Durante una gira de trabajo por el estado de Nayarit, la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga reafirmó que, entre los grupos poblacionales de la sociedad mexicana reconocidos como sujetos de atención prioritaria en el Plan Nacional de Desarrollo, se encuentran los menores de edad, por lo que uno de sus objetivos es garantizar el ejercicio irrestricto de sus derechos sociales y pugnar por mejorar sus condiciones de vida.

De acuerdo con cifras a 2012 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), 58.3 por ciento de los menores de 18 años de edad se encontraban en condición de pobreza y, de éstos, 12.1 por ciento son pobres extremos, además de que ocho por ciento padecen pobreza extrema alimentaria.

Los rezagos sociales que presenta la niñez en México son una grave contradicción a los principios de justicia social y bienestar en los que se fundamenta el país, además de que se constituyen en barreras generacionales al impedir el desarrollo de sus capacidades, de su productividad futura, y dificultar su aportación a desarrollar el máximo potencial como país.

La niñez es la etapa más importante para el desarrollo del individuo; cuando un menor sufre hambre o se encuentra en pobreza extrema, padece daños físicos e intelectuales irreversibles que los condenan a perpetuar su condición de vulnerabilidad.

Es por eso, insistió Robles, que las acciones de los programas sociales de la Sedesol tienen un enfoque de ciclo de vida: están dirigidos a cada etapa de la vida de las personas y atienden, en especial, a las necesidades específicas de la niñez.

Ejemplo de esto es la dotación de leche que a través de Liconsa se ofrece a cerca de 3.8 millones de niñas y niños de 6 a 12 meses de edad; asimismo, los comedores comunitarios contribuyen a mejorar el acceso a la alimentación y la situación nutricional de niños y niñas de 0 a 11 años de edad.

“La política social de nueva generación contribuye a hacer efectivos los derechos sociales de las niñas y niños a través de elevar el acceso a la alimentación, a la educación, a la seguridad social y a una vivienda digna, con servicios básicos, con el fin de que puedan elevar su capital humano y romper el círculo intergeneracional de la pobreza”, enfatizó la titular de Sedesol.

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