México, D.F., a 08 de abril de 2012.

PALABRAS DE LA MTRA. ROSARIO ROBLES BERLANGA, SECRETARIA DE DESARROLLO SOCIAL, DURANTE LA FIRMA DEL CONVENIO GENERAL DE COLABORACIÓN CON LA DIRECTORA GENERAL DEL INSTITUTO POLITÉCNICO NACIONAL, YOLOXÓCHITL BUSTAMANTE DIEZ, DENTRO DE LA CRUZADA NACIONAL CONTRA EL HAMBRE.

 Muchas gracias. Muy buenas tardes.
Bienvenidos, bienvenidas, los que hoy nos visitan.
Doctora Yoloxóchitl Bustamante, directora general del Instituto Politécnico Nacional.
Muchísimas gracias por la firma de este convenio que hermana, que suma, que permite que una institución tan importante como el Instituto Politécnico Nacional participe hoy en la Cruzada Nacional Contra el Hambre.
Es un privilegio tener de nuestro lado a esta institución de vanguardia en investigación científica y tecnológica.
A esta gran escuela pública que produce, cada año, miles de profesionistas que contribuyen al engrandecimiento de México.
A esta gran institución educativa que se caracteriza también, por su indudable responsabilidad social.
No podíamos esperar menos de este Politécnico, que tiene como parte de su decálogo tres ideas fundamentales que compartimos profundamente: “alcanzar las conquistas universales y ofrecerlas al pueblo, despertar al hermano dormido, y, sobre todo, hacer que nos duela la Patria”.
Porque nos debe doler que en éste nuestro México, con tantos avances económicos, con tanta infraestructura, haya 52 millones de mexicanos en situación de pobreza, 11.7 millones de ellos en pobreza extrema. Nos debe doler que haya 7.4 millones de mexicanos en condición de pobreza extrema y carencia de alimentación, que son los más pobres entre los pobres, los que padecen hambre, los que no pueden darles las tres comidas al día a sus hijos.
Nos debe indignar que haya miles de niños con anemia y desnutrición que sufren daños físicos y cognitivos irreversibles, condenados por ello a futuro de pobreza y vulnerabilidad. Nos debe mover que el 80 por ciento de los mexicanos que hablan otra lengua y tienen otra cultura, sean víctimas de la pobreza y la discriminación.
Enfrentar todos estos desafíos requiere de alianzas entre e instituciones académicas. Las universidades y escuelas de educación superior son centros de conocimiento, cultura y reflexión crítica. Ahí se están generando gran parte de las respuestas que requiere México para enfrentar sus grandes dilemas.
De ahí la necesidad de mantener un diálogo y una retroalimentación abierta con todas las instituciones educativas, tanto públicas como privadas, para enriquecer las políticas públicas con la ciencia, la técnica y el pensamiento transformador que de ellas emana.
El gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto tiene la firme intención y decisión de fortalecer los lazos de trabajo con todas las universidades y los centros de enseñanza superior, no sólo porque ello abona al diseño de una política social más eficaz, sino porque también ésta es y deber ser signo distintivo de un régimen auténticamente plural y democrático.
Este Convenio establece el marco general de colaboración entre el IPN y la Sedesol para trabajar, a través del servicio social comunitario, la docencia y el impulso a programas de investigación, en una serie de áreas sustantivas para el bienestar de los mexicanos que más lo necesitan, y que resultan congruentes con la Cruzada Nacional contra el Hambre: o Proyectos educativos o Proyectos alimentarios o Atención a la salud o Desarrollo y gestión de proyectos de proyectos productivos, e o Infraestructura productiva Con este Convenio recuperamos una línea de colaboración muy importante que implica grandes ventajas tanto para el Politécnico como para la Sedesol, y que se perdió en los últimos años. Me refiero al servicio social comunitario que permitía a los jóvenes profesionistas sensibilizarse con respecto a la problemática de las comunidades más marginadas del país, y aplicar sus conocimientos y habilidades a favor del desarrollo social.
El miedo de los pasados gobiernos a la participación ciudadana provocó una enorme desmovilización social; hoy tenemos que revertir esa situación, impulsando la incorporación masiva de estudiantes a los proyectos de superación de la pobreza en todo el país a través del servicio social comunitario, que lo vienen desarrollando las universidades, que lo viene desarrollando el Instituto Politécnico Nacional, pero que no se hacía o no se profundizaba a través de este lazo que hoy nos hermana a través de este convenio que hemos firmado.
Estos jóvenes son agentes de cambio; tienen muchas energías, ideas nuevas, enormes reservas de solidaridad. Y por eso los vamos a llevar a Chiapas, Guanajuato, Guerrero, Estado de México, Oaxaca, San Luis Potosí y Tlaxcala. Ahí van a encontrar rezagos sociales, necesidades y carencias, pero también van a encontrar mexicanos dignos, que quieren salir adelante y que sólo necesitan las herramientas para incorporarse y, como lo dice el Presidente, “crecer y hacerse camino por sí mismos”. La presencia de brigadas de servicio social en los municipios que atenderá la Cruzada en esta primera fase, va a marcar una gran diferencia y nos va a permitir potenciar los esfuerzos de política social. Hoy lo tenemos muy claro: no basta con el esfuerzo exclusivo del gobierno; se requiere de la participación de todos los sectores y de los estudiantes, profesores e investigadores del Poli y de muchísimas instituciones más, que nos permitirán entonces, utilizar mejor esta reserva de talento y de inteligencia para acabar con la pobreza y el hambre.
 Necesitamos de su ejercicio crítico y reflexivo, de su capacidad para construir proyectos transformadores que nos permitan avanzar hacia un México más incluyente.
Quiero darle las gracias, por su conducto, señora directora, a la comunidad politécnica por este gesto de voluntad para sumar fuerzas con el Gobierno Federal en esta gran causa nacional a favor de los mexicanos que más lo necesitan.
Muchísimas gracias doctora Yoloxóchitl. Bienvenidos a la Cruzada Nacional contra el Hambre. Juntos, vamos a mover a México.
Muchísimas gracias. oo0oo