El gran desafío que enfrentamos es construir un país de derechos para los jóvenes, con acceso pleno a la alimentación y a la educación, a la salud y al empleo, para que se conviertan en impulsores de su propio desarrollo y queden libres de la delincuencia organizada, afirmó la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga, al participar en el Encuentro Nacional de Secretarios y Directivos Estatales del Instituto Mexicano de la Juventud (Imjuve).

Ante jóvenes de todo el país que promueven las políticas públicas del gobierno de la República, la titular de la Sedesol señaló que en el México del siglo XXI nadie puede estar tranquilo “mientras los adolescentes, casi niños, son obligados a tomar las armas y el rumbo del crimen organizado; mientras haya jóvenes que no tengan qué comer, sin acceso al estudio y sin poder ejercer plenamente sus derechos”.

Acompañada de José Manuel Romero Coello, director del Imjuve, la secretaria Robles Berlanga explicó que en una política social de nueva generación y dentro de una lógica de derechos, el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto trabaja en la construcción de un México más incluyente, para que los jóvenes se conviertan en impulsores de su propio desarrollo.

“No podemos estar tranquilos si en nuestro país el embarazo adolescente crece a tasas exponenciales; cuando niñas de esa edad no están en condiciones ni preparadas para ser madres. No podemos descansar mientras la realidad de millones de jóvenes sea de exclusión, de desigualdad y de violencia”, enfatizó.

La funcionaria federal aseguró que el presidente Peña Nieto “quiere un país donde los jóvenes hagan efectivos sus derechos a la educación, a la salud, al empleo, a formar una familia y a participar en la vida política y cultural”.

En este sentido, señaló que desde la Sedesol se impulsa la participación social y comunitaria como agente de cambio, con perspectiva de género e inclusión, para disminuir las brechas de desigualdad y construir una Nación en paz, más próspera, con educación de calidad y con especial atención en los jóvenes.

En este sentido, dijo que la dependencia a su cargo trabaja desde una lógica de prevención social de la violencia y la delincuencia, donde los jóvenes son actores fundamentales, por ser en este sector “donde se encuentran las mayores franjas de riesgo, donde se tiene que prevenir y ganar la pelea”.

“La política social para los jóvenes va más allá de darles una tarjeta. Tiene que ver con convertirlos en verdaderos impulsores del desarrollo, en que sean parte del proyecto nacional y sentir que tienen un papel importante que desempeñar en la construcción del México del siglo XXI”, afirmó.

Por otra parte, hizo un llamado a los jóvenes para sumarse a la Cruzada Nacional Contra el Hambre como agentes de cambio, para vincularse con la realidad de sus comunidades y barrios, y atender una problemática que afecta a 7.4 millones de mexicanos que enfrentan pobreza y carencia alimentaria.

Los jóvenes deberán aportar su servicio social comunitario, promover la organización de las comunidades, la realización de asambleas, la conformación de los comités comunitarios y la planeación de los procesos de participación para definir prioridades.

“Los jóvenes van a realizar los “barridos” casa por casa, a levantar los censos para que podamos, desde el gobierno y la sociedad, hacer tiros de precisión y trabajar en los aspectos que nos permitan mejorar la calidad de vida de millones de mexicanos”, concluyó. 

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