En la Costa Grande, 27 comedores comunitarios de la Cruzada Nacional Contra el Hambre, incluidos los recién inaugurados en Petatlán y Tecpan de Galeana, atienden a 2 mil 465 personas, principalmente niñas, niños, mujeres y adultos mayores, para garantizar su alimentación, ante la contingencia generada por los sismos recientes.

Las instrucciones de la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga, es que quien lo necesite sea inscrito en el Programa de Empleo Temporal Inmediato (PETI), para la limpieza de sus viviendas y calles, y que por ello, obtengan un ingreso; pero también que reciban alimentos en los comedores comunitarios, afirmó el delegado de la Sedesol en Guerrero, José Manuel Armenta Tello.

A partir del sismo del 18 de abril se abrieron dos comedores comunitarios adicionales: uno en Petatlán, donde se atiende a más de 60 personas; y otro en la localidad de Papanoa, municipio de Tecpan de Galeana, a donde diariamente llegan 120 personas.

Para la coordinadora de los Comedores Comunitarios en la Región de la Costa Grande, Dalia Bilar Peña, no ha habido contratiempos para el funcionamiento de los comedores comunitarios; por el contrario, más mujeres se han involucrado en la preparación de los alimentos.

"Los sismos no solamente dejan historias tristes; es la circunstancia para que surja la solidaridad y la unión entre las mujeres, principalmente, porque participan más en la preparación de las comidas. Hay un menú que se cambia diariamente y no se les pide ningún requisito, porque todos necesitan el apoyo", narra.

Los comedores comunitarios funcionan desde diciembre pasado en la costa grande, pero el número de usuarios se incrementó en los últimos días como resultado del levantamiento del censo casa por casa, ya que los brigadistas de la Sedesol invitan a las personas a asistir a estos lugares.

En el municipio de Tecpan de Galeana, por la carretera Acapulco-Ixtapa, donde el sismo tiró parte del puente El Cuajilote, se llega a San Luis de La Loma, donde existe otro comedor comunitario de la Cruzada.

En esta comunidad -donde diariamente se estacionan los camiones para cargar mangos que tendrán como destino el mercado nacional-, alrededor de 90 personas asisten al comedor comunitario. Refiere Rocío Fernández Castrejón, promotora de los Comedores Comunitarios en San Luis de la Loma y Papanoa, que el comedor fue respuesta a la promesa que hiciera en abril la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga, a la comunidad.

"Habitualmente recibimos 90 personas, pero por los sismos se abrió a la población en general, y llegan hasta 120 personas, de las cuales el 80 por ciento son niñas; el resto son personas con discapacidad, de la tercera edad, mujeres embarazadas y en lactancia”, afirma.

Hay otro comedor comunitario en Santa Rosa de Lima, que atiende a 117 personas.