Tlaxcala, Tl.

10 de septiembre de 2015.

 

Muy buenas tardes tengan todos ustedes.

Estoy muy contento de estar aquí por varias razones. Estoy muy contento porque me permite reunirme con artesanos y es de las pocas veces que me toca de que los artesanos me vengan a ver a mí y no que yo los ande buscando por todos lados, acompañado de Juana, que me lleva a peregrinar a la casa de cada uno de ustedes en su búsqueda de encontrar un rebozo cada vez más bonito.

Me da mucho gusto también estar aquí porque vengo a Tlaxcala y venir a Tlaxcala para mí es importante desde varias dimensiones. Una de ellas es porque me permite saludar al gobernador Mariano González Zarur. Mariano platica de las muchas trincheras que hemos compartido juntos, él como senador, diputado y gobernador. Yo como funcionario público en muchas tareas.

Pero hubo una constante en cada una de esas tareas.

De las primeras cosas que hacía yo después de asumir un nuevo puesto era ir a ver a Mariano. Para pedirle ayuda, para pedirle consejo, para pedirle orientación. Cuando me nombran en Banca de Ahorro teníamos una agenda muy importante en temas financieros. Había que peregrinar para ir a ver a Mariano y pedirle consejo de cómo podíamos hacer que esa agenda del sector financiero caminara y tuviera buen tránsito por el Senado.

Cuando llegamos a Banrural, una institución querida y una institución importante, había que darle nuevos bríos y mejores instrumentos. Pero eso implicaba una reinvención que requería un bautizo del Congreso, que requería que el Congreso y el Ejecutivo, los dos, se pusieran de acuerdo sobre cómo darle al campo, cómo darle al medio rural una instancia que lo apoyara y lo acompañara de mejor manera. Había entonces que ir a ver a Mariano para pedirle consejo de cómo podíamos lograr que el tránsito de la financiera fuera exitoso.

Tuvimos en Hacienda en los diferentes espacios distintos momentos en donde tuvimos que ir al Congreso. Todos los años necesitamos que el Congreso estuviera de acuerdo con el paquete económico que era normar la vida en el país. Había entonces que ir a ver a Mariano para pedirle consejo, para ver cómo le hacíamos para que nuestro paquete económico nos permitiera construir ese consenso.

Y hablar del trabajo de Mariano, había muchas leyes de distinto tipo: competitividad, energía, los temas económicos, los temas del campo. Luego nos tocó ver que Mariano realizara un sueño. Mariano tenía cierta ilusión, siempre en el centro de su atención, el deseo de trabajar por Tlaxcala.

Nos tocó verlo estar cerca de este proyecto muchas veces en distintas circunstancias y luego nos tocó verlo como gobernador. Yo quiero señalar, públicamente, que Mariano ha sido un gran gobernador.

Yo quería venir hoy a pedirle consejo, como hago siempre, pero hoy quiero señalar que vengo a un estado a pedir consejo porque cuando revisa uno las cifras de pobreza, lo que Mariano ha hecho en Tlaxcala es excepcional. Entre 2012 y el 2014 hay casi 30 por ciento menos tlaxcaltecas en pobreza extrema.

Eso quiere decir que hay más gente en Tlaxcala que tiene oportunidades en educación. Hay más gente, hay más niños entre tres y 15 años que están yendo a la escuela, hay más adultos que están terminando su primaria o su secundaria.

Quiere decir que hay más gente en Tlaxcala que tiene acceso a la salud, que hay más gente en Tlaxcala que tiene acceso a la seguridad social, entre ellos los artesanos que hoy aquí nos están acompañando.

Que hay más gente en Tlaxcala que come mejor, que no tiene problemas de nutrición, que tiene más variedad en su alimentación, que todos los días se levanta seguro de que el hambre no va a ser una preocupación porque en Tlaxcala la gente enfrenta muchas menos carencias por hambre que las que se enfrentan en otros países porque cuando viene uno a Tlaxcala viene uno a un estado que ha hecho enormes esfuerzos en materia de vivienda y que la tiene de cada vez mejor calidad, no solamente la vivienda sino el entorno urbano en donde la vivienda se desarrolla.

Porque cuando viene uno a Tlaxcala ve uno el enorme esfuerzo de llevar, hasta cada uno de esos hogares, mejores servicios. Agua, drenaje, luz, todo aquello que hace que una casa tenga sentido y se vea como un hogar.

Por todas esas razones me da gusto venir a Tlaxcala y por una última. Es el estado que en el mes de mayo tuvo el crecimiento en su producción industrial más grande en todo el país: 18 por ciento.

Pero además, me deja venir a ver el gran y extraordinario trabajo que está haciendo Liliana Romero en Fonart. Todos los días, todos los años, todos los meses, se levanta Liliana pensando cómo puede ser mejor la vida del artesano. Cómo le puede ayudar a rescatar sus tradiciones, sus formas de producir, sus tintes, sus diseños, cómo le puede ayudar a que la forma cotidiana de trabajar su salud esté cuidada, sus oportunidades sean cada vez mejor.

Cada vez que se anuncia un concurso de Fonart, cada vez que nos acompaña un estado como es Tlaxcala en ese anuncio, los talleres de México, las familias artesanales de México, empiezan a hacer magia. Empiezan a trabajar todos los días con un enorme entusiasmo para que quienes hoy estamos aquí podamos ver lo mejor de los artesanos mexicanos.

Me da mucho gusto venir acá porque muchas veces nos pasó que llegamos a casa de un artesano y Juana quería comprar el rebozo y el artesano le decía “no, ése no, porque ese va a ir a un concurso de Fonart y es mucho más importante que vaya al concurso de Fonart y que todo México y el mundo lo vea a que venda yo ese rebozo”. Así de orgullosos están los artesanos mexicanos del trabajo que hacen para esos concursos.

De un rebozo que nace casi al mismo tiempo que este palacio. La primera mención de un rebozo en México es de 1572. Este palacio es de 1600, el palacio más antiguo de cuantos tenemos en el país.

Un rebozo que se fue enriqueciendo con el contacto de México con el mundo. Un rebozo que se enriquecía con las sedas cuando llegaba la Nao de China. Un rebozo que aprendía y que hablaba del mantón de Manila. Un rebozo que hace su casa en una cajita de cedro, que hace su magia pasando por un anillo porque un rebozo está presente en la fiesta brava y el jaripeo, en la magia de los zapotecas.

Un rebozo que es cuna, que es abrigo que cobija. Un rebozo que es sombra que refresca. Un rebozo que es una vestimenta que combina elegancia, que distingue. Un rebozo que es mortaja que acompaña. Es una tradición que permanece y es la prenda más mexicana entre las mexicanas, como decía el doctor Atl.

En mi casa el rebozo es presencia cotidiana. Nunca llegamos tarde a ningún evento porque en todos Juana tiene que escoger el rebozo correcto que combine y que mande la señal que quiere mandar a la fiesta, por lo que el rebozo mexicano en la casa ha sido objeto de muchas diferencia, pero cada vez que encuentra el que le gusta hace que se vea espectacular donde quiera que vayamos.

Quisiera terminar con un elemento adicional que rinda testimonio de homenaje a la capacidad de Mariano como doctor.

Un día se levantó mi papá en la mañana y mi mamá le dijo que quería ir de compras. Mi papá le dijo que imposible, que se sentía muy mal de la cabeza. Al ratito le habló Mariano y lo invitó a los toros.

A mi papá se le quitó el dolor de cabeza y a mi mamá no se le ha quitado todavía el berrinche.

Muchas gracias.