San Juan del Río, Qro. 26/06/2013

Intervención de la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga, en el marco de la Convención Nacional del Programa Oportunidades, en San Juan del Río, Qro.

Muchas gracias, muy buenos días a todos y todas.
Señor gobernador José Eduardo Calzada, muchas gracias, siempre es un honor estar aquí en Querétaro, muchas gracias por recibirnos. Licenciado Fabián Pineda Morales, Presidente Municipal de San Juan Rio; gracias por la hospitalidad, gracias por cobijar a este gran equipo. Ingeniera paula Angélica Hernández, coordinadora nacional de Oportunidades, déjeme decirle que no solo agradezco la invitación, sino que me siento muy orgullosa de tener a una gran mujer, brillante, inteligente, trabajadora, comprometida.
 Así que tienen una gran dirigente, una gran líder al frente de este programa de Oportunidades.
Claro que se merece ese aplauso. Yo se lo daría hasta de pie, para animarla, para que sepa que cuenta con este equipo. Sandra, muchas gracias como siempre por estar presente, por acompañarnos.
También una magnífica labor, como la del gobernador, que hace al frente del DIF estatal. Y a todos los presentes, miembros del presídium; a los que nos acompañan; distinguidos coordinadores estatales, servidores públicos del Programa Oportunidades.
Quiero decirles que es un privilegio para mi compartir este espacio con tan talentosos servidores públicos, que con su compromiso de todos los días hacen posible uno de los programas más importantes del Gobierno Federal.
Un programa que, sin duda, ha logrado avances significativos en materia de formación de capital humano en las familias beneficiarias, de acuerdo a lo que indican las evaluaciones. Un programa que se replica en más de 30 países, altamente valorado por los organismo internacionales y que se ha consolidado como un ejemplo. 2 Oportunidades es, además, el programa que ha tenido las mejores evaluaciones en el país, y cuenta con sólidos candados de transparencia y blindaje que garantizan su imparcialidad.
En su diseño han participado expertos, académicos e investigadores de reconocido prestigio, que lo han dotado de bases sólidas. Se trata de una política pública de enorme cobertura social y territorial: llega a 6.5 millones de familias mexicanas y está presente en la mayoría de los municipios del país. 6 millones de niños y jóvenes, que de otra forma no podrían estudiar, cursan desde el tercer año de primaria hasta el tercer año de bachillerato, haciendo efectivo su derecho constitucional a la educación.
Muchos son los atributos que podemos destacar del Programa Oportunidades; sin embargo, son muchos también los cambios que precisa para convertirse en una herramienta más efectiva para romper el círculo vicioso de la pobreza. Y ojalá en su debate y su reflexión esté presente este desafío y esta necesidad de transformar Oportunidades para fortalecerlo Oportunidades tiene que convertirse en un puente sólido hacia la equidad y la inclusión, tiene que revisar a fondo su diseño, sus instrumentos de intervención, potenciar sus fortalezas y reconocer sus insuficiencias. Por ejemplo, los recursos invertidos en el Programa en los pasados 12 años no tienen precedentes, ni tampoco el tamaño de la población beneficiaria. Sin embargo, es un hecho, y lo dice Coneval, que la pobreza ha aumentado.
 No hemos logrado romper el círculo intergeneracional de la pobreza y mucho menos disminuirla.
A pesar de tener evaluaciones de impacto favorables, muchos de estos impactos no se ven reflejados en una disminución de las cifras de pobreza a nivel nacional. 52 millones de mexicanos se encuentran en esta condición de pobreza, el 47 por ciento de nuestra población, y de los cuales 11.7 millones se encuentran en condición de pobreza extrema. 3 El 60% de los ciudadanos que participaron en la consulta virtual para integrar el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 piensa, y esto es algo importante para la reflexión, que el Programa Oportunidades no ha beneficiado a toda la población más pobre.
 Ya decía Paula Angélica que tenemos el reto de llegar con Oportunidades a 30 mil comunidades de las más pobres, marginadas y aisladas del país a las que no llega ni un programa social. Justamente ahí, en esas comunidades donde más se necesitan los proyectos, las propuestas y las políticas públicas de combate a la pobreza, es donde hasta ahora no ha llegado el programa Oportunidades y ahí tenemos que llevarlo: hasta el último rincón de la Patria.
Oportunidades tiene también que transformar y trascender la visión paternalista y asistencial. Ha generado en algunos una dependencia crónica, de por vida, con respecto a las transferencias monetarias, con respecto a los subsidios gubernamentales.
 No está definida con claridad la temporalidad de los beneficios. No queda claro cuándo el programa ha cumplido su meta, ni en qué punto las familias deben graduarse. Y aquí significa el reto de transformar la visión cultural y de inculcar en las familias la perspectiva de salir del programa Oportunidades como el gran triunfo, como el gran éxito, no permanecer en el programa, sino salir del programa porque, eso significa que han abandonado las filas de la pobreza. Eso es lo que tenemos que transformar.
 Esa visión es la que tenemos que cambiar convirtiendo y dotando al programa Oportunidades de las puertas de salida que permitan la inclusión productiva y que la gente salga adelante por su propio pie. Justamente esa es la parte de la transformación que tenemos que impulsar en el programa Oportunidades.
Cómo no sólo tenemos que mejorar a los servicios de educación y salud, sino generar también mayores oportunidades de ingreso, empleo y ahorro, pero sobre todo dar acceso a los beneficiarios a proyectos productivos, a salidas productivas que permitan 4 que sea su propio trabajo el que genere el ingreso y el que rompa la dependencia del subsidio gubernamental.
Eso sí es construir un enfoque de derechos, un enfoque de autonomía; eso sí es construir auténticos y verdaderos ciudadanos mexicanos. Por eso es que tenemos la instrucción muy clara y muy precisa del presidente Enrique Peña, de crear un programa que tenga estas salidas productivas; un programa que incentive la formalidad y no la informalidad.
Y esto es lo que tenemos que discutir, debatir; y esto significa también romper paradigmas y construir una nueva perspectiva que nos permita, con base en el capital humano y el capital adquirido durante ya muchos años del proceso del Programa Oportunidades, que este capital humano pueda insertarse en el mercado de trabajo o invertir sus energías emprendedoras en proyectos de carácter productivo.
Creo que esa es una manera de cómo podemos darle una visión sostenible, de largo plazo y de ir fortaleciendo el objetivo de combatir la pobreza y no solo paliarla.
Tenemos que vincular los programas de transferencias monetarias. El programa estrella de estas transferencias es Oportunidades, con toda la estrategia de política social del gobierno y particularmente con una gran causa: con la causa que ha establecido como prioridad el presidente Enrique Peña Nieto, que es combatir el hambre, sobre todo de 7.4 millones de mexicanos que tienen esta doble condición de vivir en pobreza extrema y carencia alimentaria.
Tenemos que luchar, y yo les pido que nos pongamos la camiseta; que seamos el gran equipo que se ponga como reto, que se plantee esta visión en el horizonte, de transformar la vida de esos mexicanos.
Como decía el gobernador, cada familia que logremos nosotros que su condición cambie, cada familia que pueda comer tres veces al día, cada vez que podamos decir un mexicano menos que ya no murió por desnutrición, porque cada hora en nuestro país muere un mexicano o una mexicana por desnutrición, y muchos de esos mexicanos y mexicanas son niños y niñas; cada vez que una mujer no tenga que quitarse el plato de la boca para darle 5 de comer a sus hijos porque hay el suficiente sustento en esa familia, nosotros nos vamos a sentir satisfechos y vamos a sentir que nuestro trabajo esta verdaderamente rindiendo frutos.
Así que yo les pido que levantemos la mira, que nos sintamos como verdaderos cruzados que estamos trabajando a favor de esta gran causa que todos debemos compartir, en la que no caben las mezquindades, en la que no caben las diferencias, en la que sólo puede haber unión y comunión, que tiene que ver con luchar contra el hambre y contra la pobreza extrema en nuestro país.
 Les agradezco a todos y les recuerdo lo que nos dice el presidente Enrique Peña Nieto: no hemos venido a administrar, hemos venido a mover las instituciones, las políticas públicas, los programas, los presupuestos. Hemos venido a transformar.
Todas las mañanas, todos los días, salgamos con la idea de transformar, con la idea de mover a México, y estoy segura que dentro de seis años podemos dejar un gran legado, un legado de inclusión, un legado de bienestar, un país sin hambre.
Muchas gracias.