Queremos que los siete millones de mexicanos que están en condición de pobreza extrema alimentaria puedan ejercer su derecho a la alimentación, pero también sus otros derechos sociales, afirmó Rosario Robles Berlanga, secretaria de Desarrollo Social.

Para ello, destacó la titular de la Sedesol, el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto se ha planteado promover el crecimiento, democratizar la productividad y que las políticas sociales se basen en un nuevo enfoque que permita la salida productiva como elemento fundamental.

En este nuevo enfoque, explicó, no se habla de prebendas o dádivas, sino de un derecho que el Estado tiene que garantizar. “Debemos construir ciudadanos, que la gente no sienta que el gobierno le está dando un apoyo, sino que sientan que es su derecho y que por fin lo pueden ejercer”.

La funcionaria federal señaló que además del derecho a la alimentación, se trata de la seguridad social universal, ya que el 70 por ciento de los mexicanos no tiene acceso a ella. Ahora, afirmó, todos van a tener esta seguridad social y universal, aun cuando carezcan de un empleo formal.

Explicó que con la Cruzada Nacional Contra el Hambre se ataca lo inmediato, como es el acceso a la alimentación de siete millones de personas, tres millones de las cuales ya comen mejor. Además, se impulsan aspectos económicos importantes, como el que los pequeños productores sociales del campo tengan acceso a créditos y a la asistencia técnica, para garantizar la producción de alimentos.

La secretaria de Estado recordó que el diagnóstico que enfrentó el gobierno del presidente Peña Nieto fue el de un país con casi la mitad de los mexicanos en condición de pobreza. “Estamos hablando de 53 millones de mexicanos con ingresos por debajo de la línea de bienestar, que tienen una o más carencias y no pueden ejercer plenamente sus derechos.”

Dentro de ese universo, 10.7 millones viven en pobreza extrema, con un ingreso muy pequeño y con tres o más carencias, por lo que “no tienen acceso a la educación, a la salud, a la seguridad social, a la vivienda o a la alimentación.”

Lo más grave, abundó, es que además de la pobreza extrema se tiene carencia alimentaria. “El hambre es la parte más dolorosa, lacerante y, al mismo tiempo, la que nos debiera dar vergüenza, porque todavía hay niños y niñas que se van a la cama sin haber comido lo suficiente o mujeres que se quitan el plato de la boca para que sus hijos malcoman. Es la parte más dolorosa, la parte más extrema de la pobreza que todavía viven millones de mexicanos.”

Enfatizó que esta realidad podrá ir cambiando a partir de que el país tenga mayor crecimiento y mejor distribución de la riqueza; de que se generen más empleos y que la gente pueda, a través del ingreso, mejorar sus condiciones de vida. Esta es la única salida efectiva, porque ya vimos que si los programas de transferencias monetarias no se acompañan de un verdadero crecimiento económico, difícilmente se podrá modificar las cifras de pobreza, lo que se dará en el mediano plazo.

  Descarga esta información en formato PDF