permitía ver más allá del espacio de asistencia. Después de muchos años de trabajo de Prospera, en sus diferentes encarnaciones, hoy nos permite alcanzar un nivel en materia de educación, de salud, de cuidados, de concientización, de apoyo, de inclusión.

Nos permite pensar que las familias de Prospera tienen un horizonte distinto, y nos permite pensar que no se agota el derecho a la educación con la secundaria, y que debemos de esperar que la familia Prospera vaya más allá de eso.

Que no se agota el derecho a un ingreso remunerador con el apoyo que les damos y que Prospera debe ser piso y no techo del potencial de las familias que estamos atendiendo, y expresión de que sí se puede las tenemos aquí enfrente cuando vemos lámparas, zapatos, sombreros, esferas, obras de arte, artesanías en espacios dignos y que pueden competir con los mejores productos que el país puede ofrecer.

Esa capacidad que hoy tenemos desde Prospera de convertirnos, no solamente en un piso que haga la diferencia entre la pobreza y la miseria, sino en un piso que haga la diferencia entre la pobreza y la prosperidad es resultado de un esfuerzo de muchos años que aquí debemos de reconocer y de celebrar.

Prospera predata la medición multidimensional de la pobreza. Hubo primero Prospera, hubo primero el programa social y después hubo la definición de cómo medir la pobreza. Esa definición de cómo medir la pobreza no se hubiera podido lograr si no hubiera habido un espacio de participación de Prospera antes.

No podríamos hablar de un país de derechos si no hubiera habido un programa social como Progresa, Oportunidades o IMSS-Prospera que pusiera este piso de inclusión. Pero hoy medimos la pobreza con este enfoque de derechos y así como Prospera estuvo al centro de poner un piso de inclusión hoy Prospera debe ser el motor que asegure el ejercicio pleno de los derechos.

Ninguna otra instancia de gobierno tiene capacidad de ser motor de inclusión como Prospera. Ningún otro programa de gobierno tiene a la mano información tan completa, tan detallada de las familias y su entorno. En ningún otro espacio de gobierno podemos, por ejemplo, detectar a los seis y medio millones de mexicanos que tenemos en rezago educativo como tenemos en Prospera, y ninguna otra entidad de gobierno tenía la capacidad de sacar a esos seis y medio millones de mexicanos en las familias Prospera de rezago educativo.

Ningún otro programa de gobierno tiene a la mano un padrón que identifique con claridad dónde la falta de cobertura de salud es un tema. No debería serlo para ninguno de quienes están en Prospera, porque Prospera ofrece su propio espacio de salud, pero sabiendo que hay todavía falta de inclusión ya sea en el Seguro Popular o en IMSS-Prospera hay una tarea que podemos desarrollar como familia, conociendo y estando plenamente compenetrados de la realidad del país desde Prospera para abatir el rezago en materia de salud y en algunos casos, incluso, de seguridad social por la vía de quienes tienen en el seno familiar algún afiliado formal al instituto.

Y ningún otro como Prospera puede generar sinergia con los programas de gobierno para asegurarnos que llevemos soluciones sostenibles en materia de vivienda y de servicios a la vivienda.

Nosotros, ustedes saben puntualmente qué hace falta y dónde, qué se ocupa, dónde duele y cuál es el remedio y la instancia de gobierno que puede llevar esa solución.

Finalmente, es absolutamente inaceptable que ni una sola de las familias de Prospera tenga inseguridad alimentaria. Para eso se diseñó en primera instancia el programa. Traducir en consecuencia al beneficiario que Prospera implica alimento variado y suficiente, que Prospera destierra la preocupación de poder alimentarse y alimentar a su familia es algo que debemos de poder comunicar y comunicar muy bien.

Ese entusiasmo que se refleja en el ejército de Prospera, ese compromiso que se ve en su trabajo cotidiano tiene que ser el mejor vehículo para asegurar que todos los mexicanos formemos parte del esfuerzo de transformación al que el presidente Peña Nieto nos está encomendando y que ese esfuerzo de transformación empiece con la familia Prospera.

Cada uno de los beneficiarios de Prospera debe convertirse en un espacio de prosperidad, en un espacio de crecimiento, en un espacio de presente y de futuro y en esa construcción de presente y futuro, en la Sedesol estamos muy contentos de acompañarlos, de Prospera, de coordinarnos de la mejor manera posible y de reconocer su entusiasmo en cada evento en donde nos encontramos, juntos tratando de hacer diferencia y de construir el México que queremos.

Muchas gracias, muy buenos días.

El día de hoy, 20 de noviembre de 2015, siendo veinte para las doce, me toca, y lo hago con mucho gusto, declarar formalmente clausurada la Segunda Convención Nacional de Prospera, Programa de Inclusión Social.

Estoy seguro, con las instrucciones, que las ideas, que las experiencias expuestas en este evento nos van a servir para reafirmar el compromiso que tenemos con nuestro país y nos animen a redoblar esfuerzos para acabar con las carencias.

México es nuestro hogar y en ese hogar no cabe la pobreza.

Nuestro compromiso no es sólo luchar contra la pobreza. El compromiso es vencerla. Tenemos que estar todos, podemos estar todos porque a la pobreza la combatimos y la superamos todos.

Muchas gracias y muy buenos días.