México, D. F., a 30 de abril de 2013

Intervención de la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga, en el marco de la firma del Memorando de Entendimiento entre el Gobierno de México y la FAO para la Cruzada Nacional contra el Hambre.

 Lic. Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. Dr. José Graziano da Silva, Director General de la FAO. Dr. José Antonio Meade Kuribreña, Secretario de Relaciones Exteriores. Lic. Enrique Martínez y Martínez, Secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación. Distinguidos miembros del presidium. Distinguidos invitados. Señoras y señores. Medios de comunicación.
Es un gran placer darle la bienvenida al Dr. José Graziano da Silva, quien representa a esta noble organización intergubernamental de las Naciones Unidas, la Organización para la Agricultura y la Alimentación.
Nos alienta el inteligente proceso de reformas y cambios estructurales que ha emprendido la FAO bajo su conducción, desde que asumió la Dirección General de ese organismo, en enero pasado. Los cinco ejes rectores del nuevo marco estratégico de la FAO: erradicar el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición; aumentar y mejorar el suministro de bienes procedentes de la agricultura, la actividad forestal y la pesca de una manera sostenible; reducir la pobreza rural; crear un entorno propicio para el establecimiento de sistemas agrícolas y alimentarios más integradores e incrementar la resiliencia de los medios de vida ante las amenazas y crisis, son coincidentes con varios de los propósitos del Gobierno de México.
La Cruzada Contra el Hambre, iniciativa que ha impulsado el Gobierno bajo la conducción del presidente Enrique Peña Nieto, asume propósitos convergentes con los planteados por la FAO. Menciona por su nombre que existe hambre en México; plantea que es posible erradicarla durante los seis años de este Gobierno; pone en el centro a la comunidad, reconoce el papel insustituible de la participación social en el combate al hambre y enfatiza la participación de mujeres, pueblos originarios y jóvenes en este proceso. Propone impulsar la producción de alimentos, apoyando a la pequeña agricultura, y asume una política social claramente asentada en los derechos humanos y particularmente en el derecho a la alimentación.
El ex presidente Lula da Silva, ahora que nos acompañó hace unos días al estado de Chiapas, expresó su certeza de que sí se puede acabar con el hambre si contamos con gobiernos comprometidos con los más pobres y éste, Dr. Graziano, el Gobierno de México, encabezado por el presidente Peña Nieto, es un gobierno que está firmemente comprometido con los que menos tienen. La clave de un gobierno democrático, eficaz, es identificar los problemas y tener la capacidad para enfrentarlos de forma decidida. Aquí en México tenemos un problema muy grave, un drama humano durante mucho tiempo invisible, ignorado y evadido, representado por 7.4 millones de mexicanos que viven en pobreza extrema y tienen carencia alimentaria.
Esta situación es una vergüenza y supone un desafío moral para un país que, como el nuestro, tiene tantos avances.
 Por eso, por una razón estricta de justicia social, se tenía que actuar moviendo presupuestos, estructuras, conciencias, voluntades, talentos, para transformar a México y erradicar este fenómeno durante los seis años de esta administración.
La Cruzada Nacional Contra el Hambre busca hacer efectivo el derecho a la alimentación, establecido en nuestra Constitución, pero también transformar el entorno con vivienda digna, infraestructura básica, caminos, agua potable, drenaje, saneamiento, educación, salud y proyectos productivos que permitan a estos mexicanos salir de la pobreza con ingresos y con empleo.
La Cruzada contra el Hambre no sólo considera que es indispensable garantizar el acceso a los alimentos, sino que es fundamental, y éste es uno de los objetivos, fomentar la producción de los mismos a partir del apoyo a los campesinos, a los pequeños productores, a la agricultura familiar.
 La Cruzada Nacional cuenta con un Consejo donde converge la sociedad civil, y un Comité de Expertos del sector científico y académico, para promover el análisis, seguimiento y mejora continua de este esfuerzo.
Cuenta también, doctor Graziano, con indicadores precisos y medibles en materia de reducción de la carencia a la alimentación, la desnutrición infantil, el desperdicio de alimentos, así como el fomento a la producción agrícola.
Se sustenta en la más amplia participación social, en el papel activo de la sociedad, porque creemos que éste es un aspecto que la distingue de manera fundamental.
Es una iniciativa de todos, del gobierno y de los ciudadanos.
Ocho de cada 10 mexicanos quieren que la Cruzada sea exitosa y se sentirían felices si ésta alcanza sus objetivos; seis de cada 10 estaría dispuesto a participar en un movimiento para luchar contra el hambre y lo más importante: 7 de cada 10 mexicanos piensa que la Cruzada Contra el Hambre nos une como país.
Estamos, pues, ante una política pública que cuenta con toda la legitimidad social, que une a los mexicanos, que genera lazos de cohesión, identidades y redes solidarias. La Cruzada es también congruente con los compromisos internacionales de alcanzar los Objetivos del Desarrollo del Milenio en 2015. México vive un gran momento. Podemos decir que es un momento histórico.
De ahí la imperiosa necesidad de encauzar la energía colectiva mediante la participación social para desplegar los esfuerzos del cambio; de ahí la tarea de reconstruir nuestro proyecto de futuro y edificar una Patria en la que todos quepamos, un México incluyente. Señor presidente Enrique Peña Nieto: usted ha tenido el coraje para asumir este gigantesco reto.
Lo ha hecho con altura de miras y visión de Estado. No es para menos: está de por medio la dignidad de millones de mexicanos.
Usted nos ha instruido para actuar con un solo interés: el de México. Nos ha mandatado para no descansar mientras haya niños y niñas en nuestro país que se duermen sin comer; mientras millones padezcan desnutrición; mientras millones de mujeres se tengan que quitar la comida de la boca para dársela a sus hijos.
Ese es nuestro único compromiso. Esa es nuestra única batalla.
Somos optimistas. Durante este mes hemos podido constatar que la gente quiere participar, que los jóvenes se identifican con esta causa. No me cabe la menor duda que dentro de un año, cuando celebremos otra vez el mes de la Cruzada Contra el Hambre, usted podrá rendir buenas cuentas. Podrá decir, sin ninguna duda, que en México hay menos hambre y menos pobreza que cuando llegó a la Presidencia.
 Muchas gracias.