La participación social es el componente más importante para el desempeño de la política social. Hacer  política  social sin los ciudadanos es limitar  el potencial  de la política  social a solo asistencialismo. Si los ciudadanos no participan de los programas, los hacen suyos y los enriquecen con su participación, los programas  sociales se quedan  sólo en acciones aisladas y sin impacto.

Se trata  de que los individuos, frecuentemente vistos como  receptores  pasivos de los bienes y   servicios   sociales,   es   decir,   como   beneficiarios,    se   conviertan en   actores   de   la materialización de esos derechos, esto es, en derechohabientes sociales.

Es  más  que  un  cambio  de  conceptos:  es un  cambio  de  actitudes   tanto  de los  individuos como  de las instituciones públicas.  El derechohabiente social participa  para hacer  realidad los derechos  sociales y humanos. Las instituciones reconocen  que es su obligación responder a las  demandas y trabajar  conjuntamente con  los  individuos   y sus  comunidades. En  su acepción  más profunda, es formar ciudadanía, es decir, sujetos activos de derechos.

La  participación  social  es  un  instrumento que  coadyuva  a  la  correcta  ejecución  de  los programas. Es decir, se trata de cambiar  el enfoque  de ventanilla  o de mesa de atención, por el acercamiento a la comunidad y el acompañamiento de las asambleas donde  se debaten carencias y planes comunitarios de desarrollo,  lo que culmina  en compromisos de corresponsabilidad,  en  virtud   de  los  cuales  la  comunidad  asume   tareas  colectivas  que coadyuvan al buen desempeño de los programas.

Para decirlo brevemente: la participación social agrega valor a la política social.

La participación social se materializa en la conformación de comités  comunitarios, que son la  estructura  organizada  local   (cuadra, localidad, barrio,   colonia,   ejido, etc.)   y  están constituidos por residentes  de dicho  espacio, quienes serán electos en forma  democrática en asamblea comunitaria.

Para  su formación, se firmaron convenios  con diversas instituciones de educación  superior para  que  a través de esquemas  de servicio social, los jóvenes  participen como  promotores sociales, figura que cobra importancia sustancial  al ser el vínculo con la comunidad, quienes promueven el asambleísmo mediante un trabajo de planeación  donde  se identifican zona de pobreza  y  carencia  alimentaria. Son  los  promotores sociales  quienes   realizan  el  trabajo directo   con   la  comunidad,  quienes   coadyuvan   a  la  identificación  de  demandas  y  su priorización, mismas  que  se  ven  concretadas en  la  elaboración   de  planes  de  desarrollo comunitario y en demandas que son presentadas a los tres ámbitos  de gobierno  mediante las Comisiones intersecretariales municipales, estatales y federal.

En 2014 se firmaron  42 convenios  con instituciones públicas de educación  universitaria  y en el terreno,  trabajando con las comunidades, hubo  cerca de 8,500  jóvenes universitarios, en su gran mayoría residentes  de los municipios y localidades  que atienden.

Utilizando un  riguroso  proceso  de identificación de  unidades  territoriales de intervención donde  se concentra la pobreza  extrema, basado en información de INEGI y CONEVAL, así como  de planeación  operativa  y diagnóstico comunitario, la labor  realizada  llevó a este equipo  de promoción social de 8,494  jóvenes a la conformación, durante 2014,  a través de asambleas  comunitarias, de  63,782  comités  comunitarios y articular  desde  la visión  de  su gente  igual  número   de  planes  de  desarrollo  y propuestas de  inversión  priorizadas, en  el marco de la colaboración con 42 instituciones de educación  superior.

En síntesis la conformación y consolidación de los 63,782  comités  comunitarios en 895 municipios han  permitido recuperar  a la participación social como  elemento fundamental de la política social.


COMEDORES COMUNITARIOS

La metodología de medición  de la pobreza  identifica a un individuo con carencia  de acceso a  la  alimentación  si  presenta   inseguridad
alimentaria  severa  o  moderada  que  son  los 
parámetros identificados por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social  (CONEVAL).  De   acuerdo  con  los  resultados  para  2012,  según  el  grado  de inseguridad   alimentaria,   56.1  por  ciento   de  la  población  nacional  se  encontraba   en inseguridad alimentaria; esta proporción se mantuvo en niveles similares a los resultados de
2010 cuando el porcentaje registró 55.7 por ciento.

El Gobierno  de la República por conducto  de la SEDESOL, implementó  el Programa  de Comedores  Comunitarios como un modelo de atención alimentaria a localidades sin acceso al  programa  de  desayunos  escolares,  y  con  persistencia  de  problemas  de  inseguridad alimentaria  y desnutrición  infantil,  que en forma gradual va ampliando  sus coberturas  en regiones específicas, basado en la organización  comunitaria  y apoyado en procedimientos que permiten a la población involucrarse en la operación de los mismos con el propósito de coadyuvar en la estrategia de la Cruzada  Nacional contra el Hambre.


Los  comedores  comunitarios  solucionan  los  problemas  de  acceso a la  alimentación  de grupos  de   población, con la preparación,  servicio y consumo  de alimentos  calientes con orientación  y  capacitación  alimentaria  para  generar  hábitos  alimenticios  para  una  vida saludable.

El  programa  se apoya en  los comités  comunitarios  conformados  y consolidados  que  en asamblea designa una comisión  de alimentación, la que se aboca a desarrollar el proyecto con apoyo y asesoría del equipo de promoción social.

Las y los participantes  como cocineras(os) o auxiliares son voluntarios, y se alternan para la atención  del  comedor.  La  asamblea  determina   el  espacio  físico  donde  se  instalará  el comedor; define la lista de derechohabientes, privilegiando a las madres embarazadas o lactando, niña y niños de meses, los que están en edad escolar, personas con discapacidad y adultos mayores en soledad, abandono o sin apoyo familiar.

La asamblea decide la aplicación de cuotas de recuperación, las cuales tienen  un máximo registrado  de 10  pesos por  ración  (el promedio nacional  es de  4.24  pesos),  los que  se destinan  al pago de servicios básicos como  la luz, el gas o,  en su caso, a la compra  de alimentos frescos (huevo, hortalizas, verduras y frutas) para enriquecer los menús.
 
El  proveedor   de  los  insumos   es  DICONSA, que  abastece  en  promedio  3.3  toneladas mensuales  a cada uno de los comedores instalados,  con un costo promedio de 66,739  pesos, para atender  hasta a 120 beneficiarios  de lunes a viernes con dos raciones de alimento al día (desayuno  y comida).

La capacitación del personal  voluntario de los equipos  de preparación de alimentos de los comedores, se realiza por personal  de intendencia (cocineras  (os) de la Secretaria  de Marina (SEMAR); la Secretaria  de la Defensa  Nacional  (SEDENA), y jóvenes estudiantes de instituciones  académicas    de   las   licenciaturas  de   gastronomía  y  artes   culinarias.; la capacitación con duración de una semana se centra  en tres ejes:

1).-  Inocuidad alimentaria y manejo   de   almacenes,  
2).-   Buenas   Prácticas   de  Higiene,  manejo   y  conservación de Alimentos y
3).- Técnicas de preparación, clasificación y elaboración de platillos.

Los   menús   proporcionados  a  los  equipos   de  voluntarias(os)  en  los  comedores,  están diseñados  para  cumplir  con  la Norma Oficial  Mexicana (NOM)  de  contenido calórico  y proteínico por  ración,  y estos  son enriquecidos con  productos de la localidad  que  mejoran sus hábitos  alimenticios, así como en la recuperación de los saberes comunitarios, esto es, de los contextos  culturales  en los que se ubican  los comedores comunitarios, así como  de los cuatro  pilares  de  la  seguridad  alimentaria y nutricional establecidos   por  la  Organización para la Agricultura y Alimentación de las Naciones  Unidad  (FAO).

Los comedores comunitarios están  dentro de la estructura comunitaria y conforman 3,839 comités  comunitarios, constituidos en igual número  de comedores. Son 66,576  las personas que participan  en los equipos  de preparación de alimentos, que promedian 17 por comedor, de las cuales 64,427 son mujeres (96.8%) y 2,142  hombres. En los comedores se atiende  con dos  raciones  diarias  de  alimentación a 398,322 derechohabientes (57%  mujeres),  lo  que promedia 104 personas  por comedor, atendiendo a los siguientes  grupos: 54% niñas(os),  6% mujeres  embarazadas o  en  lactancia,  17%  personas  de  la  tercera  edad,  5% personas  con alguna  discapacidad y 18%  personas  que  no  cuentan  con  un  empleo  o ingreso  suficiente, migrantes y personas en situación  de pobreza extrema.

Es importante recalcar que al cierre del año 2014 se alcanzó la meta de 3,839 comedores funcionando en  17  estados,  en  351  municipios, con  una  inversión  de  1,900  millones  de pesos. Para el ejercicio fiscal 2015  la H. Cámara de Diputados a través del Presupuesto de Egresos  de la Federación aprobó  al Programa 3 mil 56  millones  de  pesos, con  lo que  se cubrirá el abasto mensual de los comedores operados  y la instalación de más comedores comunitarios.

La prospectiva  del Programa de Comedores Comunitarios es la consolidación del modelo; la  mejora  de  los  menús   de  acuerdo   a  los productos de  la  región;  la  asociación   de  los comedores  con   proyectos   productivos,  como   huertos   de  traspatio   y  granjas   de  doble propósito, así  como  fortalecer   las  capacidades  de  las  voluntarias   (os)  de  preparación de alimentos.

Con  el establecimiento de huertos  y granjas  en los comedores comunitarios, se dota  de un elemento de sustentabilidad   a la población usuaria,  para que  ellos mismos  produzcan sus alimentos.

Con  apoyo de la SAGARPA, con una inversión  de 20 millones de pesos, se implementaron 
200   proyectos   de  huertos   y  granjas   comunitarias  en  igual  número     de  comedores  de comunitarios en la Región  de la Montaña en Guerrero, los cuales además  reciben  asistencia técnica  para producir  hortalizas,  huevo y carne  de pollo para el consumo  en el comedor. A la fecha  están  terminados el ciento  por  ciento  en la parte  de granja  de aves ponedoras de huevo;  en  la  parte  de  hortalizas falta  instalar   20,  que  en  los  próximos   quince   días  se terminarán.

Los  apoyos son  por  hasta  cien  mil pesos por  comedor  comunitario para instalar  y equipar invernaderos, equipos  de captación  de agua, semillas y nutrientes, así como granjas  de 150 gallinas ponedoras de huevo.

Adicionalmente,  la   Secretaría   de  Desarrollo  Social,   a  través   de   la   Subsecretaría  de Desarrollo Comunitario y Participación Social en coordinación con el Instituto Nacional  de Ciencias  Médicas y Nutrición "Salvador  Zubirán", y la organización de la sociedad  civil Un Kilo  de Ayuda,  A.  C.  han  diseñado modelos  de  atención integral  dirigidos  a atender  la nutrición, el  neurodesarrollo infantil  y abatir  el grave problema  de  desnutrición infantil. Estos   modelos   se  han   implementado  en  diferentes  regiones   indígenas  del  país: zona Mazahua del Estado de  México,   región  Montaña y  región  Costa   Chica  de  Guerrero  y región Costa  de Oaxaca.

La   implementación  de  estos   modelos   en  las  regiones   mencionadas  respondió  a  una necesidad  inmediata de atender  a los menores de cinco  años y sus familias  para disminuir los efectos  permanentes de la desnutrición y establecer  la base de trabajo  comunitario desde la que se potenciará el desarrollo  social de las localidades.

La implementación de los modelos  se basa en la participación y organización comunitaria, de  tal  forma   que  los  líderes   comunitarios,  madres   y  padres   de  familia   determinen  la importancia  de  participar   en  las  acciones   y  designen   un  lugar   público   en  el  cual  se desarrollen las acciones de vigilancia mensual del estado de nutrición  de las niñas y niños beneficiados.


La visión de los modelos  de atención a la nutrición  se centran  en convertir  a los comedores comunitarios en Centros de Atención Integral al Desarrollo Social en donde  se provean los servicios  de  asistencia   social,  formación  de  capacidades,  atención  personalizada y  que además  representen espacios  para  la toma  de  decisiones  de  la Asamblea  Comunitaria en torno  al desarrollo  social local.


Respecto al Modelo de intervención conjunta SEDESOL-SEDATU-SEGOB:  se  han realizado  las siguientes  actividades:  Diagnóstico de localidades  urbanas  e identificación de universo  de  actuación;  Desarrollo y consenso  de  propuesta metodológica de atención a la pobreza   urbana,   consensuado entre   SEDESOL,  SEGOB y  SEDATU;  Integración de Grupo de  Reflexión   para  Metodologías  de  Inclusión  y atención   a  la  Pobreza   Urbana, encargado de revisar y discutir  contenidos metodológicos y su aplicación  en procesos piloto; Inicio  de procesos  piloto  en  Monterrey y La  Laguna  con  participación de  universidades estatales  responsables  de generar  diagnósticos urbanos integrales y levantamiento de  una línea basal.