24/01/2013

VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DE LA PARTICIPACIÓN DEL PRESIDENTE DE LA ORGANIZACIÓN UN KILO DE AYUDA, ASOCIACIÓN CIVIL, DOCTOR JOSÉ IGNACIO ÁVALOS HERNÁNDEZ, AL SUMARSE A LA CRUZADA NACIONAL CONTRA EL HAMBRE.

Cuando un niño se nutre, México se desarrolla. Contra facta, non argumentum… (Ante los hechos, no hay argumentos)
Por años, las intervenciones o programas sociales, aun los que manejan paquetes alimenticios, han tratado de compensar la desigualdad económica sin resolver la desigualdad de capacidades.
Por ello, el avance en el combate a la pobreza es mínimo.
Señor Presidente, Enrique Peña Nieto; Señora Secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga; Miembros del presidium; Compañeros de las organizaciones de la sociedad civil; Queridos amigos de la ANTAD y de tantas empresas y medios de comunicación que han sido aliados incansables en esta lucha.
Amigos y amigas: La pobreza económica no es la mayor de las pobrezas, sino la desigualdad de capacidades físicas, intelectuales y emocionales que sufren los mexicanos y que impide a la mayoría construir su propio desarrollo y vivir en libertad. Señor Presidente: En nombre de la sociedad civil le confirmo: compartimos su indignación.
Es inaceptable que aun en México haya mexicanos con hambre y que 1.5 millones de niños menores de cinco años sufran desnutrición crónica. La Cruzada Nacional contra el Hambre es una oportunidad única, histórica, para erradicar la desnutrición infantil en México.
Lo felicitamos por haber emprendido la lucha más importante que ha debido librar México en su historia: la de erradicar la pobreza, el hambre y la desnutrición; de terminar con la desigualdad.
Lo felicitamos, doblemente, por no haberla querido librar solo y haber decidido convocar a todos los mexicanos. Por años, las madres de familia, los niños, los jóvenes, los campesinos, los indígenas, los luchadores y emprendedores sociales, los académicos, las empresas, las fundaciones, las organizaciones de la sociedad civil, hemos esperado que se enarbole una bandera que represente la lucha contra la desigualdad.
Yo he sido testigo, en nuestros más de 25 años de trabajo, con más de 500 mil niños atendidos gracias a la generosidad de millones de donantes, de la urgente necesidad que tiene México de una política pública integral de gran alcance, como la que hoy se presenta, la cual rompa verdaderamente con el círculo intergeneracional de la pobreza.
Esta Cruzada es lo que México y los mexicanos esperaban Por eso le digo, señor Presidente: esta Cruzada, ésta ya no es su Cruzada; es la Cruzada de todos los mexicanos.
Este es el momento adecuado: el país cuenta con recursos económicos suficientes, estructuras operativas necesarias, así como con los conocimientos, experiencia y tecnología tanto en los sectores público como privado. Prueba de ello es que algunos gobiernos estatales ya han comenzado esta Cruzada al lado nuestro, destacando el Estado de México, Oaxaca, Chiapas y Yucatán, entre otros. Por ello, aprovechando la palanca de su liderazgo, de su convocatoria y de la articulación de la Secretaría de Desarrollo Social, hago un llamado a la sociedad civil, individuos, empresas y organizaciones de todo tipo, a que asumamos nuestra responsabilidad histórica de ser agentes de cambio.
Saldar, en esta generación, la factura de la injusticia y la desigualdad.
Estoy cierto que nunca alcanzaremos la igualdad económica, como tan cierto estoy de que sí podemos alcanzar la igualdad de capacidades y así darle a cada mexicano la posibilidad de alcanzar por sí mismo su verdadera libertad. Sí se puede. Para lograrlo, la Cruzada debe abordar la desnutrición de manera integral e individual. Niño a niño, persona a persona; no más enfoques en coberturas alcanzadas o en magnitudes presupuestales, sino en resultados obtenidos en cada mexicano con nombre y apellido, poniendo a la persona en el centro del desarrollo y revalorando su dignidad, alejándonos, en consecuencia, del asistencialismo y del clientelismo.
Es necesario definir nueva métricas e indicadores que reflejen individualmente el desarrollo físico, intelectual y emocional de cada niño. Además, como lo hemos reiterado, no se puede alcanzar la meta de erradicar la desnutrición infantil sin tomar en cuenta al menos siete estrategias:
1.- Garantizar cuidados pre y posnatales
2.- Asegurar adecuadas prácticas de alimentación en menores de dos años. Un ejemplo de ello es la lactancia materna exclusiva hasta los seis primeros meses de vida.
3.-Prevenir y tratar enfermedades prevalentes en la infancia.
4.-Prevenir y tratar las principales deficiencias de micronutrimentos.
5.- Fomentar la participación y la productividad comunitaria.
6.- Quizás el más importante de todos: Priorizar la estimulación oportuna y la evaluación del neurodesarrollo. 7.- Evaluar longitudinalmente el crecimiento y desarrollo de cada niño. Por otro lado, celebramos la propuesta de la Secretaria Rosario Robles para la creación del Consejo Nacional de la Cruzada Nacional contra el Hambre, como una instancia incluyente para el diálogo y la construcción de acuerdos entre los sectores público, privado y social.
Sugerimos que este Consejo sea una instancia autónoma e independiente, que tenga la facultad de observar y evaluar los avances de la Cruzada, de tal suerte que si la Cruzada erra el camino, sea éste el primero en señalarlo, reconocer las faltas y reorientar el rumbo. Señor Presidente: El 16 de octubre de 2018, como todos los años, estaremos conmemorando el Día Mundial de la Alimentación; pero ese día será muy especial, porque todo un país habrá de celebrar el haberse puesto en pie de lucha para alcanzar un México sin hambre.
Habremos logrado, entonces, la eliminación de la desnutrición aguda y avanzado de manera importante en la disminución de la desnutrición crónica.
Pongámonos a trabajar. Ningún mexicano más con hambre. Hechos y no palabras.
 Muchas gracias